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Sopa de pollo para el alma de los ninos: Relatos de valor, esperanza y alegria
     

Sopa de pollo para el alma de los ninos: Relatos de valor, esperanza y alegria

by Patty Hansen, Irene Dunlap, Jack Canfield, Mark Victor Hansen
 

“Estas historias, algunas cómicas, todas inspiradoras, me mantienen leyendo toda la noche. Son definitivamente un calmante curativo para los resfriados del alma”.

Taran Smith, actor de, Home Improvement

Sopa de pollo para el Alma de los Niños no es un libro lleno de historias de adultos de ‘Cuando Yo era un

Overview

“Estas historias, algunas cómicas, todas inspiradoras, me mantienen leyendo toda la noche. Son definitivamente un calmante curativo para los resfriados del alma”.

Taran Smith, actor de, Home Improvement

Sopa de pollo para el Alma de los Niños no es un libro lleno de historias de adultos de ‘Cuando Yo era un Niño...’ Es de niños para niños — ¡debe de leerse!”

Rick Dees, anfitrión de, Weekly Top 40

¡El Poder de los Niños en Acción!

Los niños querían su propio libro de Sopa de pollo, así que ¡aquí está! Sopa de Pollo para el Alma de los Niños es para niños entre las edades de nueve a trece años y “¡es todo lo que se esperaba!”

Algunas veces te sientes como si la vida fuera una explosión total, desde anotar el gol ganador hasta pasar tiempo con tus amigos. Sin embargo otras veces la vida es demasiado complicada: parece que cada vez que te volteas ves violencia, más padres se divorcian, tu mejor amigo se muda lejos de ti, o te sientes como que no congenias con nadie.

Ahora hay un lugar donde encontrarás respuestas y estímulo y que te ayudará a darte cuenta que tus sueños de veras se pueden hacer realidad.

Contiene historias cómicas sobre la amistad y la familia, e historias serias sobre niños heroicos y decisiones difíciles. Este libro te hará reir, llorar, pensar y sentirte bien contigo mismo.

Jack Canfield y Victor Hansen, coautores del éxito #1 del New York Times, la serie de Sopa de Pollo para el Alma, se unen a Patty Hansen e Irene Dunlap para crear el primer libro de Sopa de pollo solamente para niños. Patty Hansen es la esposa de Mark y es gerente financiera de MVH & Associates, coautora de Sopa de Pollo Condensada para el Alma y es madre de dos niños. Irene Dunlap es escritora, vocalista de Jazz y madre de dos, que está involucrada en aumentar la calidad de la educación pública en su comunidad.

Product Details

ISBN-13:
9780757301667
Publisher:
Health Communications, Incorporated
Publication date:
05/13/2004
Series:
Chicken Soup for the Soul Series
Edition description:
Spanish Language Edition
Pages:
384
Product dimensions:
5.50(w) x 8.50(h) x (d)

Read an Excerpt

1
SOBRE EL AMOR

Algunas personas dicen que el amor es ciego,
pero creo que el amor es hermoso. Todo y todos pueden sentir amor.
MPájaros, humanos y animales: todos los seres vivientes.
MAmor significa cuidar y mostrar comprensión.
MAmor significa estar ahí cuando alguien lo necesita.
MAmor es ser amigo.
MPuedes amar a tu mascota, a tu muñeca,
a tu silla favorita.
MA tus amigos y a tu familia.
MEl amor puede ser cualquier cosa que tú
desees.
MEl amor es una elección.

Stephanie Lee, 11 años

Kelly, el ángel volador
Kelly y la poni se conocieron cuando la niña tenía siete años. Había ido con su padre al rancho de un amigo a com- prar semilla. La poni peluda de color café y blanco estaba sola en un corral. Kelly pasó sus manos por entre los alambres para tocar su nariz satinada y caliente. Kelly le habló suavemente cuando el animalito le lamió los dedos.

—¿Cómo te llamas, poni? Pareces estar muy triste y sola.
—No le hemos puesto ningún nombre —gruñó el granje-ro—, ya no está muy bien, está vieja y ciega de un ojo. Ya no me sirve desde que los niños se fueron —volteó a ver al padre de Kelly que había cargado en el camión los bultos de semilla y ahora sacaba unos billetes arrugados de su bolsillo—: Puede llevársela si me paga la silla.
—¿Cuánto? —preguntó su padre apenas mirando a la poni.
—Veinte —el anciano alargó una mano callosa para tomar el dinero. El padre de Kelly sacó otro billete. El viejo le arrebató los billetes y los metió en el bolsillo de su pantalón de mezclilla.
Kelly acomodó las riendas en sus brazos y mientras manejaban a casa, su entusiasmo crecía. Se mantuvo observando la parte trasera del camión para asegurarse que la poni estaba allí todavía.
—Ahora esta poni será tu trabajo. Tienes que alimentarla y cuidarla. Te enseñaré lo que tienes que hacer, yo no tengo tiempo de hacerlo, ¿entiendes? —su voz era severa.
—Lo haré, papi. Gracias por permitirme tenerla. Prometo que la cuidaré bien.
Cuando estaban en casa con la poni segura en el establo, le puso heno dentro del pesebre y corrió a la casa.
—¡Mami, deberías ver nuestra poni! Estaba triste, pero será feliz aquí! —la alegría brillaba en los ojos de Kelly—. Le he puesto Trixie, porque voy a enseñarle a hacer trucos —antes que su madre pudiera responder, regresó para ver que Trixie estuviera cómoda. Entonces Kelly presentó a Trixie con su ángel.
Cuando Kelly era muy pequeña, la había despertado una espantosa tormenta. Llamó a su madre que la tranquilizó diciéndole:
—No temas, Jesús envía a sus ángeles para proteger a los niños pequeños.
A raíz de ésto, Kelly nunca ha visto de verdad a un ángel, pero siente una presencia cuando a veces ha tenido miedo o tristeza.
Kelly cepillaba el pelo de la poni y arreglaba su crin y pezuñas. Trixie respondía a la atención de Kelly acercando el hocico a su cuello, buscando regalos en los bolsillos de Kelly y siguiendo sus órdenes. Cuando Kelly iba de su casa al pastizal trasero, enseñaba a Trixie a levantar los picaportes de la puerta con la nariz. Las puertas se abrían y Kelly las cerraba sin desmontar.
Kelly le enseñó a Trixie una rutina, tratando de imitar los trucos que había visto en un circo. Cabalgaba de pie llegando a dominar la máxima hazaña de saltar a través de un aro de tosca construcción en cada circuito de la pista.
Kelly y Trixie llegaron a ser las mejores amigas.
Cuando Kelly tenía diez años sus padres se divorciaron. Kelly y su perro, Laddie, se mudaron con su mamá a una pequeña granja a algunas millas de allí. Los problemas entre sus padres no le permitieron a Kelly volver a ver a su papá. Como Trixie vivía en la granja de su padre, ella se sentía doblemente triste.
El día que dejaron la granja de su padre, Kelly caminó lentamente al pastizal para despedirse de Trixie. Nunca había necesitado tanto la ayuda de su ángel.
—Ángel —sollozó—, quédate con Trixie para que no esté triste. Yo tengo a mamá y a Laddie, pero Trixie siempre estará sola. Ella te necesita —con sus pequeños brazos rodeándole el cuello, tranquilizó a la poni—. Todo estará bien, Trixie. Mi ángel te cuidará.
El divorcio de sus padres, una nueva escuela, una casa diferente y la pérdida de Trixie, de repente trastornaron su vida. Su madre la animaba a hacer amigos.
—Ven, Kelly, y pasea con nosotros —le insistieron en el camino dos de sus compañeras de clase, montadas en sus bicicletas.
Siguiendo a las dos muchachas en el camino, Kelly sintió el viento en el cabello y el calor del sol en la cara. Necesitaba amigas, se había quedado sola, y pedaleó más aprisa para alcanzarlas.
Durante el verano, Kelly y sus amigas paseaban en bicicleta en el parque y cerca del camino a la escuela. Con sus fuertes piernas, ella podía alcanzarlas cuando competían.
Un día soleado, después de competir en el camino, Kelly pedaleó a casa con sus nuevas amigas. Mientras saltaba a lo largo del desigual y polvoriento camino, la orilla del asiento de la bicicleta se le encajó en la pierna; en esos momentos deseó estar sentada en su suave silla de piel sobre Trixie, desli-zándose sobre el verde y fresco pastizal.
De repente, la rueda delantera se desvió hacia un surco. Ella trató de virar a la izquierda para poder salir, pero era demasiado tarde. Lanzada sobre el manubrio, rebotó en la orilla del camino y cayó en un hoyo. Las muchachas se apresuraron a ayudarla.
—Las lesiones son menores —le informó el doctor a su mamá, después de que Kelly había llegado cojeando a su ca-sa—, pero es mejor que la tenga quieta un par de días.
Dolorida y rasguñada, Kelly regresó a su bicicleta en unos cuantos días. Una mañana despertó con las piernas entumecidas. Lentamente deslizó su cuerpo a la orilla de la cama, pero cuando intentó ponerse de pie, cayó al piso.
Desconcertado por esta evolución, el doctor la examinó cuidadosamente.
—Sus heridas han sanado, pero hay un trauma psicológico —dijo—. Recomiendo terapia y ejercicios de estiramiento que deberán ayudar —Kelly regresó a casa en una silla de ruedas.
Sentada en el pórtico se abrazó a Laddie y miró pensativa a través del campo: 'Por favor, Dios, regrésame a Trixie y a mi ángel, los necesito tanto'.
Un día llegó una carta de su padre:

Querida Kelly:

Tu tía me contó lo de tu accidente. Lo lamentó mucho. He hecho arreglos para enviarte a tu poni la próxima semana. Abre todas las puertas y saca mis reservas de pasto. Creo que te busca. Tal vez al encontrarte te ayude también a sentirte mejor.

Con amor,

Papá

En pocos días llegó un camión, a Trixie se le bajó por la rampa. Acurrucándose en el cuello de Kelly y bufándole a Laddie, la poni revisó su nueva casa. Kelly acarició la ca-beza y el cuello de Trixie hasta donde pudo alcanzar desde su silla de ruedas, y la besó en la nariz.

—Trixie, Trixie, sabía que vendrías. Gracias, gracias.
Kelly despertó la mañana siguiente con renovada determinación. Se encaminó ella sola al corral sujetando la crin de Trixie, se impulsó desde su silla de ruedas y se mantuvo a su lado; estirándose para alcanzar el lomo de Trixie la cepilló hasta que su pelo brillaba.
Las piernas de Kelly se hicieron más fuertes cada día. Entonces, ansiosa de montar, saltó la cerca de madera y luchó para colocarse en la espalda de la poni. El pelo de Trixie estaba caliente y sedoso, a diferencia de las piernas desnudas de Kelly.
—¡Miren, estoy montando... estoy montando! —gritaba Kelly al tiempo que el lento trote de Trixie la botaba arriba y abajo, como a una muñeca de trapo.
—Vamos, Trixie —Kelly encajaba sus talones en los costados de la poni y corrieron atravesando la puerta hacia campo abierto. Kelly cantaba con deleite y Laddie corría tras ellas ladrando salvajemente.
Cuando regresó a la escuela, subió al camión una entusiasta Kelly con un alegre saludo:
—¡No más silla de ruedas!
En casa, el cartel de un circo colgaba en el cuarto de Kelly. En un letrero escrito con lápices de colores por Kelly, se leía: 'Kelly, el ángel volador, espectáculos cada noche y los fines de semana'.

Louise R. Hamm La torre

Después del verbo 'amar', 'ayudar' es el verbo más hermoso en el mundo.

©2008. Louise R. Hamm. All rights reserved. Reprinted from Sopa de Pollo para el Alma de los Niños by Jack Canfield, Mark Victor Hansen, Patty Hansen, Irene Dunlap. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system or transmitted in any form or by any means, without the written permission of the publisher. Publisher: Health Communications, Inc., 3201 SW 15th Street , Deerfield Beach , FL 33442.

Meet the Author

Patty Hansen and Irene Dunlap are co-creators of the popular website www.preteenplanet.com, which is designed to give positive daily encouragement to children under the age of 13

Patty Hansen and Irene Dunlap are co-creators of the popular website www.preteenplanet.com, which is designed to give positive daily encouragement to children under the age of 13

Jack Canfield and Mark Victor Hansen are professional speakers who have dedicated their lives to enhancing the personal and professional development of others.

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