Templarios En America

Paperback (Spanish-language Edition)
$24.88
BN.com price
(Save 7%)$26.95 List Price
Other sellers (Paperback)
  • All (3) from $18.66   
  • New (3) from $18.66   
Sending request ...

Product Details

  • ISBN-13: 9788497774703
  • Publisher: Obelisco, Ediciones S.A.
  • Publication date: 6/28/2008
  • Language: Spanish
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 288
  • Product dimensions: 6.10 (w) x 9.10 (h) x 0.90 (d)

Read an Excerpt

TEMPLARIOS EN AMÉRICA

DE LAS CRUZADAS AL NUEVO MUNDO


By TIM WALLACE-MURPHY, MARILYN HOPKINS

EDICIONES OBELISCO

Copyright © 2008 Ediciones Obelisco, S.L
All rights reserved.
ISBN: 978-84-9777-470-3



CHAPTER 1

El linaje de los ilustres St. Clair y los Caballeros Templarios


En la historia de Europa, es un hecho constatado que las dinastías reales vienen y van; surgen, gobiernan durante diferentes períodos de tiempo y son reemplazadas después por otras a raíz de coups d'état, guerras o como consecuencia de simple esterilidad biológica. El destino de ciertos aristócratas que alcanzaron el «favor real» es aún más pasajero y efímero pues, cuanto más rápido ascienden estos individuos, más rápida y más dura es su caída, terminando frecuentemente sus breves carreras de un modo espectacular, en el cadalso o en el extremo de una soga. Sin embargo, existe una familia aristocrática que demuestra ser la excepción a la regla, una dinastía que nunca pretendió trono alguno y que, sin embargo, siempre estuvo cerca de los puestos de poder, en el papel de consejeros de reyes, y que ejerció un poder virtualmente inquebrantable, así como una influencia sumamente sutil y penetrante, desde los últimos años del siglo IX hasta la última década del segundo milenio. Su historia es de gran interés para los estudiosos de la historia británica o escocesa, al igual que para los que siguen fascinados con los Caballeros Templarios o para los historiadores de las exploraciones precolombinas de América. Esta distinguida familia se conoce como «el Linaje Señorial de los Ilustres Sinclair», cuyo actual jefe hereditario del clan, el conde de Caithness, fue ministro del gabinete de gobierno del Reino Unido bajo la presidencia de la primera ministra Margaret Thatcher, a principios de la década de 1990.

Los St. Clair de Roslin son de verdadera estirpe vikinga, descendientes de Rognvald, conde de Möre, en Noruega. A finales del siglo IX, el conde Rognvald luchó junto con el rey de Noruega, Harald el de la Cabellera Hermosa, que le convirtió en jarl, o «conde», de North Möre, South Möre y Romsdale, regiones que se encuentran en las inmediaciones de la moderna ciudad de Trondheim, en Noruega. Rognvald tenía tres hijos legítimos: Ivar, Thorir el Silencioso y Hrolf. También tenía tres hijos ilegítimos: Hallad, Hrollaug y Einar, que era el más joven de todos ellos. Ivar acompañó a Harald el de la Cabellera Hermosa en su campaña para someter a las islas Shetland, las Orkney y las Hébridas, así como en la aplastante incursión que realizara en la isla de Man, que la dejó en ruinas. Pero Ivar murió durante esta campaña y, como compensación, el rey le dio a Rognvald el condado de Shetland y Orkney. Rognvald le cedió el gobierno de las islas a su hermano, Sigurd, quien, con Thorstein el Rojo y Aud la Meditabunda, conquistaron íntegramente Caithness, Moray y Ross, así como gran parte de Argyll, en Escocia. Tras la muerte de Sigurd, su hijo gobernó durante un año, muriendo al cabo de este tiempo sin haber tenido descendientes. El hijo de Rognvald, Hallad, se convirtió en el nuevo conde, pero resultó ser un pésimo gobernante, por lo que Rognvald tuvo que replantearse el asunto.


Turf Einar, conde de Orkney

El problema de Rognvald consistía en que tenía que decidir cuál de los hijos que aún le quedaban sería el nuevo conde de Orkney y Shetland. Hrollaug le facilitó las cosas al anunciar que había decidido emigrar a Islandia, posiblemente para escapar del opresivo gobierno de Harald el de la Cabellera Hermosa, que era más autocrático de lo que era habitual en los reyes noruegos. Hrolf, posiblemente por motivos similares, manifestó su deseo de proseguir con la tradición familiar de las incursiones y el pillaje, y anunció que iba a hacer una incursión por la costa occidental de Europa. Con esto, Einar quedó como único candidato para heredar el condado de Orkney. En la Saga Orkneyinga, se ofrece una visión bastante más diplomática de todo este episodio, que se describe en los siguientes términos:

—Entonces, ¿quieres que vaya allí? —preguntó Hrollaug.

—No estás destinado para ser conde —respondió Rognvald—. Tu destino te llevará a Islandia. Tendrás allí muchos descendientes, que se convertirán en los más nobles de los hombres.


Y, tras presentarse el hijo pequeño del conde,

—¿Quieres que vaya a las islas? —preguntó—. Puedo prometerte el favor más grande que puedas desear, el de que nunca más me vuelvas a ver. Hay muy poco aquí que me retenga, y ya no me veo a mí mismo siendo un fracasado en cualquier otro lugar.

—Considerando la clase de madre que tienes —dijo el conde—, nacida esclava por ambas partes de su familia, no es muy probable que hagas de ti un buen gobernante. Pero accedo; cuanto antes te vayas y más tarde regreses, más feliz seré.


Einar gobernó en Orkney durante muchos años, y sería él el responsable de que se introdujera en las islas la costumbre de extraer turba como combustible para Tarbat Ness, en Escocia, dado que la leña para encender fuego era escasa en las islas. Como consecuencia de ello, a Einar se le conocería a partir de entonces como Turf Einar, Einar Turba. Por extraño que parezca en un vikingo, murió en su lecho, y dejó tres hijos: Arnkel, Erlend y Thorfinn Aplastacráneos.


El ducado de Normandía

Hrolf, conocido como el Capataz, debido a su gran tamaño, navegó hacia el sur, tal como había anunciado, hasta llegar a las costas del norte de Francia, entrando de este modo en la historia. Subió con su partida de guerreros por el río Sena, y decidió asentarse en aquellas exuberantes y fértiles tierras. Tras el infructuoso asedio de Hrolf a la ciudad de Chartres, el rey Carlos el Simple optó por utilizarlo como barrera defensiva frente a posteriores incursiones vikingas, y firmó la paz con él en el año 912. El tratado por el cual se le concedía a Hrolf el ducado de los territorios que llegarían a conocerse como Normandía («la Tierra de los Hombres del Norte») se firmó en el castillo de St. Clairsur-Epte. En este tratado se hace referencia a Hrolf con la versión latina de su nombre, Rollo, que sería el nombre que se le daría a partir de entonces. A Rollo se le dio la provincia de Normandía como vasallo del rey de Francia, con la condición de que se casara con la hija del rey, Gisele, y de que él y toda su partida se convirtieran al cristianismo. Parte del ritual de la firma de este solemne y vinculante tratado consistía en un acto de homenaje al rey, en el que se suponía que Rollo tenía que besarle los pies al monarca francés como muestra de fidelidad. Pero Rollo, sintiendo que aquel acto le rebajaba, delegó en uno de sus tenientes de rango superior, un hombre alto y robusto, de más de un metro y ochenta centímetros de altura, para que ocupara su lugar. El vikingo se agachó gravemente y tomó el pie del rey entre sus manos; y, luego, se acercó el pie del monarca hasta los labios todo lo alto que era, haciendo que el rey cayera de espaldas desde su taburete y se quedara en el suelo haciendo aspavientos como un cangrejo boca arriba.

Según una tradición, Rollo y sus oficiales de mayor graduación se bautizaron solemnemente en las aguas milagrosas de una fuente, que estaba alimentada por un manantial cuyo nombre honraba a San Clair, que había sido martirizado allí en el año 884. Muchos pueblos de Normandía llevaban el nombre del santo, cuyo culto perduró durante más de mil años. El día del santo se celebraba particularmente en las zonas que guardaban relación con él: en las actuales ciudades de Gourney, Carentan, Saint-Roche, Saint Sylvain y Saint-Lo. A pesar de la creencia largamente sustentada en la familia St. Clair, la población de St. Clair-sur-Epte, por importante que fuera en la historia de Normandía, nunca perteneció en realidad a Rollo ni a ninguno de sus sucesores. La familia Chaumont fue la propietaria del castillo y de las tierras durante varios siglos, y las tierras en sí formaban parte de la Ile de France, bajo la égida del rey, y no formaban parte de Normandía. Según L. A. de St. Clair, en un escrito de 1905:

Por tanto, es muy poco probable que ninguna familia utilizara el nombre de St. Clair-sur-Epte como nombre familiar. Es la ciudad de St. Clair, cerca de Saint-Lo, en las proximidades del límite occidental del Bessin, en la que se encuentra el verdadero origen del nombre de la noble casa de St. Clair.


El uso del nombre de St. Clair como nombre de esta familia se remonta al reinado del cuarto duque de Normandía, Ricardo II, cuando los nombres de los territorios que ocupaban comenzaron a aplicarse a las personas que los gobernaban. Dado que Rollo y Gisela no tuvieron hijos, Rollo se volvió a casar, esta vez con una tal Popa, hija del Conde de Bayeaux, que le dio un hijo al que se conocería como Guillermo Larga Espada. Éste, a su vez, sería sucedido por Ricardo I, cuya hija, Emma, se casaría con el rey Etelredo el Indeciso de Inglaterra. Otra de sus hijas se casaría con Geoffrey, conde de la Bretaña, mientras que una tercera, Matilda, se convertiría en la esposa de Eudes, conde de Chartres. Pero, no contentos con unirse con la casa real de la Inglaterra sajona y con la familia del conde de la Bretaña, la familia de Rollo se unió también con las familias aristocráticas de Chaumont, Gisors, d'Evereaux y Blois, la familia de los condes de Champaña. También se vincularon con la ducal Casa de Borgoña, la Casa Real de Francia (los Capetos) y, más tarde, a través de la Casa de Flandes, con Godofredo de Bouillon, el primer soberano cristiano del Reino de Jerusalén, antecesor de los Habsburgo.


Los aliados aristocráticos de los vikingos

Si se tiene en cuenta la reputación que tenían los vikingos de invasores terribles y bárbaros salvajes, resulta un tanto difícil de comprender la disposición que mostraron las más destacadas familias aristocráticas francesas y de otros lugares a establecer vínculos matrimoniales con aquella pandilla de piratas guerreros. Las tierras de Normandía, por importantes que pudieran haber sido, no explican por qué algunas de las familias más antiguas de Europa se precipitaron para establecer alianzas matrimoniales con los vikingos. Cuando se estudia la genealogía de estas familias, uno se encuentra con que hicieron repetidas alianzas dinásticas entre sí; pero, además, se descubre el mismo patrón recurrente a lo largo del tiempo. ¿Existe alguna explicación para esto, o es que andaban escasos de ideas? Si se estudia la historia de las casas nobles de la naciente Europa junto con un mapa de los territorios que ocupaban, uno se da cuenta de que las consideraciones estratégicas constituían sólo un factor menor. Había algo más detrás, algo que es difícil, si no imposible, de explicar mediante los estándares aceptados de la historia.

La crianza, o quizás habría que decir intercrianza, de estas familias se parece más a la cría de un pura sangre en una caballeriza que a un comportamiento humano normal. Incluso dentro de las filas exclusivas de la nobleza, sobresale un grupo particular de familias. Todos sus matrimonios están dirigidos desde el interior de un grupo selecto, y los mismos nombres familiares aparecen una y otra vez en las genealogías de todas ellas cada tres o cuatro generaciones. Hay una leyenda esotérica que ha perdurado a lo largo de los siglos que, por extravagante que pueda parecer, puede darnos un atisbo sobre la estructura de las creencias que engendraban unos comportamientos tan extraños: la tradición del Rex Deus.


La tradición del Rex Deus

Existe un grupo de familias en Europa, conocidas entre ellas como el Rex Deus, que tienen una tradición oral muy antigua, según la cual todas descienden de los veinticuatro sumos sacerdotes del Templo de Jerusalén de la época de Jesús. Con el fin de mantener puros sus linajes, restringieron sus alianzas matrimoniales, siempre que les fue posible, a otras familias que afirmaban tener la misma ascendencia. En esto, replicaban la costumbre tradicional de las familias sumo sacerdotales del Israel bíblico. La mayoría de las personas sabe que la clase sacerdotal de aquella época era hereditaria, y que todos sus miembros pertenecían a la tribu de Leví. Pero lo que no es tan conocido es que, entre los levitas, los Cohen ocupaban un lugar especial. Los Cohen constituían un grupo aún más exclusivo, de entre cuyos miembros se elegía a los sumos sacerdotes. Al sacerdocio levítico general, la ley judía y la tradición le permitía el matrimonio fuera de la tribu. Pero a un Cohen no sólo le estaba prohibido hacer esto, sino que tenía la obligación estricta de casarse únicamente dentro de la familia Cohen, en su sentido amplio, preservando así, o al menos eso creían, un vínculo inquebrantable y directo con el sacerdocio instituido por Moisés.

Las familias del Rex Deus afirmaban preservar las verdaderas enseñanzas de Jesús para las generaciones futuras, y estaban consagradas a la tarea de traer «el Reino de los Cielos a la Tierra». Ellos sabían que Jesús vino a revelar y no a redimir, y dado que su versión de «las verdaderas enseñanzas de Jesús» era considerablemente diferente del dogma de la Santa Madre Iglesia, tenían que mantener en secreto sus tradiciones con el fin de evitar las persecuciones. La Iglesia, como guardiana autodesignada de la verdad divinamente revelada, había instituido un régimen de intolerancia y represión contra todo aquel que tuviera la temeridad de mostrarse en desacuerdo con sus enseñanzas; es decir, que a aquellos que no comulgaban con el anzuelo, el sedal y el plomo del dogma de la Iglesia se les consideraba herejes.

En el Concilio de Nicea, en el año 325, se promulgó la doctrina de la Santísima Trinidad, que declaraba que Jesús era divino y equivalente a Dios Padre y al Espíritu Santo. Inmediatamente después de aquello, comenzarían a quemarse los libros escritos por los herejes, y no pasaría mucho tiempo antes de que a los libros heréticos les siguieran en la hoguera sus autores. Por tanto, con el fin de sobrevivir, las familias del Rex Deus seguían aparentemente las observancias religiosas de la zona de Europa en la cual habitaban, pero mantenían vivas sus enseñanzas ocultas mediante una transmisión oral que pasaba, de generación en generación, a través de los vástagos elegidos, cuando eran lo suficientemente maduros como para ser iniciados.

Ricardo II, el cuarto duque de Normandía, tenía tres hijos: Ricardo III, que se convertiría en el quinto duque, Roberto el Diablo y Mauger el Joven. Pero tenía también dos hijas que llevaron a cabo importantes matrimonios dinásticos: Alix se convertiría en la esposa del conde de Borgoña, y Leonor se convertiría en la esposa de Balduino, el conde de Flandes. Dado que ni Ricardo III ni Roberto el Diablo dejaron hijos legítimos, la mayoría de los barones normandos habría preferido que la sucesión pasara al hijo del hijo pequeño del duque, Mauger. Pero se creó un partido, dirigido por Raúl, condestable de Normandía, para apoyar las reivindicaciones de Guillermo, el hijo bastardo de Roberto el Diablo, que terminaría siendo conocido en la historia como Guillermo el Conquistador.

Mauger tenía tres hijos: Hamon, Walderne y Hubert. Hamon y Walderne murieron en la batalla de Val-des-Dunes, donde la sucesión de Guillermo el Bastardo quedó asegurada. Dos de los hijos de Walderne, Ricardo y Britel, se reconciliarían con Guillermo el Conquistador, y jugarían un importante papel en la conquista de Inglaterra, donde posteriormente recibirían tierras como recompensa. Pero quedaban otros dos hijos: Guillermo e Inés, que eran demasiado pequeños cuando su padre murió en la batalla de Val-des-Dunes, muerte que Guillermo nunca perdonaría a Guillermo el Conquistador. Su hermana, Inés, se casó con Felipe Bruce, que era también de origen normando, y que sería antepasado de Roberto I Bruce, rey de Escocia tras la batalla de Bannockburn, a principios del siglo XIV.


El primer St. Clair señor de Roslin

Guillermo se uniría a una rama de la familia real de los sajones, y acompañaría al Atheling y a su hija, Margarita, a Hungría. Conocido como Guillermo el Decoroso por su pundonor y su cortesía, sería elegido, junto con Bartholomew Ladislaus Leslyn, para escoltar a la princesa Margarita a Escocia, donde tenía que contraer matrimonio con Malcolm Canmore, rey de los escoceses. Como recompensa por sus servicios, se le concedió la baronía de Roslin «en arriendo de por vida». Más tarde, encabezaría el ejército escocés en los combates contra Guillermo el Conquistador, que para entonces ya era el rey de Inglaterra. Guillermo el Decoroso terminaría muriendo en una escaramuza con los ingleses en Northumberland.


(Continues...)

Excerpted from TEMPLARIOS EN AMÉRICA by TIM WALLACE-MURPHY, MARILYN HOPKINS. Copyright © 2008 Ediciones Obelisco, S.L. Excerpted by permission of EDICIONES OBELISCO.
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
Excerpts are provided by Dial-A-Book Inc. solely for the personal use of visitors to this web site.

Read More Show Less

Table of Contents

Contents

Agradecimientos, 9,
Introducción, 11,
Primera Parte Preparando el terreno para la exploración,
1. El linaje de los ilustres St. Clair y los Caballeros Templarios, 17,
2. El comercio y el poder en la Europa posterior a los templarios, 33,
3. El primer St. Clair conde de Orkney, 47,
4. Henry consolida su poder, 63,
Segunda Parte Tras la estela de la historia,
5. Misterios precolombinos, 79,
6. Los vikingos marcan el rumbo, 95,
7. Nicolo Zeno explora el Atlántico Norte, 111,
8. Los mi'qmaq: pueblo de paz, 127,
9. Henry navega hacia Vinlandia, 147,
10. La Torre de Newport: una pieza del rompecabezas, 165,
11. El desconcierto de los expertos con la torre, 183,
Tercera Parte Honrar el legado,
12. Resucitar el registro histórico, 207,
13. La Narración de Zeno, 221,
14. El linaje señorial continúa, 235,
15. El legado de los viejos, 251,
Epílogo Un viaje moderno de descubrimiento, 259,
Apéndice A La genealogía del conde Henry St. Clair, 273,
Apéndice B El mapa del viaje, 276,
Bibliografía, 277,

Read More Show Less

Customer Reviews

Be the first to write a review
( 0 )
Rating Distribution

5 Star

(0)

4 Star

(0)

3 Star

(0)

2 Star

(0)

1 Star

(0)

Your Rating:

Your Name: Create a Pen Name or

Barnes & Noble.com Review Rules

Our reader reviews allow you to share your comments on titles you liked, or didn't, with others. By submitting an online review, you are representing to Barnes & Noble.com that all information contained in your review is original and accurate in all respects, and that the submission of such content by you and the posting of such content by Barnes & Noble.com does not and will not violate the rights of any third party. Please follow the rules below to help ensure that your review can be posted.

Reviews by Our Customers Under the Age of 13

We highly value and respect everyone's opinion concerning the titles we offer. However, we cannot allow persons under the age of 13 to have accounts at BN.com or to post customer reviews. Please see our Terms of Use for more details.

What to exclude from your review:

Please do not write about reviews, commentary, or information posted on the product page. If you see any errors in the information on the product page, please send us an email.

Reviews should not contain any of the following:

  • - HTML tags, profanity, obscenities, vulgarities, or comments that defame anyone
  • - Time-sensitive information such as tour dates, signings, lectures, etc.
  • - Single-word reviews. Other people will read your review to discover why you liked or didn't like the title. Be descriptive.
  • - Comments focusing on the author or that may ruin the ending for others
  • - Phone numbers, addresses, URLs
  • - Pricing and availability information or alternative ordering information
  • - Advertisements or commercial solicitation

Reminder:

  • - By submitting a review, you grant to Barnes & Noble.com and its sublicensees the royalty-free, perpetual, irrevocable right and license to use the review in accordance with the Barnes & Noble.com Terms of Use.
  • - Barnes & Noble.com reserves the right not to post any review -- particularly those that do not follow the terms and conditions of these Rules. Barnes & Noble.com also reserves the right to remove any review at any time without notice.
  • - See Terms of Use for other conditions and disclaimers.
Search for Products You'd Like to Recommend

Recommend other products that relate to your review. Just search for them below and share!

Create a Pen Name

Your Pen Name is your unique identity on BN.com. It will appear on the reviews you write and other website activities. Your Pen Name cannot be edited, changed or deleted once submitted.

 
Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

    If you find inappropriate content, please report it to Barnes & Noble
    Why is this product inappropriate?
    Comments (optional)