Tesoros de intimidad

Tesoros de intimidad

by David Hormachea
     
 

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Es muy difícil tener entendimiento sin conocimiento. Tristemente existen muchas personas que no conocen el mundo íntimo del sexo opuesto. Podemos investigarlo de tal forma que podamos comprenderlo mejor, para que exista intimidad a través del conocimiento de otra persona.
Tanto el hombre como la mujer están hambrientos de amor, y las…  See more details below

Overview

Es muy difícil tener entendimiento sin conocimiento. Tristemente existen muchas personas que no conocen el mundo íntimo del sexo opuesto. Podemos investigarlo de tal forma que podamos comprenderlo mejor, para que exista intimidad a través del conocimiento de otra persona.
Tanto el hombre como la mujer están hambrientos de amor, y las relaciones sexuales, separadas del amor, no resultan en satisfacción, sino en desilusión.

Product Details

ISBN-13:
9780881138290
Publisher:
Grupo Nelson
Publication date:
02/11/2005
Edition description:
Spanish Language Edition
Pages:
160
Product dimensions:
5.34(w) x 7.96(h) x 0.06(d)

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Tesoros de Intimidad


By David Hormachea

Caribe - Betania

Copyright © 2005 Editorial Caribe, Inc.
All rights reserved.
ISBN: 978-0-7180-2487-1



CHAPTER 1

RAZONES PARA DESCUBRIR LOS TESOROS MARAVILLOSOS


«El propósito en descubrir los maravillosos tesoros de la vida íntima no es encontrar las cosas que nos agradan, sino entender lo que le agrada a Dios el Creador de la intimidad y adquirir el extraordinario conocimiento que resulta de una sabia investigación y que es imprescindible para tener una íntima relación».


He notado que algunos libros sobre la vida sexual tienen como propósito ofrecer técnicas para desarrollar las relaciones sexuales. Creo que estas son necesarias, pero también creo que aun conociendo todas las técnicas, los cónyuges no siempre tienen verdadera intimidad. Podemos conocer el cuerpo de nuestro cónyuge y disfrutar de sus senos y partes íntimas, pero no ser íntimos. La intimidad entre los cónyuges no es el resultado natural del encuentro entre un hombre y una mujer. Para poder ser verdaderamente íntimos debemos convertirnos no solo en buscadores de los tesoros extraordinarios que están ocultos en la vida de un hombre y una mujer, sino en exploradores de los sentimientos más íntimos de nuestro cónyuge.

Robert Ballard odia que lo comparen con un «buscador de tesoros». El descubridor del Titanic prefiere que los describan como un «explorador del mar». Me pareció increíble su historia pues si hay alguien que ha acumulado conocimiento subacuático, ese es Ballard. A sus cincuenta y siete años, este hombre oriundo de Wichita, Kansas, ha dedicado gran parte de su vida a la búsqueda de naufragios y vaya que ha tenido éxito en su labor única e interesante. Además del colosal trasatlántico —que se hundió en 1912 y fue encontrado en 1985— Ballard tiene en su haber el hallazgo del buque de guerra alemán Bismarck. Además, encontró el portaaviones norteamericano Yorktown y en junio pasado, descubrió dos barcos fenicios que se hundieron en el 750 a. C. frente a las costas de Israel. Estos han sido los naufragios más antiguos encontrados a gran profundidad.

Mientras intentaba aprender algo sobre la búsqueda de tesoros, quedé sorprendido por una declaración de este gran explorador. Me alegré porque me entregó una declaración que ilustra el propósito que tengo al escribir este libro. El señor Robert Ballard asegura que el mayor tesoro que ha descubierto no son los valores encontrados, sino el conocimiento que ha adquirido cuando ha estudiado la realidad de los barcos hundidos. Sorprendente. El mayor tesoro para un buscador de tesoros no es el barco que encuentra ni el valor económico de lo que ha descubierto. El tesoro más grande es el profundo conocimiento que va adquiriendo mientras va realizando con esfuerzo la investigación.

Esta declaración me enseñó una gran lección que encajaba perfectamente con mi intención de escribir este libro. Mi mayor deseo es que usted entienda que hay tesoros maravillosos que nos permiten tener una intimidad saludable. Déjeme comunicarle una gran verdad. Los mayores tesoros que encontramos en la vida sexual no son los senos, la suavidad de las piernas, las caricias que damos y recibimos. El mayor tesoro no es la satisfacción corporal, sino el amor y la cercanía íntima con la persona que amamos. Lo que tiene valor no es el sexo en sí mismo. Lo que tiene mayor valor es la intimidad que podemos disfrutar mediante la práctica de relaciones sexuales saludables. El mayor tesoro es el conocimiento que vamos adquiriendo mientras buscamos esos tesoros. Para poder encontrarlos, tenemos que buscarlos, investigar, y así conoceremos más a nuestro cónyuge. Conoceremos lo que le agrada, lo que le gusta, lo que le satisface, lo que le duele, lo que le molesta, lo que le hace sentir abusada y lo que le hace sentir amada. El mayor tesoro es adquirir el conocimiento sobre la intimidad de nuestro cónyuge. Ese es el conocimiento que nos permite hacer lo correcto para satisfacer al cónyuge que amamos.


Dios tiene la verdad sobre la intimidad

La verdad sobre la intimidad no la tenemos los seres humanos. Nosotros somos enceguecidos por nuestras pasiones. Quienes vivimos sometidos a los más altos principios morales, podemos luchar por controlar nuestras pasiones. Sin embargo, no siempre tenemos éxito a pesar de nuestras buenas intenciones. Nuestro problema es que a pesar de que tememos a Dios, también tenemos una naturaleza pecaminosa que nos presiona. Por ello, para aprender la verdad sobre una intimidad saludable, debemos buscar conocer la verdad que se revela en la Biblia, que es la palabra de Dios.

Cuando no conocemos a nuestro cónyuge, cuando intentamos ser íntimos sin conocer a la persona que amamos, corremos el riesgo de no ser íntimos. Cuando no comprendemos la verdad sobre lo que Dios espera que ocurra en la vida sexual, cuando no conocemos cómo Dios diseñó a nuestro cónyuge, corremos el riesgo de deslizarnos al mundo de las pasiones sin control. Cuando comprendemos que hay tesoros maravillosos que deben ser descubiertos y disfrutados, y que para hacerlo es imprescindible seguir las instrucciones divinas sin deslizarnos; entonces, y solo entonces, estamos preparados para disfrutar nuestra cercanía e intimidad. Para lograr esto necesitamos mucha dedicación y diligencia, así como la fuerte determinación de no sucumbir ante la presión de una sociedad sin Dios. Una sociedad que no tiene interés en tomar en cuenta los principios morales divinos para contrarrestar la variedad de las pasiones humanas.

Como intérprete de las Sagradas Escrituras tengo una gran misión. Debo investigar profundamente el pensamiento revelado de Dios para orientar a quienes anhelan cumplir el propósito divino en la vida sexual. Todos corremos el riesgo de deslizarnos de los principios divinos para nuestra vida íntima, si no comprendemos lo que Dios demanda y si no buscamos con diligencia cumplir las demandas divinas.


La obediencia evita el desvío

Es muy fácil vivir basándonos en nuestras emociones en lugar de en las más altas convicciones morales. Aun cuando hemos elegido vivir siguiendo el consejo divino, es fácil desviarse y sufrir las consecuencias. Por ello, en la Biblia, en el libro de Hebreos, el escritor nos hace una excelente advertencia sobre el peligro de desviarnos de los principios divinos que nos permiten tener una vida saludable. Note lo que dice: «Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos» (Hebreos 2.1).

El mandato del escritor de esta carta es que debemos atender, prestar oído, dar importancia, a los principios bíblicos que hemos oído y de los cuales se nos ha dado una instrucción clara para que los apliquemos en todas las áreas de nuestra vida. El problema lo tienen los que no han oído lo que Dios demanda. Aquellos que no han recibido la correcta información sobre la vida sexual quedan a expensas de su humana y falible imaginación. En mi recorrido por América Latina y al escuchar testimonios después de mis conferencias, me doy cuenta que muchos cristianos desconocen las instrucciones divinas sobre nuestra práctica sexual. Muchos no han oído instrucciones bíblicas profundas, sinceras y prácticas sobre la vida sexual. Por ello, decidí escribir este libro. He investigado profundamente la Biblia para entender el deseo divino. Después de convencerme de la intención divina con respecto a la intimidad conyugal, decidí darla a conocer. Para que basados en ese conocimiento bíblico y práctico, mis lectores actúen con diligencia y tengan una práctica sexual con excelencia.

Para descubrir los tesoros de la intimidad es esencial descubrir los tesoros de verdad que se encuentran en la Biblia. Descubrir los tesoros que están en la revelación bíblica debería ser la meta de todo cristiano. No se puede vivir en la verdad sin conocerla. No podemos ni siquiera intentar vivir conforme al propósito divino sin conocer la revelación de su propósito general y para la vida personal. Cuando comprendemos la razón que tuvo Dios para diseñar la intimidad entre un hombre y una mujer, recién estamos capacitados para elegir ser íntimos.

Para conocer la voluntad divina para nuestra vida debemos investigar su revelación. En la Biblia está revelada la voluntad de Dios. Aunque de ninguna manera nos da todos los detalles de nuestro caminar por la vida, sí podemos encontrar en ella toda la revelación que el sabio Dios consideró imprescindible para que le conozcamos y podamos recibir la salvación gratuita que Él entrega. En la Biblia encontramos todo lo necesario para que podamos vivir en paz, con sabiduría y prudencia. Y como resultado, obtengamos una vida saludable y comprometida con la excelencia. No hay nada que agregarle ni quitarle a la revelación bíblica. En ella hay mandamientos, principios, preceptos, biografías, ilustraciones, historias, reprensiones, acciones humanas, acciones divinas, etc. Todo fue escrito para nuestra enseñanza. Dios no llenó la Biblia con palabras solo por llenar espacios. Esas palabras son maravillosas palabras de instrucción. Todos los relatos, historias, doctrinas y mandamientos nos fueron dejados para que aprendamos a evitar lo malo y decidamos no imitar los actos de rebelión y desobediencia que a otros trajeron severas consecuencias. Esos ejemplos, mandatos y enseñanzas fueron preservados con el propósito que imitemos lo bueno y los actos de sumisión y obediencia que llevó a los fieles a vivir una vida de excelencia. No existe nada más maravilloso que conocer a Dios, conocer de Dios, conocer lo que Él demanda y obedecer sus principios.

Aprender y conocer más de Dios, y conocer más de su Palabra es esencial pues esto le da sustancia a mi fe. Aquellos que no conocen la verdad dependen de sus emociones, sentimientos, o de las palabras de otros, o de otro libro. No dependen de la revelación de las Escrituras, sino de agregados de hombres o de alguna esperanza vacía. Quienes no conocen a Dios y su Palabra no tienen sustancia en su fe. Y esto se revela especialmente cuando están bajo ataque o cuando viene el tiempo de prueba. Su débil fe se destruye cuando reciben la presión de un sistema mundano que enfatiza en el hombre y sus pasiones humanas, y no en Dios y la necesidad del hombre de tener convicciones bíblicas. Yo sé lo que Dios ha dicho y si el cimiento de mi vida está bajo serias presiones, no cedo ni reniego mi fe. Mi conocimiento de la verdad me ha traído estabilidad en aquellos tiempos cuando la prueba viene. Mi búsqueda de conocimiento de la verdad bíblica me ha ayudado a aprender a tener una intimidad saludable y al estilo bíblico pues el conocimiento de Dios y su Palabra nos equipa para detectar y para confrontar los errores.

Nadie conoce toda la verdad, pero habemos quienes vivimos queriendo conocerla pues solo así podemos vivir conforme a lo que Dios demanda. Todavía tengo abismos de cosas que ignoro y de las cuales a veces me avergüenzo. Pero aquel conocimiento Razones para descubrir los tesoros maravillosos que he ganado, aquel reservorio de verdad, me permite detectar y sintonizar las tendencias de otras personas, y lo vacío y destructivo de la filosofía mundana. Cuando buscamos estos tesoros de la revelación bíblica y actuamos basados en ellos, no solo viviremos vidas puras y en santidad, sino, además, nuestra relación conyugal será saludable. Muéstreme una persona que tiene serios conflictos en su vida conyugal, en su intimidad y que tambalea en la vida cristiana y en su fe, y yo le mostraré una persona que no está aprendiendo de las Escrituras. Esa persona no está conociendo a Dios y no sabe cómo aplicar las Escrituras. El proceso de aprendizaje de alguna manera ha sido interrumpido.

Conocer la Biblia me da confianza en mi caminar. Puedo vivir confiando en Dios pues el conocimiento de Él y su Palabra es el único verdadero filtro de mis temores y supersticiones. Si supiéramos cuantas personas operan sus vidas en medio de supersticiones, errores y temores, encontraríamos una de las terribles razones de los conflictos matrimoniales. Por ello digo que el descubrir, interpretar, entender y aplicar el consejo divino para la intimidad entre los seres humanos, es la única forma de tener una vida conyugal íntima y saludable pues cumple el plan y propósito de Dios.


Los hombres que aman la verdad, la buscan

Soy un amante de las biografías bíblicas. Me alegra que Dios haya elegido seres humanos y que los haya mostrado como humanos. En la Biblia no existe una lista de santos de madera. Ellos son santos humanos con virtudes y defectos como usted y como yo. Me encanta que Dios haya decidido mostrarnos la vida de los grandes líderes, sin esconder sus defectos. Cuando veo que hombres y mujeres amaron a Dios e hicieron esfuerzos para cumplir sus ordenanzas, me da esperanza. Cuando veo que esos seres humanos, a veces fallaron y en otras ocasiones acertaron mientras lo intentaron, eso me da esperanza. Cuando veo mi profundo amor por Dios y descubro mis defectos me doy cuenta que soy igual que los grandes líderes bíblicos: otro ser humano que ama a Dios y que lucha por guardar sus principios.

Me alegra darme cuenta que los personajes bíblicos que amaron la verdad tuvieron que luchar para descubrirla y vivirla. Tuvieron que buscar la verdad. Los grandes hombres de Dios que encontraron los tesoros amaban la búsqueda de la verdad. Ellos han amado la verdad, la han codiciado más que el alimento e incluso han sacrificado todo para adquirirla. Los hombres y mujeres que desean vivir agradando a Dios han tomado una gran y difícil decisión. Han dejado de lado sus verdades, pues se dieron cuenta que ante la revelación divina, sus verdades eran grandes mentiras.

Las biografías de hombres como David, Moisés, Pablo, Ester y muchos más, me muestran que no podemos vivir en desobediencia y obtener buenas consecuencias. No vivimos al estilo divino siguiendo el consejo humanista de la sociedad. Al leer las Escrituras nos damos cuenta que no existe forma de tener intimidad con Dios e intimidad con nuestro cónyuge, sin comprender las verdades reveladas en la Biblia.

Los grandes hombres de Dios se dieron cuenta que la atractiva filosofía mundana les había engañado. Se dieron cuenta que no era sabio seguir sus pasiones. Con dolor y sufriendo terribles consecuencias por sus pecados, David entendió que no paga bien hacer mal. Este hombre que como usted y como yo amaba a Dios, tenía temporadas de desobediencia. Aprendió en medio de experiencias muy dolorosas que no tenemos bendición cuando elegimos desobedecer. Dios dejó registradas esas experiencias para que nosotros determinemos no repetirlas. Nosotros, los que amamos a Dios, también debemos darnos cuenta que el mundo y su filosofía está lejos de la verdad bíblica. Debemos entender que la filosofía mundana nos vendió la idea del sexo, pero no tiene la capacidad de revelarnos la verdad sobre la intimidad.

Los amantes de la verdad divina se dieron cuenta que la verdad humana es limitada y está sujeta a las pasiones del corazón. Cuando cayeron por el engaño de la mentira y por la seducción del sistema humano, se volvieron a levantar pues sabían que no podían vivir plenamente sin la verdad. En medio de la caída no se dejaron arrastrar por la desesperación, sino que, con más cuidado, atención y con mayor fervor, renovaron sus esfuerzos para volver a la verdad que conocían y buscaron con mayor ahínco nuevos tesoros que no habían descubierto. Eso es lo que quiero que ocurra con usted. Si usted es un hijo de Dios que ama la verdad y vivió una temporada seducido por la mentira mundana, debe levantarse y buscar todos los tesoros de pleno entendimiento que están escondidos en Cristo. Si por años se acostumbró a tener sexo con su cónyuge, pero no ha disfrutado de la intimidad que enseña la Biblia, entonces debe buscar los maravillosos tesoros sobre la vida de intimidad que están escondidos en Dios y han sido revelados en su Palabra que es verdad.

Los amantes de los tesoros de la sabiduría, verdad e integridad tienen a bien no depender de la fortuna, comodidades, el renombre, la buena reputación, los placeres y todo lo que les puede proporcionar este mundo. Pueden tener todo ello y mucho más, pero saben que su vida y paz, así como sus relaciones interpersonales saludables, no dependen de lo que el mundo ofrece, sino de lo que Dios demanda. Son buscadores de tesoros o cosas valiosas. Son como los que van a la playa para disfrutar, para recolectar hermosos caracoles, pero su mayor deseo es llevar su detector de metales para recorrer las playas en búsqueda de cosas valiosas. Esos hombres disfrutan cuando encuentran hermosos caracoles y piedrecillas lindas, pero lo tienen como algo pasajero, de belleza temporal, de uso limitado. Pero se sienten realizados cuando encuentran cosas valiosas. Así también es quien disfruta de las cosas hermosas que son parte de la vida sexual, pero su meta es encontrar lo que realmente tiene valor. Los buscadores de tesoros escondidos en la intimidad, al igual que los hombres de Dios amantes de la verdad, tienen todo lo material y mundano como estiércol y escoria, mientras continúan su búsqueda de los hermosos y valiosos tesoros de la verdad.


(Continues...)

Excerpted from Tesoros de Intimidad by David Hormachea. Copyright © 2005 Editorial Caribe, Inc.. Excerpted by permission of Caribe - Betania.
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Meet the Author

El doctor David Hormachea es presidente y conferencista de la corporación de ayuda a la familia De Regreso al
Hogar. Vive con su esposa Nancy y sus cuatro hijos en California y recorre América Latina y Estados Unidos dando conferencias. Para más información visita www.deregresoalhogar.org.

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