Todo lo que Pidieres

Todo lo que Pidieres

by Oswald Chambers
     
 

SPANISH EDITION. Prayer has a really enormous power. You will discover that it has nothing to do with receiving from God everything we need but rather relates with giving Him everything he desires from us.See more details below

Overview

SPANISH EDITION. Prayer has a really enormous power. You will discover that it has nothing to do with receiving from God everything we need but rather relates with giving Him everything he desires from us.

Product Details

ISBN-13:
9789875572966
Publisher:
Peniel
Publication date:
01/31/2011
Pages:
160
Product dimensions:
5.40(w) x 8.20(h) x 0.40(d)
Age Range:
18 Years

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Y TODO LO QUE PIDIERES

Secretos sobre el poder de la oración
By OSWALD CHAMBERS

Zondervan

Copyright © 2011 Editorial Peniel
All right reserved.

ISBN: 978-987-557-296-6


Chapter One

¿Qué es lo bueno de la oración?

"Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo, y para proclamarlo me nombró heraldo y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para enseñarles la verdadera fe. Quiero, pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas".

—1 Timoteo 2:1-8

Solo cuando un hombre trastabilla más allá de cualquier atadura de sí mismo, y no puede entender cosas, es cuando ora de verdad. La oración no es parte de la vida natural. Por "natural" quiero significar la vida común, sensible, saludable, con la mente terrenal. Algunos dicen que un hombre sufrirá en esta vida, si no ora. Yo cuestiono eso. La oración es una interrupción de la ambición personal. Y ninguna persona que esté ocupada tiene tiempo para orar. Lo que sufrirá es la vida que Dios vive en él, pues esta no se nutre con el alimento sino con la oración.

Si consideramos la oración como un medio para desarrollarnos a nosotros mismos, encontraremos que no existe nada en absoluto relacionado con esa idea en La Biblia. La oración es una cosa diferente de la mediación: desarrolla la vida de Dios en nosotros. Cuando un hombre nace de nuevo, la vida del Hijo de Dios comienza a desarrollarse en él y el individuo puede o dejarla morir de hambre o nutrirla con oración.

La oración nutre la vida de Dios. Nuestro Señor nutrió la vida de Dios en él por medio de la oración. Estaba en contacto con su Padre de forma continua. Por lo general, consideramos la oración como un medio a través del cual podemos obtener cosas para nosotros, pero la idea bíblica de la oración es que la santidad de Dios, el propósito y el orden sabio se puedan llevar a cabo en la vida del creyente. Nuestra visión común con respecto a la oración no se encuentra en el Nuevo Testamento sino en el Antiguo Testamento.

Cuando un hombre se encuentra en una angustia real ora sin razonar. No considera mucho las cosas, simplemente lo dice sin pensar. "En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción" (Salmo 107:13). Cuando llegamos a un lugar estrecho, nuestra lógica se va con el viento y obramos desde la parte implícita de nuestro ser.

"Su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan" (Mateo 6:8). Entonces, ¿por qué pedir? De forma muy evidente nuestras ideas con respecto a la oración y a Jesucristo no son las mismas. La oración para Él no es una forma de obtener cosas de Dios, sino para que podamos llegar a conocer a Dios. La oración no debe usarse como el privilegio de un hijo malcriado que busca condiciones ideales para permitirse inclinaciones espirituales. El propósito de la oración es revelar la presencia de Dios, igualmente presente en todo momento y en cualquier condición.

Un hombre puede decir: "Bueno, si el Todopoderoso ha decretado cosas, ¿por qué necesito orar? Si ya ha decidido las cosas, ¿cuál es el sentido de que piense que puedo cambiar su pensamiento mediante la oración?". Debemos recordar que existe una diferencia entre el mandato de Dios y la voluntad permisiva de Dios. El mandato de Dios revela su carácter, su voluntad permisiva se aplica a lo que Él permite. Por ejemplo, es el mandato de Dios que no haya pecado, sufrimiento, enfermedad, limitación y muerte; su voluntad permisiva no impide que estas mismas cosas generadas por la voluntad de los hombres acontezcan. Dios ha preparado las cosas de forma tal que nacemos en esa voluntad permisiva y tenemos que alcanzar su mandato mediante un esfuerzo de nuestra parte, esto es, por medio de la oración. Ser hijos de Dios, de acuerdo con el Nuevo Testamento, no significa que somos criaturas de Dios solamente, sino que crecemos en la semejanza de Dios mediante nuestro propio carácter moral.

Me pregunto si las personas que de forma continua piden por reuniones de oración conocen el aspecto fundamental de la oración. Con frecuencia es un aborto de la histeria religiosa, una enfermedad de los nervios que dan un giro espiritual. Jesús dijo que debíamos orar en su nombre, eso es, en su naturaleza, y su naturaleza se derrama en nuestro corazón mediante el Espíritu Santo cuando nacemos de nuevo (ver Lucas 11:13, Romanos 5:5). Otra vez, Jesús no prometió estar en cada reunión de oración, sino en aquellas en las que "donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18:20). Jesucristo no presta atención al regalo de la "charla religiosa". Sus palabras: "Al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras" (Mateo 6:7) no solo se refieren a la mera repetición y a la forma de las palabras, sino también al hecho de que jamás es nuestra seriedad lo que nos lleva a estar en contacto con Dios. Más bien, es nuestro Señor Jesucristo que vivifica la muerte (ver Hebreos 10:19).

En la enseñanza con respecto a la oración, nuestro Señor no se refirió ni siquiera una vez a la oración no respondida. Él dijo que Dios siempre responde las oraciones. Si las oraciones son hechas en el nombre de Jesús o de acuerdo con su naturaleza, las respuestas no vendrán de acuerdo con nuestra naturaleza sino con la suya. Estamos aptos para olvidar esto y decir, sin pensar, que Dios no siempre responde la oración. Él responde siempre y, cuando estamos en una comunión íntima con Él, nos damos cuenta de que no nos hemos extraviado.

"Pidan y se les dará". Nos quejamos delante de Dios y somos apologéticos o apáticos, pero pedimos muy pocas cosas; sin embargo, ¡qué audacia espléndida tiene un niño o quien parece tal! Y nuestro Señor dice: "a menos que (...) se vuelvan como niños ..." (Mateo 18:3). Jesús dijo: "Dios te dará todo lo que le pidas" (Juan 11:22). Dale una oportunidad a Jesucristo. Dale libertad, pero nadie jamás lo hace hasta que ya no sabe qué hacer. Es la única forma de conectarse con la realidad. Mientras seamos autosuficientes y autocomplacientes, no necesitamos pedirle nada a Dios. No lo queremos. Solo cuando sabemos que nos encontramos sin poder, estamos preparados para escuchar a Jesucristo y hacer lo que Él dice.

Nuestro Señor también dice: "Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá" (Juan 15:7) o, más bien, pedirás "aquello en lo que está tu voluntad". Hay muy poco en lo cual se encuentre nuestra voluntad. Por consiguiente, es fácil provocar emociones falsas. Intercedemos de forma mecánica. Nuestra mente no está en eso. Jesús les dijo a dos de sus discípulos: "No saben lo que están pidiendo" (Marcos 10:38).

Sé exactamente tú mismo delante de Dios y presenta tus problemas, esas cosas que han llegado a un límite y no sabes qué hacer. Pide lo que desees pues Jesucristo dice que tus oraciones serán contestadas. Siempre podemos advertir si la voluntad está en lo que pedimos por la forma en la que vivimos cuando no oramos.

La visión del Nuevo Testamento de un cristiano es que este es la persona en la cual el Hijo de Dios se ha revelado y la oración se encarga de nutrir esa vida. Se nutre al rehusar preocuparse por algo, porque preocuparse significa que hay algo sobre lo cual no podemos tener nuestro propio control y en realidad, es irritación personal con Dios. Jesucristo dice: "No te preocupes por tu vida. No temas a aquellos que matan el cuerpo. Teme solo el no hacer lo que el Espíritu de Dios te indica".

"Den gracias a Dios en toda situación" (1 Tesalonicenses 5:18). Jamás dejes que algo te lleve a un punto en el cual no sabes qué hacer porque te preocuparás y la preocupación hace que te intereses en ti mismo y perturba la nutrición de la vida de Dios. Dale gracias a Dios porque Él está allí, sin importar lo que suceda. Muchas personas han encontrado a Dios en el vientre del infierno, en las trincheras, durante los días de la guerra. Llegaron al punto en el que no sabían qué hacer y descubrieron a Dios. El secreto de la quietud cristiana no es la indiferencia sino el conocimiento de que Dios es mi Padre, me ama, nunca pensaré en algo que Él olvidará y la preocupación se vuelve una imposibilidad.

No es tan cierto que "la oración cambia las cosas" sino que la oración nos cambia a nosotros para que nosotros podamos cambiar las cosas. Por consiguiente, no debemos pedirle a Dios que haga lo que ha creado para que actuemos. Jesucristo no es un reformador social. Vino para cambiarnos primero y si hay alguna reforma social que debe hacerse en la tierra, nosotros debemos hacerla. Dios ha constituido las cosas de forma tal que la oración, sobre la base de la redención transforma el modo como miramos las cosas. La oración no cambia las cosas externamente, sino que obra maravillas en nuestra disposición interior. Cuando oramos, las cosas permanecen iguales pero nosotros comenzamos a ser diferentes. Lo mismo sucede cuando nos enamoramos: las circunstancias y las condiciones son las mismas, tenemos una preferencia soberana en nuestro corazón por otra persona que lo transfigura todo. Si hemos nacido de nuevo y Cristo está en nosotros, instantáneamente comenzamos a ver las cosas de forma diferente. "Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación" (2 Corintios 5:17).

El cielo arriba es azul más brillante; ¡La tierra alrededor es verde más dulce! Algo vive en cada matiz Los ojos que no tienen a Cristo jamás han visto. Pájaros con canciones más alegres desbordan, Flores con belleza más profunda brillan, Desde que sé, y ahora sé Que yo soy de Él y que Él es mío.

Lo bueno de la oración es que nos lleva a conocer a Dios y lo faculta para llevar a cabo su mandato a través de nosotros sin importar cuál pueda ser su voluntad permisiva. Jamás seremos lo que somos a pesar de las circunstancias, sino debido a ellas. Como Reader Harris dijo una vez: "Las circunstancias son como un colchón de plumas, muy cómodo para estar encima de él, pero inmensamente sofocante si está encima de ti". Jesucristo, mediante el Espíritu de Dios, siempre nos mantiene encima de las circunstancias.

¿Qué es lo bueno de la oración?

La necesitamos: Lucas 11:1 La agudeza humana tiene un límite: Salmo 107:13, 19, 27-28. La voluntad humana tiene un límite: Romanos 8:26. La sabiduría humana tiene un límite: Santiago 1:5. La oración me cambia a .

Debemos hacerlo: Lucas 18:1 Si queremos conocer a Dios: Mateo 6:8. Si queremos ayudar a los hombres: Juan 14:12-13. Si queremos hacer la voluntad de Dios: 1 Juan 5:14-16. La oración cambia a otros.

Podemos hacerlo: Santiago 5:16 Al preguntar: Juan 15:7. Al buscar: Juan 15:7. Al golpear: Mateo 7:7. La oración cambia las circunstancias a través de mí.

* * *

¡Qué hermosa que es esta hora de la mañana tranquila con Dios!

Señor, este día mantiene mi alma enfocada en ti como Creador del mundo y en nuestro Señor Jesucristo como Creador de su vida en mí. ¡Por el poder de tu Espíritu para adorarte por completo!

"¿Qué es lo que debo rendir al Señor por todos sus beneficios hacia mí? Tomaré la copa de la salvación". ¿Puedo pensar en otra cosa tan agradable y completa en la rendición y devoción y gratitud como para que tome de ti? Señor, deseo un sentido más vivo de ti y de tus bendiciones de forma continua en mí.

Señor, este día permite que tu belleza y gracia y paz reconfortante sean en mí y sobre mí. No permitas que ningún viento, ni clima ni ansiedad toquen jamás tu belleza y tu paz en mi vida o en este lugar.

(Continues...)



Excerpted from Y TODO LO QUE PIDIERES by OSWALD CHAMBERS Copyright © 2011 by Editorial Peniel . Excerpted by permission of Zondervan. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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