Tormenta de espadas (A Storm of Swords)

Overview

 Canción de hielo y fuego III
 
“La espada llameante dejó a su paso largas estelas de fuego… El acero cantó contra el acero”.
 
Arrasados por la guerra, los Siete Reinos pronto sufrirán un larguísimo invierno que se predice excepcionalmente crudo. Mientras la violencia y el clima empeoran, los personajes entrañables e infames que ya conocemos continúan ...

See more details below
Paperback (Spanish-language Edition)
$14.20
BN.com price
(Save 21%)$18.00 List Price

Pick Up In Store

Reserve and pick up in 60 minutes at your local store

Other sellers (Paperback)
  • All (18) from $10.52   
  • New (11) from $10.78   
  • Used (7) from $10.52   
Tormenta de espadas

Available on NOOK devices and apps  
  • NOOK Devices
  • NOOK HD/HD+ Tablet
  • NOOK
  • NOOK Color
  • NOOK Tablet
  • Tablet/Phone
  • NOOK for Windows 8 Tablet
  • NOOK for iOS
  • NOOK for Android
  • NOOK Kids for iPad
  • PC/Mac
  • NOOK for Windows 8
  • NOOK for PC
  • NOOK for Mac
  • NOOK Study
  • NOOK for Web

Want a NOOK? Explore Now

NOOK Book (eBook)
$9.99
BN.com price

Overview

 Canción de hielo y fuego III
 
“La espada llameante dejó a su paso largas estelas de fuego… El acero cantó contra el acero”.
 
Arrasados por la guerra, los Siete Reinos pronto sufrirán un larguísimo invierno que se predice excepcionalmente crudo. Mientras la violencia y el clima empeoran, los personajes entrañables e infames que ya conocemos continúan debatiéndose entre feroces batallas y perversas intrigas palaciegas: Joffrey, el cruel rey adolescente, sigue haciendo de las suyas ante el azoro de los propios miembros de su clan, los Lannister; Robb Stark, rey de Invernalia, ha ganado todos sus batallas, pero está perdiendo la guerra; Daenerys, la princesa de los tres dragones, está al frente de un ejército de mercenarios decidida a cumplir su destino: recuperar el reino del que fue despojada. Pero otra fuerza con la que nadie contaba, los Otros, surge desde más allá del Muro de Hielo: un ejército sobrenatural cuyos cuerpos inertes quizá no puedan ser detenidos. Mientras el futuro de este mundo cuelga en la balanza, nadie descansará hasta que los Siete Reinos hayan estallado en una auténtica tormenta de espadas.

Read More Show Less

Editorial Reviews

From the Publisher
“La más poderosa entrega de un ciclo que ofrece personajes reales y una trama impactante… imposible parar de leerlo”. —Contra Costa Times
 
“La fantasía jamás superará los niveles de Martin”. —The Oregonian
Read More Show Less

Product Details

  • ISBN-13: 9780307951205
  • Publisher: Knopf Doubleday Publishing Group
  • Publication date: 7/10/2012
  • Language: Spanish
  • Series: Song of Ice and Fire Series , #3
  • Edition description: Spanish-language Edition
  • Pages: 1184
  • Sales rank: 139,960
  • Product dimensions: 5.18 (w) x 7.96 (h) x 2.02 (d)

Meet the Author

George R.R. Martin
George R. R. Martin nació en 1948 en Bayonne, Nueva Jersey. Se licenció en periodismo en 1970 y publicó su primera novela, Muerte de la luz, en 1977. Tras una trayectoria deslumbrante como escritor de ciencia ficción, terror y fantasía, se convirtió en guionista de series televisivas como Dimensión desconocida y La bella y la bestia, además de realizar tareas de producción para diversos proyectos cinematográficos. En la actualidad es uno de los autores de mayor éxito en el mundo con la saga Canción de hielo y fuego, cuyas sucesivas entregas le han granjeado un puesto de honor en la literatura fantástica.

Biography

As a child growing up in New Jersey, George R.R. Martin displayed an early interest in "the writing life" by selling monster stories of his own invention to the children in his Bayonne neighborhood. In high school he became an avid comic book collector and began to write for comic fanzines. He sold his first story to Galaxy in 1970 when he was 21 years old.

Martin received his bachelor's and master's degrees in journalism from Northwestern University. After graduation he served two years in VISTA, then worked as a teacher and chess tournament director in the Midwest, while continuing to craft award-winning short fiction. His first full-length novel, Dying of the Light, was published in 1977. A dark, lyrical sci-fi tone poem set on a doomed world without a sun, the book was nominated for a Hugo Award.

Throughout the 1980s, Martin worked in television, writing for science fiction- and fantasy-themed shows like The Twilight Zone and Beauty and the Beast. At this time he became involved with Wild Cards, a long-running anthology series composed of "mosaic stories" written by multiple authors and set in a shared universe. In addition to editing the series, Martin has contributed stories to the Wild Card books.

In 1996, Martin published A Game of Thrones, the first installment of his magnum opus, the epic fantasy series A Song of Fire and Ice. Set in the Seven Kingdoms, a realm resembling medieval Europe, the internationally bestselling series has provided the ultimate showcase for Martin's formidable world-building and characterization skills.

During the course of his long, prolific career, Martin has accrued every major literary prize for science fiction or fantasy writing, including the Hugo, Nebula, World Fantasy, Bram Stoker, Daedelus, and Locus awards. But what endears him especially to his readers is his extraordinary accessibility. A tireless participant in genre conventions and festivals, he maintains a cordial relationship with his fans through his website and blog. He is also a member of the Science Fiction & Fantasy Writers of America.

Good To Know

Christened George Raymond Martin, the author has this to say about his unusual name: "I arrived short one 'R' but fixed that at my confirmation 13 years later."

As a conscientious objector, Martin did alternative service from 1972-1974 with VISTA, attached to Cook County Legal Assistance Foundation.

Martin was class valedictorian of his high school. In 1970, he graduated summa cum laude from Northwestern University.

In the mid-1970s, Martin supplemented his income by directing tournaments for the Continental Chess Association.

Read More Show Less
    1. Hometown:
      Santa Fe, NM
    1. Date of Birth:
      September 20, 1948
    2. Place of Birth:
      Bayonne, NJ
    1. Education:
      B.S., Northwestern University, 1970; M.S., Northwestern University, 1971
    2. Website:

Read an Excerpt

Prólogo
 

El día era gris; hacía un frío glacial, y los perros se negaban a seguir el rastro.
 
La enorme perra negra había olfateado una vez las huellas del oso, había retrocedido y había vuelto a la jauría trotando con el rabo entre las patas. Los perros se apiñaban en la ribera del río con gesto triste mientras el viento los sacudía. El propio Chett notaba cómo el viento le atravesaba varias capas de lana negra y cuero grueso curtido. Hacía demasiado frío, tanto para los hombres como para las bestias, pero allí estaban. Torció la boca y casi pudo notar cómo enrojecían de rabia los forúnculos que le cubrían las mejillas y el cuello.
 
«Tendría que estar a salvo en el Muro, cuidando de los condenados cuervos y encendiendo hogueras para el viejo maestre Aemon.» El bastardo Jon Nieve era quien le había quitado todo aquello; él y su amigo, el gordo de Sam Tarly. Por culpa de ellos estaba congelándose las pelotas con una jauría de sabuesos en lo más profundo del bosque Encantado.
 
—Por los siete infiernos. —Dio un feroz tirón a la traílla para que los perros le prestaran atención—. Buscad, cabrones. Esa huella es de un oso. ¿Queréis carne o no? ¡Encontradlo!
 
Pero los perros gimotearon y se limitaron a estrechar filas. Chett hizo chasquear el látigo corto sobre las cabezas de los animales, y la perra negra le enseñó los dientes.
 
—La carne de perro sabe tan bien como la de oso —la amenazó; el aliento se le congelaba a cada palabra.
 
Lark de las Hermanas estaba de pie con los brazos cruzados sobre el pecho y las manos metidas bajo las axilas. Llevaba guantes negros de lana, pero siempre se quejaba de que se le congelaban los dedos.
 
—Hace demasiado frío para cazar —dijo—. Que le den por culo a ese oso, no vale la pena que nos helemos por él.
 
—No podemos volver con las manos vacías, Lark —gruñó Paul el Pequeño a través del bigote castaño que le cubría casi toda la cara—. Al Lord Comandante no le va a hacer ninguna gracia.
 
Bajo la aplastada nariz de dogo del hombretón había hielo, allí donde se le congelaban los mocos. Una mano enorme, dentro de un grueso guante de piel, agarraba firmemente el asta de una lanza.
 
—Que le den por culo al Viejo Oso también —dijo el de las Hermanas, un hombre flaco de cara huesuda y ojos nerviosos—. Mormont estara muerto antes de que amanezca, ¿no lo recordáis? ¿A quién le importa lo que le haga gracia o se la deje de hacer?
 
Paul el Pequeño parpadeó con sus ojillos negros.
 
«Puede que se le haya olvidado», pensó Chett; era tan estúpido como para olvidarse de casi cualquier cosa.
 
—¿Por qué tenemos que matar al Viejo Oso? ¿Por qué no nos limitamos a irnos y lo dejamos en paz?
 
—¿Crees que él nos dejaría en paz? —preguntó Lark—. Nos daría caza. ¿Quieres que te den caza, cabeza de chorlito?
 
—No —dijo Paul el Pequeño—. No, eso no. No.
 
—Entonces, ¿lo matarás? —preguntó Lark.
 
—Sí. —El hombretón clavó el extremo del asta de la lanza en la orilla congelada—. Lo mataré. No nos tiene que dar caza.
 
—Yo insisto en que tenemos que matar a todos los oficiales —dijo el de las Hermanas volviéndose hacia Chett y sacando las manos de las axilas.
 
—Ya lo hemos discutido —replicó Chett, que estaba harto de aquello—. El Viejo Oso tiene que morir, así como Blane de la Torre Sombría. Grubbs y Aethan, también; mala suerte que les haya tocado el turno de guardia; Dywen y Bannen, para que no nos persigan, y Ser Cerdi, para que no envíe cuervos. Eso es todo. Los mataremos en silencio mientras duermen. Un solo grito y seremos pasto para los gusanos, todos y cada uno de nosotros. —Tenía los forúnculos rojos por la ira—. Cumplid vuestra parte y ocupaos de que vuestros primos cumplan la suya. Y, Paul, a ver si se te mete en la cabeza: es la tercera guardia, no la segunda, no te olvides.
 
—La tercera guardia —dijo el hombretón a través del bigote y el moco congelado—. Piesligeros y yo. Me acuerdo, Chett.
 
Aquella noche no habría luna, y habían organizado las guardias para que ocho de sus cómplices estuvieran de centinelas, mientras otros dos custodiaban los caballos. Las circunstancias no podían ser mejores. Además, los salvajes iban a caerles encima cualquier día. Y antes de que llegara aquel momento, Chett tenía toda la intención de estar bien lejos de allí. Tenía la intención de vivir.
 
Trescientos Hermanos Juramentados de la Guardia de la Noche habían cabalgado hacia el norte, doscientos del Castillo Negro y ciento más de la Torre Sombría. Era la mayor expedición que se recordaba, casi la tercera parte de los efectivos de la Guardia. Su objetivo era encontrar a Ben Stark, a Ser Waymar Royce y a los demás exploradores que habían desaparecido, y descubrir el motivo por el que los salvajes estaban abandonando sus asentamientos. Y no se encontraban más cerca de Stark y Royce que cuando dejaron atrás el Muro, pero habían averiguado adónde se habían ido todos los salvajes: bien arriba, a las gélidas alturas de los Colmillos Helados, aquellas montañas dejadas de la mano de los dioses. Por Chett, se podían quedar allí hasta el final de los tiempos, que no se le reventaría ni un forúnculo.
 
Pero no. Habían iniciado el descenso. Por el curso del Agualechosa.
 
Chett levantó la vista y lo vio. Las orillas rocosas del río estaban cubiertas de hielo y sus aguas blancuzcas fluían inagotables desde los Colmillos Helados. Y Mance Rayder y sus salvajes seguían el mismo cauce. Thoren Smallwood había vuelto tres días atrás a galope tendido. Mientras informaba al Viejo Oso de lo que habían visto sus exploradores, uno de sus hombres, Kedge Ojoblanco, se lo contó a los demás.
 
—Están todavía en lo alto de las laderas —dijo Kedge mientras se calentaba las manos al fuego—, pero vienen. Harma Cabeza de Perro, esa ramera con la cara picada de viruelas, encabeza la vanguardia. Goady se acercó sigilosamente a su campamento y la vio junto a una hoguera. El tonto de Tumberjon quería abatirla de un flechazo, pero Smallwood tuvo más sentido común.
 
—¿Cuántos crees que son? —dijo Chett al tiempo que escupía en el suelo.
 
—Muchos, muchísimos. Veinte, treinta mil; te puedes imaginar que no nos quedamos allí para contarlos. Harma tenía unos quinientos en la vanguardia, todos a caballo.
 
Los hombres sentados en torno a la hoguera intercambiaron miradas de preocupación. Ya era muy raro encontrar a una docena de salvajes a caballo, así que a quinientos...
 
—Smallwood nos mandó a Bannen y a mí a rodear a la vanguardia para echar un vistazo al grueso de las fuerzas —prosiguió Kedge—. No tenían fin. Se mueven despacio, como un glaciar, una o dos leguas por día, y no parece que quieran regresar a sus aldeas. Más de la mitad eran mujeres y niños, y llevaban su ganado por delante: cabras, ovejas y hasta uros que tiran de trineos. Van cargados con pacas de pieles y tiras de carne, jaulas de pollos, mantequeras y ruecas para hilar, todas sus malditas pertenencias. Las mulas y los pequeños caballos de tiro llevan tanta carga que parece se les va a partir el espinazo; igual que a las mujeres.
 
—¿Y siguen el curso del Agualechosa? —preguntó Lark de las Hermanas.
 
—¿No te lo he dicho ya?
 
El Agualechosa los llevaría a las proximidades del Puño de los Primeros Hombres, el antiquísimo fuerte circular donde la Guardia de la Noche había montado su campamento. Cualquier persona con una pizca de sentido común se daría cuenta de que había llegado el momento de abandonar la misión y regresar al Muro. El Viejo Oso había reforzado el Puño con estacas, zanjas y espinos, pero aquello no serviría de nada con- tra semejante ejército. Si se quedaban allí, los engullirían y arrollarían.
 
Y Thoren Smallwood quería atacar. Donnel Colina el Suave era el escudero de Ser Mallador Locke, y la noche anterior, Smallwood había visitado la tienda de campaña de Locke. Ser Mallador opinaba lo mismo que el anciano Ser Ottyn Wythers e instaba a regresar al Muro, pero Smallwood quería convencerlo de lo contrario.
 
—Ese Rey-más-allá-del-Muro no nos buscará nunca tan al norte. —Aquello había dicho, según el relato de Donnel el Suave—. Y ese enorme ejército suyo no es más que una horda que se arrastra, llena de bocas inútiles que no saben por qué extremo se coge una espada. Solo con un golpe se les acabarían las ganas de pelear y huirían aullando a sus guaridas para quedarse allí los próximos cincuenta años.
 
«Trescientos contra treinta mil.» Para Chett, aquello era, sencillamente, una locura, y el hecho de que Ser Mallador se dejara convencer era una locura incluso mayor, y los dos juntos estaban a punto de convencer al Viejo Oso.
 
—Si esperamos demasiado, podemos perder esta oportunidad; quizá no se nos vuelva a presentar —le decía Smallwood a todo el que quisiera oírlo.
 
—Somos el escudo que protege los reinos de los hombres —objetaba Ser Ottyn Wyther—. No se tira el escudo sin una buena razón.
 
—En un combate a espada —replicaba Thoren Smallwood—, la mejor defensa es la estocada rápida que aniquila al enemigo; no encogerse tras un escudo.
 
Sin embargo, el mando no estaba en manos de Smallwood ni de Wythers. El comandante era Lord Mormont, que esperaba a sus otros exploradores: a Jarman Buckwell y los hombres que habían ascendido por la Escalera del Gigante, y a Qhorin Mediamano y Jon Nieve, que habían ido a tantear el Paso Aullante. Sin embargo, Buckwell y Mediamano tardaban en regresar.
 
«Lo más probable es que estén muertos. —Chett se imaginó a Jon Nieve tirado en la cima de una montaña, azul y congelado, con la lanza de un salvaje clavada en su culo de bastardo. La idea lo hizo sonreír—. Espero que también hayan matado a su lobo de mierda.»
Read More Show Less

Customer Reviews

Be the first to write a review
( 0 )
Rating Distribution

5 Star

(0)

4 Star

(0)

3 Star

(0)

2 Star

(0)

1 Star

(0)

Your Rating:

Your Name: Create a Pen Name or

Barnes & Noble.com Review Rules

Our reader reviews allow you to share your comments on titles you liked, or didn't, with others. By submitting an online review, you are representing to Barnes & Noble.com that all information contained in your review is original and accurate in all respects, and that the submission of such content by you and the posting of such content by Barnes & Noble.com does not and will not violate the rights of any third party. Please follow the rules below to help ensure that your review can be posted.

Reviews by Our Customers Under the Age of 13

We highly value and respect everyone's opinion concerning the titles we offer. However, we cannot allow persons under the age of 13 to have accounts at BN.com or to post customer reviews. Please see our Terms of Use for more details.

What to exclude from your review:

Please do not write about reviews, commentary, or information posted on the product page. If you see any errors in the information on the product page, please send us an email.

Reviews should not contain any of the following:

  • - HTML tags, profanity, obscenities, vulgarities, or comments that defame anyone
  • - Time-sensitive information such as tour dates, signings, lectures, etc.
  • - Single-word reviews. Other people will read your review to discover why you liked or didn't like the title. Be descriptive.
  • - Comments focusing on the author or that may ruin the ending for others
  • - Phone numbers, addresses, URLs
  • - Pricing and availability information or alternative ordering information
  • - Advertisements or commercial solicitation

Reminder:

  • - By submitting a review, you grant to Barnes & Noble.com and its sublicensees the royalty-free, perpetual, irrevocable right and license to use the review in accordance with the Barnes & Noble.com Terms of Use.
  • - Barnes & Noble.com reserves the right not to post any review -- particularly those that do not follow the terms and conditions of these Rules. Barnes & Noble.com also reserves the right to remove any review at any time without notice.
  • - See Terms of Use for other conditions and disclaimers.
Search for Products You'd Like to Recommend

Recommend other products that relate to your review. Just search for them below and share!

Create a Pen Name

Your Pen Name is your unique identity on BN.com. It will appear on the reviews you write and other website activities. Your Pen Name cannot be edited, changed or deleted once submitted.

 
Your Pen Name can be any combination of alphanumeric characters (plus - and _), and must be at least two characters long.

Continue Anonymously

    If you find inappropriate content, please report it to Barnes & Noble
    Why is this product inappropriate?
    Comments (optional)