Una mujer del reino

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Una mujer del reino le da al diablo tanta razón para temer como un hombre del reino. Ella vive con la seguridad de saber que Cristo murió y resucitó por ella para poder experimentar la importancia del destino al cual ha sido llamada.

En Una mujer del reino, Tony Evans y su hija Chrystal Evans Hurst le recuerdan a las mujeres su llamado de Dios a ser libres, sanadas y a tener esperanza. Los autores dan conceptos que alientan a las mujeres a cambiar ideas distorsionadas y a ...

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Una mujer del reino le da al diablo tanta razón para temer como un hombre del reino. Ella vive con la seguridad de saber que Cristo murió y resucitó por ella para poder experimentar la importancia del destino al cual ha sido llamada.

En Una mujer del reino, Tony Evans y su hija Chrystal Evans Hurst le recuerdan a las mujeres su llamado de Dios a ser libres, sanadas y a tener esperanza. Los autores dan conceptos que alientan a las mujeres a cambiar ideas distorsionadas y a comprender quiénes son realmente en Cristo, sin aceptar menos cuando están conectadas con Aquel que les da esperanza. Todos los creyentes están cubiertos por el pacto de Dios con Abraham. Evans y Hurst quieren que las mujeres conozcan esos derechos, los reclamen con confianza y vivan por ellos. El nuevo pacto ofrece más que una vida de mediocridad.

¡Una mujer del reino es llamada y recibe poder para vivir una vida victoriosa por medio de Cristo!

A kingdom woman gives the devil as much reason to fear as a kingdom man. She lives confidently in the knowledge that Christ died and rose for her so that she can experience the significance of the destiny to which she has been called.

In Kingdom Woman, Tony Evans and his daughter Chrystal Evans Hurst remind women of their calling from God to be free, delivered, healed, and hopeful. The authors bring insight that encourages women to correct distorted perceptions and understand who they really are in Christ—never settling for less when connected with the One who gives them hope. All believers are covered by God’s covenant with Abraham. Evans and Hurst want women to know these rights and confidently claim and live by them. The new covenant offers more than a life of mediocrity.

A kingdom woman is called and empowered to live a life of victory through Christ! Tyndale House Publishers

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Product Details

  • ISBN-13: 9781414380711
  • Publisher: Tyndale House Publishers
  • Publication date: 11/1/2013
  • Pages: 240
  • Sales rank: 1,361,787
  • Product dimensions: 6.00 (w) x 9.10 (h) x 0.80 (d)

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UNA MUJER DEL REINO

ACEPTE SU PROPÓSITO, SU PODER Y SUS POSIBILIDADES


By Tony Evans, Chrystal Evans Hurst, Mafalda E. Novella

Tyndale House Publishers, Inc.

Copyright © 2013 Tony Evans y Chrystal Evans Hurst
All rights reserved.
ISBN: 978-1-4143-8071-1



CHAPTER 1

UNA MUJER DE VALOR


Cuando una mujer del reino comienza su día, el cielo, la tierra y el infierno le prestan atención. Cuando apoya y da consejos al hombre que ama, poco puede hacer él por resistirla. Cuando brinda cuidado, consuelo y ánimo a sus amigos y parientes, estos pueden ir más lejos, más rápido y confiados, gracias al estímulo y a la tranquilidad que ella les proporciona. "Sus hijos se levantan y la bendicen" (Proverbios 31:28). Otras mujeres acuden a ella en busca de consejos sabios y de alguien que las escuche con compasión. Su iglesia confía en su servicio fiel. Es una vital colaboradora de la cultura y una portera que impide la entrada a lo negativo y promueve lo positivo en su hogar.

Cuando investigamos la historia de la fe cristiana, las mujeres del reino (tanto casadas como solteras) aparecen por todas partes. A lo largo de la Biblia, las mujeres del reino salvaron vidas y naciones. Fue Jocabed la que intervino a favor de su hijo Moisés (Éxodo 2). Gracias a su atenta protección, Moisés fue luego usado como el libertador de Israel (Éxodo 3). Fue la esposa de Moisés, Séfora, quien le salvó la vida cuando Dios iba a castigarlo por negarse a obedecer una simple orden (Éxodo 4:24-26). Gracias a la valentía de Ester, el pueblo judío tuvo la oportunidad de defenderse contra lo que hubiera sido su total aniquilación (Ester 7–8). Cuando Rut se negó a regresar a su propio pueblo para dedicarse a cuidar a su suegra, Noemí, entró en la línea genealógica del Mesías (Rut 4:18-22). Rahab fue fundamental en la victoria de Israel sobre Jericó (Josué 2). María llevó al Hijo de Dios en su vientre (Lucas 1:30-35).

La descripción más clara de una mujer del reino que encontré en la Biblia está en Proverbios 31. Lo interesante, sin embargo, es que a lo largo de todos mis estudios bíblicos, nunca encontré un pasaje corolario para los hombres como lo es Proverbios 31 para las mujeres. Habrá sido porque los hombres necesitan de toda la Biblia para entender correctamente, mientras que las mujeres solo necesitan un capítulo.

La mujer de Proverbios 31 es el ejemplo perfecto de una mujer del reino. Me gusta llamarla "mujer para cualquier época". Es fuerte, inteligente, capaz, generosa, habilidosa, eficiente, espiritual y mucho más.

Ahora, no cierres este libro; todavía no. Sé que eso hace que parezca la mujer perfecta, y tal vez sientas que su nivel es muy alto como para alcanzarlo. No obstante, la mujer de Proverbios 31 no es el ejemplo de la mujer perfecta. Tampoco una mujer del reino es llamada a ser perfecta.

Usemos como ejemplo a una madre y ama de casa. Una mujer del reino no es alguien que puede hacer perfectamente mil cosas a la vez, mientras educa en casa a tres hijos muy distintos, sirve en cuatro comisiones de la iglesia, lleva y trae en su camioneta a once vecinitos al entrenamiento de fútbol, mantiene la casa impecable, entrena al equipo de deletrear, se desempeña como una estupenda directora ejecutiva en su trabajo, hace que su marido pase la mejor noche de su vida todas y cada una de las noches, y sigue teniendo un cuerpo esbelto aun a los cincuenta años; todo esto al mismo tiempo que cocina solamente comidas caseras con ingredientes orgánicos y sin alimentos transgénicos.

Esa mujer no existe, y tampoco armamos este libro para hacerte creer que tú debes serlo. A decir verdad, según mi experiencia como pastor de una iglesia durante casi cuarenta años, en los cuales he pasado miles de horas aconsejando a hombres y mujeres, el problema es que muchas veces las mujeres tratan de hacer demasiadas cosas, y todas al mismo tiempo.

Señoras, ustedes pueden ser como la mujer de Proverbios 31 y más, pero eso no quiere decir que traten de hacerlo todo al mismo tiempo.

Uno de los principios más importantes para ti, como una mujer del reino, es que tu vida fluya a lo largo de épocas distintas. Cada una de estas épocas trae consigo diferentes restricciones de tiempo, bendiciones y exigencias. Tratar de hacer todas las cosas sin estar consciente de la época en la que te encuentras es la manera más segura de agotarte e, incluso, de amargarte.

El fundamento básico para ser una mujer del reino no incluye hacer un millón de cosas de mil maneras diferentes. El fundamento básico, en realidad, es simple y sencillo. Se encuentra al final de Proverbios 31. Después de enumerar todo lo que hacía esta mujer excepcional, el versículo dice:

El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada.

Recompénsenla por todo lo que ha hecho. Que sus obras declaren en público su alabanza. (Versículos 30-31)


Lo que diferencia a una mujer del reino de cualquier otra mujer es, en esencia, su temor a Dios. Su reverencia determina sus actos, sus pensamientos, sus palabras y sus prioridades. Sin ella, las exigencias de la vida agobiarían a cualquier mujer.


Temer al Señor

Una mujer que teme al Señor recibirá la alabanza que merece. Sus obras y lo que produzca con sus manos le darán el reconocimiento y la confirmación que le pertenecen a ella y a nadie más. Cuando una mujer entiende quién es ella y cómo la hizo Dios, y cuando busca su destino teniendo en cuenta de qué manera la creó Dios para que funcione, lo que ella hace producirá resultados increíbles. Esto es porque estará alineada con la voluntad de Dios. Lo que muchas mujeres suelen hacer es basar sus decisiones tratando de complacer a los demás o de ganar su aprobación, su reconocimiento o una sensación de valor como consecuencia de sus decisiones, de su aspecto físico o de sus actos. Sin embargo, Dios nunca dijo que recibirías elogios por tratar de agradar a los demás.

El fundamento de cómo funciona una mujer del reino proviene de su temor a Dios. Su manera de priorizar su hogar y su familia, de organizar su vida, de tomar decisiones, de elegir en qué invertir y cómo desarrollar sus habilidades es producto de sus esfuerzos por fomentar el reino de Dios. Si sus prioridades están arraigadas en cualquier otra cosa, la llevarán al agotamiento y a la hiper actividad, en lugar de a la productividad y a la abundancia.

La manera más fácil que conozco de definir qué quiere decir temer a Dios es tomar en serio a Dios. Significa poner lo que Dios dice y lo que Dios exige como la más alta prioridad de tu vida. Temer a Dios no significa que le tengas miedo. El temor se entiende mejor como reverencia o sobrecogimiento. Significa tener en la más alta estima. Una mujer del reino le teme a Dios en cada área de su vida.

El mercado no tiene control sobre una mujer que teme a Dios. La televisión, las revistas, los blogs y los medios sociales no influyen para que se aleje de él. Sus amistades no dictan sus emociones ni sus decisiones. La cultura no la encasilla. Ni siquiera sus propias ambiciones la dominan. En cambio, la principal influencia sobre una mujer del reino es Dios. La voz de Dios es la que más fuerte escucha. Es el único a quien ella busca complacer. La reverencia que ella tiene por él determina sus elecciones.


Los resultados de temer a Dios

Sí, la mujer de Proverbios 31 hacía muchas cosas. Se ganaba la confianza de su esposo, confeccionaba la ropa para su familia, conseguía sus alimentos de los proveedores más selectos e invertía las ganancias que obtenía de la cosecha de su viñedo en una empresa. Ayudaba a los pobres, cuidaba a los que vivían en su casa, y vestía a su familia y a ella misma con ropa de calidad. Respetaba a su esposo y trataba con sabiduría a las personas que la conocían.

Ten en cuenta que ella vivió en una época y en una cultura en la que cultivar un viñedo no significaba que ella hiciera todas las cosas por su cuenta. El pasaje dice que ella era fuerte y llena de energía (versículo 17), así que sabemos que hacía una parte del trabajo. No obstante, basándonos en las normas culturales de ese tiempo, es probable que contratara a otras personas para trabajar en su viñedo. Debe haber tenido sirvientas que la ayudaban con los quehaceres del hogar, lavaban la ropa, preparaban la comida, etcétera.

Cuando desglosas todo lo que hacía la mujer de Proverbios 31 y lo trasladas a la actualidad, realmente no parece tan idealista e inalcanzable. Fundamentalmente, honraba y respetaba a su marido. Alimentaba y vestía a su familia con lo más saludable y lo más fino que podía pagar. Invertía el uso de sus habilidades en un negocio personal, se dirigía a los demás con sensatez y amabilidad, se vestía de modo atractivo y ayudaba a los pobres. Todas esas acciones fácilmente pueden materializarse en tu mundo.

No quiero que sientas que lo que ella lograba está tan fuera del alcance de lo que Dios es capaz de hacer a través de ti, porque no es así. Esto se reduce a que su temor y respeto hacia Dios la hacían dar lo mejor de lo que tenía para fomentar el reino y la bondad de Dios en su propia vida y en la vida de los que la rodeaban.


La ayuda no es mala

Un principio importante que muchas veces pasamos por alto cuando estudiamos la vida de la mujer de Proverbios 31 es que ella no era demasiado orgullosa como para pedir ayuda. En el versículo 15 leemos: "Se levanta de madrugada y prepara el desayuno para su familia y planifica las labores de sus criadas". Criadas no es un término que utilicemos hoy en día. En la antigua sociedad hebrea, se refería a las siervas o a las ayudantes. Es una pequeña mención a una verdad muy importante. Como dije anteriormente, la mujer del reino de Proverbios 31 no trataba de hacer sola todo. Tenía quien la ayudaba. Era diligente, habilidosa y productiva, pero no lo hacía sola.

Las mujeres de hoy, y las cristianas en particular, tienen un estigma con eso de pedir o de aceptar ayuda. Por algún motivo, la gente ha llegado a creer que la frase "el agotamiento se parece a la devoción" está escrita en alguna parte de la Biblia. No es así. La manera más rápida de distraerte y de no cumplir con el destino que Dios tiene para ti en su reino es que te veas a ti misma como una supermujer que tiene que hacerlo todo por sí misma. La clave para tu destino es que aceptes con humildad que dependes de Dios, y que aproveches al máximo todo lo que él te da, aun si eso incluye aceptar o pedirles ayuda a otros.

Por ejemplo, en el mundo empresarial, una directora no sería considerada una gran directora si intentara hacer ella misma el trabajo de todos. Una gran directora sabe cómo sacar lo mejor de las personas con las que trabaja, mientras, simultáneamente, los guía y complementa su trabajo. No tienes que cumplir completamente sola tu destino.


Las crónicas de Chrystal

Me estaba desmoronando; estaba quebrándome a toda velocidad. Después de unas locas fiestas navideñas, seguidas de un viaje a otro estado por una cirugía que tuvieron que practicarle a nuestro hijo, sentía que mi casa estaba fuera de control. En ese momento, tenía un hijo adolescente, uno preadolescente, uno en preescolar, otro que recién empezaba a caminar y un bebé. Ah, ¿y mencioné ya a mi amoroso marido y hombre del reino, quien trabajaba en la industria musical, por lo que viajaba mucho y pasaba mucho tiempo lejos manejando giras de conciertos? Estaba necesitada de sueño, tenía escasa energía y el tiempo no me alcanzaba.

Al ver mi casa, sabía que no podía hacerlo todo, pero estaba decidida a intentarlo. Estaba convencida de que no debería necesitar ayuda con mis obligaciones como esposa y como madre. Siempre había trabajado bien bajo presión y me las había arreglado haciendo malabares con varias cosas a la vez. Como tuve mi primer hijo a mis jóvenes diecinueve años, sabía cómo era manejar las prioridades y los compromisos para hacer todo. Me gustaba sentirme competente e indudablemente no quería compartir con nadie más la gloria de resolver las cosas. Eh ... quiero decir ... no quería cargar a nadie con las responsabilidades que supuestamente eran mías.

Veía a otras mujeres que yo sabía que eran supermujeres y que no pedían ayuda. ¡Poco podía imaginarme que a algunas de ellas también les costaba mucho seguir haciendo malabares! Nosotras sabemos cómo tapar las cosas, ¿no? Cada una, a su manera, encuentra la forma de hacer que las cosas se vean lindas y ordenadas para los de afuera, mientras que nosotras sabemos la verdad del desastre que hay a puertas cerradas.

No estaba lista para reconocer que necesitaba ayuda. Yo también quería ser una supermujer.

Recuerdo una noche de esa temporada frenética cuando, a altas horas de la madrugada, después de que se durmió el último de mis hijos y de que mi esposo se quedó dormitando, no se escuchaba nada, salvo la calma vocecilla de Dios que, en susurros, me preguntaba si, por alguna razón, me había olvidado de él ese día. Yo oraba con una metafórica mano en la cadera. Dije: "Dios, si tú quieres que tenga tiempo para ti también, necesito que alguien me ayude a hacer las cosas. Y necesito que tú traigas esa ayuda para ". No quería tener que humillarme a tal punto de tener que salir yo a buscar la ayuda, y de esa manera, reconocer que la necesitaba.

No obstante, Dios es así de maravilloso. A pesar de mi ego malhumorado, él escuchó mi oración en medio de aquella noche oscura y abrumadora.

Antes de que comparta contigo la respuesta a esa oración, permíteme que te hable sobre mi filosofía de la limpieza. Yo me atengo al dicho: "Mi casa debe estar lo suficientemente limpia como para ser saludable, pero lo suficientemente desordenada como para que se pueda vivir en ella". Como les doy clases en casa a mis hijos, no se me ocurriría que se vea como una de esas casas de revista. Yo y cuatro o cinco de mis hijos (depende de la época del año) estamos en casa al menos cuatro días completos a la semana. Mi casa no se va a mantener pulcra porque yo esté limpiándola todo el tiempo. Es imposible. Me esfuerzo por mantener el equilibro entre ser una buena mamá, maestra, cocinera, esposa y ama de casa. ¡Elegiría cualquier oportunidad de ir a saltar un poco en el trampolín con mis hijos en lugar de tener que fregar los zócalos!

Por supuesto, conozco un puñado de señoras que son buenas amas de casa; estupendas amas de casa, a decir verdad. Con mi esposo hemos tratado de entender cómo lo hacen. Esto es lo que descubrí: todas tenemos las mismas veinticuatro horas por día. Si la casa de otra siempre está pulcra, tiene que ver con cómo usa ella el tiempo. Mi amiga, la que tiene la casa preciosa y cuyos hijos estudian en casa, tiene cuatro hijos mayores de doce años. (¿Escucharon eso, mamás de hijos pequeños? ¡No tiene pequeñuelos!) Obviamente, va de aquí para allá a los entrenamientos de baloncesto y de fútbol, pero al tener a otros cuatro cuerpos capaces en la casa, también tiene muchísima ayuda. Otra amiga mía, que tiene hijos pequeños, tiene una casa hermosa como las de las revistas, pero sus hijos van tres veces por semana a la guardería ... y ella tiene una niñera. Los hijos de mi amiga que prepara comidas gourmet todas las noches van a la escuela tradicional todo el día.

También tengo una amiga cuyo hogar está siempre hecho un desastre, pero ella disfruta a sus hijitos y juega con ellos bastante más de lo que yo juego con los míos. Siempre están jugando al aire libre o haciendo unas artesanías espectaculares dentro de la casa. La creatividad y la diversión son los valores más importantes para su familia en este tiempo. Señoras, todo tiene que ver con la manera en que Dios las diseñó y qué es importante en su vida en este momento. Eso determina en qué forma emplearán su tiempo. Nadie puede hacerlo todo.

Así que, como mamá encargada del cuidado maternal de preescolares hasta adolescentes, hago, ni más ni menos, lo mejor que puedo. Si tratara de poner las tareas domésticas por encima de todo, lo sufriría otro aspecto que es importante: desarrollar la relación con mis hijos.

Como resultado de mi revelación, he pasado por una serie de ajustes en mis expectativas personales durante los últimos años, para tratar de mantenerme cuerda.

Estas son algunas de mis concesiones:

• Tengo por objetivo que la cocina se limpie dos veces al día. Tres veces es un lujo. Aun así, es muy probable que siempre haya platos para lavar en el fregadero.

• Apunto a pasar el trapo a los pisos dos veces por semana, a menos que se necesite algo más. Es que es muy deprimente limpiar el piso solo para encon trarme pocas horas después con que luce como si no hubiera hecho nada.

• Trato de limpiar cada habitación de mi casa una vez por semana, rotando el orden de cada una. ¿Qué quiere decir eso? Que mi casa no está totalmente limpia a la vez.

• Trato de entrenar constantemente a mis hijos para que cuiden nuestra casa porque estoy tratando de delegar funciones. Eso significa que nuestra "casa limpia" no va a estar perfectamente limpia.

• La lavadora siempre está trabajando. Lavo una carga diaria.

• La alfombra nunca va a lucir como nueva, no importa cuántas reglas ponga para que la comida y la bebida no salgan de la cocina. Simplemente no es posible. ¿Qué quieren que les diga?
(Continues...)


Excerpted from UNA MUJER DEL REINO by Tony Evans, Chrystal Evans Hurst, Mafalda E. Novella. Copyright © 2013 Tony Evans y Chrystal Evans Hurst. Excerpted by permission of Tyndale House Publishers, Inc..
All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Agradecimientos....................     ix     

Prólogo: Lois Evans y Priscilla Shirer....................     xi     

Introducción: La importancia de una mujer del reino....................     xv     

PARTE I: EL FUNDAMENTO DE UNA MUJER DEL REINO * EL PROPÓSITO *............          

1 Una mujer de valor....................     3     

2 Una mujer de esperanza....................     17     

3 Una mujer de excelencia....................     31     

4 Una mujer de compromiso....................     43     

PARTE II: LA FE DE UNA MUJER DEL REINO * EL PODER *....................          

5 El poder de la fe de una mujer del reino....................     61     

6 La búsqueda de fe de una mujer del reino....................     77     

7 Las posibilidades de la fe de una mujer del reino....................     89     

8 La oración de fe de una mujer del reino....................     105     

PARTE III: EL FRUTO DE UNA MUJER DEL REINO * LAS POSIBILIDADES *..........          

9 Una mujer del reino y su vida personal....................     125     

10 Una mujer del reino y su vida familiar....................     143     

11 Una mujer del reino y su iglesia....................     159     

12 Una mujer del reino y su comunidad....................     179     

Apéndice: The Urban Alternative....................     191     

Notas....................     195     


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