Una pena en observacion (A Grief Observed)

Una pena en observacion (A Grief Observed)

3.0 2
by C. S. Lewis
     
 

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Esta obra es un lindo y resuelto testamento de cómo hasta un creyente incondicional puede perder el sentido de la vida, y de cómo puede gradualmente orientarse de nuevo
Escrito tras la trágica muerte de su amada esposa como una ma-nera de sobrevivir los “difíciles momentos de la medianoche”, Una Pena en Observación…  See more details below

Overview

Esta obra es un lindo y resuelto testamento de cómo hasta un creyente incondicional puede perder el sentido de la vida, y de cómo puede gradualmente orientarse de nuevo
Escrito tras la trágica muerte de su amada esposa como una ma-nera de sobrevivir los “difíciles momentos de la medianoche”, Una Pena en Observación relata los más sinceros pensamientos deC. S. Lewis sobre los temas fundamentales de la vida, la muerte y la fe al sufrir una pérdida. Esta obra contiene sus más íntimas re-flexiones sobre esa etapa de su vida.

Product Details

ISBN-13:
9780061140075
Publisher:
HarperColins Espanol
Publication date:
03/14/2006
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
112
Sales rank:
781,836
Product dimensions:
5.31(w) x 8.00(h) x 0.25(d)

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Una Pena en Observacion


By C. Lewis

HarperCollins Publishers, Inc.

Copyright © 2006 C. Lewis
All right reserved.

ISBN: 0061140074

Capitulo Uno

Nadie me habia dicho nunca que la pena se viviese como miedo. Yo no es que este asustado, pero la sensacion es la misma que cuando lo estoy. El mismo mariposeo en el estomago, la misma inquietud, los bostezos. Aguanto y trago saliva.

Otras veces es como si estuviera medio borracho o conmocionado. Hay una especie de manta invisible entre el mundo y yo. Me cuesta mucho trabajo enterarme de lo que me dicen los demas. Tiene tan poco interes. Y sin embargo quiero tener gente a mi alrededor. Me espantan los ratos en que la casa se queda vacia. Lo unico que querria es que hablaran ellos unos con otros, que no se dirigieran a mi.

Hay momentos en que, de la forma mas inesperada, algo en mi interior pugna por convencerme de que no me afecta mucho, de que no es para tanto, al fin y al cabo. El amor no lo es todo en la vida de un hombre. Yo, antes de conocer a H., era feliz. Era muy rico en lo que la gente llama «recursos». A todo el mundo le pasan estas cosas. Vamos, que no lo estoy llevando tan mal. Le averguenza a uno prestar oidos a esa voz, pero por unos momentos da la impresion de que esta abogando por una causa justa. Luego sobreviene una repentina cuchillada de memoria al rojo vivo y todo ese «sentido comun» se desvanece como unahormiga en la boca de un horno.

Y de rechazo cae uno en las lagrimas y en el pathos. Lagrimas sensibleras. Casi prefiero los ratos de agonia, que son por lo menos limpios y decentes. Pero el asqueroso, dulzarron y pringoso placer de ceder a revolcarse en un bano de autocompasion, eso es algo que me nausea. Y, es mas, cuando caigo en ello, me doy cuenta de que me lleva a tergiversar la imagen misma de H. En cuanto le doy alas a este humor, al poco rato la mujer de carne y hueso viene sustituida por una simple muneca sobre la que lloriqueo. Gracias a Dios, el recuerdo de ella es todavia lo suficientemente fuerte (lo seguira siendo siempre tanto?) como para salir adelante.

Porque H. no era asi en absoluto. Su pensamiento era agil, rapido y musculoso, como un leopardo. Ni la pasion ni la ternura ni el dolor eran capaces de hacerle bajar la guardia. Olfateaba la falsedad yla gazmoneria a la primera vaharada, e inmediatamente se abalanzaba sobre ti y te derribaba antes de que hubieras podido darte cuenta de lo que estaba pasando. Cuantos globos me pincho! Enseguida aprendi a no darle gato por liebre con mis palabras, excepto cuando lo hacia por el simple gusto -- y esta es otra cuchillada al rojo vivo -- de exponerme a que se burlara de mi. Nunca he sido menos estupido que como amante suyo.

Y nadie me hablo nunca tampoco de la desidia que inyecta la pena. No siendo en mi trabajo - -- que ahi la maquina parece correr mas aprisa que nunca -- aborrezco hacer el menor esfuerzo. No solo escribir sino incluso leer una carta se me convierte en un exceso. Hasta afeitarme. Que importa ya que mi mejilla este aspera o suave? Dicen que un hombre desgraciado necesita distraerse, hacer algo que lo saque de si mismo. Lo necesitara, en todo caso, como podria echar de menos un hombre aperreadamente cansado una manta mas cuando la noche esta muy fria; seguro que este hombre preferiria quedarse tumbado dando diente con diente antes que levantarse a buscarla. Es facil de entender que la gente solitaria se vuelva poco aseada, y acabe siendo sucia y dando asco.

Y, en el entretanto, Dios donde se ha metido? Este es uno de los sintomas mas inquietantes. Cuando eres feliz, tan feliz que no tienes la sensacion de necesitar a Dios para nada, tan feliz que te ves tentado a recibir sus llamadas sobre ti como una interrupcion, si acaso recapacitas y te vuelves a El con gratitud y reconocimiento, entonces te recibira con los brazos abiertos - -- o al menos asi es como lo vive uno. Pero vete hacia El cuando tu necesidad es desesperada, cuando cualquier otra ayuda te ha resultado vana, y con que te encuentras? Con una puerta que te cierran en las narices, con un ruido de cerrojos, un cerrojazo de doble vuelta en el interior. Y despues de esto, el silencio. Mas vale no insistir, dejarlo. Cuanto mas esperes, mayor enfasis adquirira el silencio, No hay luces en las ventanas. Debe tratarse de una casa vacia. Estuvo habitada alguna vez? Eso parecia en tiempos. Y aquella impresion era tan fuerte como la de ahora. Que puede significar esto? Por que es Dios un jefe tan omnipresente en nuestras etapas de prosperidad, y tan ausente como apoyo en las rachas de catastrofe?

He intentado exponerle esta tarde a C. algunas de estas reflexiones. El me ha recordado que lo mismo, segun parece, le ocurrio a Jesucristo. «Por que me has abandonado?» Ya lo se. Y que? Se consigue con eso que las cosas se vuelvan mas faciles de entender?

No es que yo corra demasiado peligro de dejar de creer en Dios, o por lo menos no me lo parece. El verdadero peligro esta en empezar a pensar tan horriblemente mal de El. La conclusion a que temo llegar no es la de: «Asi que no hay Dios, a fin de cuentas», sino la de: «De manera que asi es como era Dios en realidad. No te sigas enganando.»

Nuestros mayores se resignaban y decian: «Hagase tu voluntad.» Cuantas veces no habra la gente sofocado por puro terror un amargo resentimiento, y no se habra sacado de la manga un acto de amor (si, un acto, en todos los sentidos) para camuflar la operacion?

Claro que resulta muy facil decir que Dios parece estar ausente en nuestras necesidades mas graves porque El es ausencia, no-existencia. Pero entonces, que pasa?, por que se nos antoja tan presente cuando, para hablar en plata, no le echamos de menos?

Continues...


Excerpted from Una Pena en Observacion by C. Lewis Copyright © 2006 by C. Lewis. Excerpted by permission.
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Meet the Author

Clive Staples Lewis (1898-1963) fue uno de los intelectuales más importantes del siglo veinte y podría decirse que fue el escritor cristiano más influyente de su tiempo. Fue profesor particular de literatura inglesa y miembro de la junta de gobierno en la Universidad Oxford hasta 1954, cuando fue nombrado profesor de literatura medieval y renacentista en la Universidad Cambridge, cargo que desempeñó hasta que se jubiló. Sus contribuciones a la crítica literaria, literatura infantil, literatura fantástica y teología popular le trajeron fama y aclamación a nivel internacional. C. S. Lewis escribió más de treinta libros, lo cual le permitió alcanzar una enorme audiencia, y sus obras aún atraen a miles de nuevos lectores cada año. Sus más distinguidas y populares obras incluyen Las crónicas de Narnia, Los cuatro amores, Cartas del diablo a su sobrino y Mero cristianismo.

Clive Staples Lewis (1898-1963) fue uno de los intelectuales más importantes del siglo veinte y podría decirse que fue el escritor cristiano más influyente de su tiempo. Fue profesor particular de literatura inglesa y miembro de la junta de gobierno en la Universidad Oxford hasta 1954, cuando fue nombrado profesor de literatura medieval y renacentista en la Universidad Cambridge, cargo que desempeñó hasta que se jubiló. Sus contribuciones a la crítica literaria, literatura infantil, literatura fantástica y teología popular le trajeron fama y aclamación a nivel internacional. C. S. Lewis escribió más de treinta libros, lo cual le permitió alcanzar una enorme audiencia, y sus obras aún atraen a miles de nuevos lectores cada año. Sus más distinguidas y populares obras incluyen Las crónicas de Narnia, Los cuatro amores, Cartas del diablo a su sobrino y Mero cristianismo.

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Brief Biography

Date of Birth:
November 29, 1898
Date of Death:
November 22, 1963
Place of Birth:
Belfast, Nothern Ireland
Place of Death:
Headington, England
Education:
Oxford University 1917-1923; Elected fellow of Magdalen College, Oxford in 1925
Website:
http://www.cslewisclassics.com

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