Debajo del sol: Eclesiastes. Hoy.

Debajo del sol: Eclesiastes. Hoy.

by Hector Hermosillo

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Product Details

ISBN-13: 9780829757996
Publisher: Vida
Publication date: 10/24/2011
Series: De lo celestial a lo terrenalSeries Series
Pages: 208
Product dimensions: 5.30(w) x 8.40(h) x 0.80(d)
Age Range: 18 Years

About the Author

Héctor Hermosillo, más conocido por el público de habla española a por su talento como músico, es pastor de Casa de Luz, la iglesia hispana de Willow Creek. Antes de su llegada a Willow Creek en el 2006, Héctor fue guitarrista principal y director musical de artistas latinos famosos como Luis Miguel y Emmanuel. Es fundador y director musical de la agrupación, Torre Fuerte, banda musical pionera de la música cristiana en español. Recientemente, participó como copresentador del programa «Club 700 Hoy» junto a Amarilis Rivera.

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DEBAJO DEL SOL

ECLESIASTES. HOY.
By HÉCTOR HERMOSILLO

ZONDERVAN

Copyright © 2011 HÉCTOR HERMOSILLO
All right reserved.

ISBN: 978-0-8297-5799-6


Chapter One

LA VIDA ES UNA OPORTUNIDAD

* ¡QUÉ BUEN CONSEJO!

Este capítulo es la reflexión final de Salomón. Después de haberlo observado todo, experimentado todo y probado todo, encuentra que las cosas en sí, la vida en sí, alejada de Dios y debajo del sol, sin un propósito eterno, no tiene sentido.

* AHORRAR NO ES SUFICIENTE

Hace algunos días estaba de hacendoso en casa, realizando mis quehaceres domésticos. Mientras aseaba la cocina, me encontré unos quince contenedores de comida guardados en el refrigerador y me pregunté qué estaban haciendo allí. «Es que tenía muchos queditos», me dijo mi esposa. Para ella, los queditos son los sobrantes del día anterior, ropavieja en algunos países o los famosos leftovers en los Estados Unidos. Ella tenía queditos de pollo, queditos de chicharrón, queditos de [...] etcétera, etcétera. Esto me hizo pensar que ahorrar es parte de nuestra cultura hispana. En cambio, aquí, en los Estados Unidos, vemos como la comida que no se consume o no se vende se desecha, y nos duele, nos asombramos y decimos: ¡No es posible, no puede ser! En todo caso, me tomó tiempo limpiar y ordenar el refrigerador [...] y mientras lo hacía medité acerca de este valor particular de la comunidad hispana: el ser ahorrativos y hacer más con menos.

No obstante, Salomón, en su sabiduría, nos enseña una manera mejor de hacer mucho más con los recursos que Dios ha puesto en nuestras manos: no es desperdiciarlos ni tampoco guardarlos. En uno de sus proverbios dice: «Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza» (Proverbios 11:24). Porque, a veces, el que retiene de más es primo hermano del avaro, y no se trata de desperdiciar ni de retener, sino de dar generosamente de gracia lo que de Dios hemos recibido de gracia (Mateo 10:8). Hay muchas cosas que Dios ha puesto en nuestras manos.

* ¡UN BUEN NEGOCIO!

Eclesiastés es un libro poético, y tiene muchas metáforas que debemos entender. Ya en el primer versículo leemos la primera metáfora de este capítulo 11: «Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás».

Fijemos nuestra atención en dos puntos:

1. Pan es sinónimo de sustento. En México tenemos un dicho: «Se fue a perseguir el bolillo», en lugar de decir que fue a trabajar o que fue a ganarse el pan. En sentido literal, no fue a perseguir ningún bolillo, pero «pan» es sinónimo de bienes, de recursos, del fruto de tu trabajo;

2. Las aguas representan la vía o el medio para la transportación o distribución de ese sustento. Recordemos que en los tiempos bíblicos los puertos eran lugares donde se embarcaban y desde donde se distribuían al mundo todos los recursos. Es decir, en otras palabras, los recursos iban y venían en barcos y sobre las aguas.

Imagina cómo sería echar tu pan sobre el agua. ¿Has echado pan sobre las aguas? Por ejemplo, cuando le das de comer a los patitos, ¿qué pasa? Lanzas el pan y en unos segundos ... ¡se está desintegrando! ¡Apúrate! ¡Apúrate, patito! Y cuando llega el patito, el pan ya está deshecho en pedacitos o se hundió y desapareció por completo. El patito tardó demasiado. ¿Te ha pasado? En otras palabras, parece que cuando echas pan al agua lo estás desperdiciando.

Así lo sentimos muchos de nosotros cuando damos generosamente. Si no vemos un resultado inmediato, nos desesperamos. Pero el resultado tiene mucho que ver con la fe y con la oportunidad. En mi opinión, es lo que Jesucristo quiso decir: «Tú has recibido todo lo que tienes gratuitamente de Dios». Es hora de que tú seas un canal de bendición para otros y repartas con generosidad. Y la primera razón que aparece en el versículo 1 es: «... porque después de muchos días lo hallarás».

¿A qué se refiere? Leemos en Proverbios 19:17a: «A Jehová presta el que da al pobre». ¿Tú le has prestado al pobre? Darle al pobre es como echar tu pan sobre las aguas porque él no te puede pagar. Como inmigrantes en los Estados Unidos, nos pasa muchas veces; y Dios nos brinda la oportunidad y el privilegio de ayudar a otros inmigrantes que vienen en condiciones similares o peores que las nuestras. Es como echar tu pan sobre las aguas. Una parte de nosotros se siente mal porque no vamos a ver, en un sentido, la paga; pero, justamente, Jesucristo les dice a sus discípulos: «Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado» (Lucas 14:12). En otras palabras, les dice: cuando hagas una cena, invita a los que no te pueden pagar. La mayoría de las personas acostumbra a dar para recibir otro tanto, amar para tener recompensa; pero Jesucristo nos dice que produce mucha más felicidad dar que recibir (Lucas 14:14; Hechos 20:35). Este es el secreto de la dicha de la generosidad y lo es también de la verdadera riqueza. «Echa tu pan sobre las aguas porque [tarde o temprano] después de muchos días lo hallarás». El que da al pobre, a Dios presta. Un día Dios te lo devolverá de muchas maneras. «Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar» (Proverbios 19:17b). Este capítulo nos habla de los recursos que Dios ha puesto en nuestras manos.

* NO, MUCHO NO ES SUFICIENTE AÚN ...

El versículo 11:2 expresa: «Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra».

El siete es el número de la plenitud; en el lenguaje bíblico, se interpreta como algo que está completo, a lo que no le falta nada. Quizás hoy pudiéramos decir: da a cien, y aun a cien más uno. Como en la película 101 dálmatas. Cien perritos eran más que suficientes. Entonces, reparte exageradamente a ciento uno. Luego Salomón nos da la segunda razón: «Porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra». No solamente porque Dios un día te lo va a pagar, sino también porque dondequiera que pongas una semilla, dice la Biblia, vas a recoger; y si tú siembras con generosidad ¿cómo crees que vas a recoger? Pues con generosidad. Pero si tú siembras con escasez, recogerás con escasez también (2 Corintios 9:6; Gálatas 6:7).

Mis hijos se sorprenden con la bondad de Dios; en particular, cuando vamos a una ciudad y visitamos amigos a quienes, en el pasado, mi familia o yo servimos o ayudamos de alguna manera. Mis hijos se sorprenden con la gracia con que esas personas nos reciben: como un regalo de Dios, con un gran derroche de generosidad. Solo por ser la mas reciente, me quiero referir a esta historia: conocí a un joven cuando en 1992 tuve el honor de ir por primera vez a San José, Costa Rica, a predicar a Jesucristo a través de la música con mi banda Torre Fuerte. James Taylor de tan solo 12 años era hijo de una de las familias organizadoras de aquella maravillosa actividad. Desde que nos conocimos, nos hicimos muy amigos. Mi esposa Gaby y yo lo adoptamos como hijo espiritual; no por que no tuviera una hermosa familia, que la tiene, sino porque nuestros corazones quedaron atados a ese jovencito de enorme talento y gran corazón. Lo recibimos muchas veces en nuestra casa en México, estuvimos cerca de él en la mayoría de sus decisiones importantes y tuvimos el privilegio de que también nos adoptara como sus amigos y confidentes. Podría decir que invertimos nuestro amor, amistad y cariño en él, aparte de algunas lecciones de guitarra con su dotación obligada de ricos tacos. Lo que Gaby y yo nunca imaginamos es que James se convertiría en mentor, modelo, apoyo y patrocinador principal en la vida de nuestro hijo Israel, quien recientemente regresó de Costa Rica, donde fue invitado por James, quien le pagó todo para grabar el primer video de su banda Mi Ciudad Anhelada, y sin esperar un solo centavo a cambio. Hoy en día, James es un apoyo, un consuelo y una inspiración para toda mi familia. Me siento sumamente afortunado y bendecido de haberlo conocido y de que él, junto con su bella esposa Mile y sus hijos Tomy y Lea, sean parte de nuestra familia. ¡Qué maravilloso es Dios!

«Porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra». Tarde o temprano, «si siembras escasamente, recogerás escasamente; y si siembras generosamente, generosamente recogerás» (2 Corintios 9:6). Esa es una de las muchas leyes que Dios ha establecido. ¿Qué crees que pasa donde no sembramos? Pues, no recogemos. A veces, uno piensa: ¿Por qué camino y camino, y la vereda se hace cada vez más pesada, árida y no hay fruto? Te sugiero que reflexiones un poco en esos tiempos donde tuviste oportunidades de sembrar, de poner tu pan sobre las aguas, de repartir a uno, a siete o a ocho. Piensa qué has hecho con tus recursos. Aparte de gastarlos y retenerlos, ¿los has invertido entre quienes padecen necesidad?

* UN VALOR QUE NO CAMBIA CON EL TIEMPO

El capítulo continúa: «Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar que el árbol cayere, allí quedará» (Eclesiastés 11:3).

Qué contraste tan interesante. Las nubes son cambiantes; hace quince días nadie sabía con certeza cómo sería el día de hoy. Es difícil predecir el tiempo con exactitud. Sin embargo, donde tú siembras un árbol, ahí se queda. El pasado no se puede alterar; el futuro es cambiante e incierto. ¿Cómo conocerlo? Lo único que efectivamente tienes en tus manos es el día de hoy. ¡Hoy! Dios te invita a echar tu pan sobre las aguas y a repartir a siete y aun a ocho, porque el futuro es cambiante y lo que has hecho quedó atrás.

Los hispanos nos caracterizamos por ser una cultura muy trabajadora y esto se hace más notorio aquí en los Estados Unidos por la oportunidad y, muchas veces, por la necesidad. Pero de donde yo vengo, me atrevería a decir que hay gente trabajadora como no trabajadora. Recuerdo un individuo que decía ser plomero, albañil; hacía de todo, y cuando le pedían un presupuesto para que arreglara algo en la casa, daba un presupuesto demasiado alto porque no quería trabajar. Si se te ocurría pagarle lo que pedía, hacía el trabajo; pero, en verdad, no lo quería hacer. En cambio, aquí, la necesidad y la oportunidad se juntan y nos convertimos en una raza trabajadora; pero hay un bello valor perteneciente al reino de Dios que todavía está ausente en nuestra gente hispana. Me refiero a la generosidad. Nos caracterizamos por trabajar mucho, por atesorar, algunas veces por ahorrar y, muchas más, por gastar. Pero no nos caracterizamos por ser una raza generosa. Salomón, después de su observación y de su análisis nos dice que ese es el secreto de la prosperidad y de la verdadera felicidad: repartir a siete y aun a ocho; poner nuestro pan sobre las aguas.

* NO TE DEJES INTIMIDAR

«El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará», leemos en el versículo 4.

Si quieres sembrar y hay viento, el viento se lleva la semilla. El enemigo de la cosecha es la lluvia excesiva y la tormenta. En este versículo, Salomón nos recuerda que el momento oportuno nunca llega: «Es que tengo muchas deudas que no puedo pagar, tengo muchos compromisos que enfrentar [...] No tengo». Si estás esperando el tiempo oportuno para dar, nunca darás porque te parecerá que lo que tienes nunca es suficiente.

* MISTERIOSA GRACIA

Eclesiastés 11:5 afirma: «Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas».

Juan 3: 8 lo expresa del siguiente modo: «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va así es todo aquel que es nacido del Espíritu».

En el Salmo 139:16, David escribió que su embrión fue contemplado por los mismos ojos del Señor que lo formaron y lo crearon (Salmo 139:14-15). En cambio, tú no sabes cuál es el camino del viento ni «cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta», «así ignoras la obra de Dios el cual hace todas las cosas». Dios nos invita a dar con generosidad, con fe, con gratitud y con la confianza de que Él es quien nos brinda todas las cosas y el don de disfrutarlas. Por lo tanto, el versículo 5 nos enseña que hay misterios. Cuando tú eres una persona generosa, hay misterios, quiero decir; Dios tiene el control, Dios no es deudor de nadie y, tú ignoras la obra de Dios, quien finalmente hace todas las cosas. (1 Crónicas 29:11; Salmos 33:6; Romanos 11:35-36; Efesios 1:11)

Este pasaje es una invitación no solamente a invertir bien nuestros recursos, sino a atesorar verdaderamente para el porvenir; es una invitación a librarnos de la avaricia y del amor al dinero y a los bienes materiales. Cuando llegamos a los Estados Unidos, los hispanos nos caracterizamos por ser gente trabajadora, pero el amor al dinero también se apodera de nuestro corazón. Este versículo guarda un secreto precioso para que no ames al dinero: ama a aquel que hizo todas las cosas y te las brinda en abundancia. Además, te da el don de disfrutarlas (1 Timoteo 6:17).

* ¿Me Comprendes, Méndez?

El siguiente versículo es un consejo: «Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno» (Eclesiastés 11:6). En otras palabras, el sembrador no debe dar reposo a su mano, debe sembrar a toda hora, no sabemos de dónde vendrá la mejor cosecha, del trabajo de la mañana, del esfuerzo de la tarde, o de ambos.

Una de las vivencias que mi familia y yo más atesoramos es haber tenido la bendición de conocer a Fermín iv, el reconocido y flamante MC (vocalista) de la popular banda hip hop Control Machete, y a su esposa, Tere. Fue muy especial, ya que nos conocimos en momentos determinantes en la vida de esta muy querida pareja. Fermín había reconocido y recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador hacía muy poco; era un momento de decisión en cuanto a su carrera, porque en su corazón ya no cabía la violencia característica de las letras que él rapeaba y componía. Por esa misma época, él y Tere se casaron y, tan pronto regresaron de la luna de miel, nos comunicaron su decisión de abandonar la comodidad que tenían en Monterrey, (su departamento recién adquirido y totalmente amoblado), para mudarse a Cuernavaca en Morelos, México, cerca de nosotros. ¡Qué sorpresa! Más sorpresa fue el día que decidió renunciar a la banda que lo había hecho famoso y que le proveía los medios para sostener a su familia. Atravesaba por una cantidad de situaciones muy difíciles, además del rechazo y la incomprensión de aquellos que habían estado cerca de él y que, para aquel entonces, no entendían la razón de su radical decisión de querer vivir para conocer y servir a Jesucristo. Era muy claro que Dios los había puesto cerca de nosotros para que los amáramos, cuidáramos y animáramos a confiar y depender absolutamente de Jesús. Fue un tiempo de compartir la mesa, las alegrías, los retos y las tristezas en auténtica comunión cristiana. Estuve cerca de él para así producir juntos su disco Bumerang, en el que tuve el honor de tocar, cantar, arreglar, hacer coros y hasta servir las limonadas.

Sí, con él venían muchas personas más a nuestra casa: todos estaban aprendiendo a confiar en Dios y algunos batallando con problemas de adicción fuertes. Fue una época preciosa para mi esposa, mis hijos y yo. Dios nos permitió invertir nuestros recursos y nuestro tiempo en lo que mas vale en este mundo: aquellos por los que Jesucristo murió. Teníamos mucho tiempo libre en las mañanas y sembramos muchas semillas como en la Parábola del Sembrador en Mateo 13. Han pasado ya más de diez años; algunas semillas quedaron esparcidas en el camino, otras se las comieron las aves, pero en el caso de Fermín iv, ha dado un fruto ¡im ... pre ... sio ... nante!

(Continues...)



Excerpted from DEBAJO DEL SOL by HÉCTOR HERMOSILLO Copyright © 2011 by HÉCTOR HERMOSILLO. Excerpted by permission of ZONDERVAN. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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