El camino de un alma

El camino de un alma

by John-Roger

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Overview

This guide offers an accessible description of the true essence—commonly known as the “soul”—inside every individual, and answers questions such as How is the soul incarnated? and How does it play a role in everyday life? Illuminating and ultimately uplifting, it provides a deeper understanding of who each individual is at his core.

Esta guía ofrece una descripción accesible de la verdadera esencia—comúnmente denominada “alma”—dentro de cada individual, y contesta preguntas como ¿Cómo es encarnada el alma? y ¿Cómo juega un papel en la vida cotidiana? Iluminante y al fin animador, provee un entendimiento más profundo de quien es cada individual en su centro.

Product Details

ISBN-13: 9780914829782
Publisher: Mandeville Press
Publication date: 06/01/2002
Pages: 89
Product dimensions: 5.90(w) x 8.80(h) x 0.30(d)

About the Author

John-Roger is the founder of the Institute for Individual and World Peace and received the Peacemaker of the Year award from World Arts Expressions. He is the author of Spiritual Warrior, Loving Each Day, Loving Each Day for Moms and Dads, and Relationships. He lives in Los Angeles.

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El Camino de un Alma


By John-Roger, Paul Kaye

Mandeville Press

Copyright © 2002 Peace Theological Seminary And College of Philosophy
All rights reserved.
ISBN: 978-0-914829-78-2



CHAPTER 1

Comienza el Viaje


En el principio del tiempo Dios estaba en todos lados, en un estado de pureza absoluta y en esta pureza había un vacío sin conciencia específica. En esencia, Dios no se conocía a sí mismo, en conciencia, en su grandeza. Por eso Dios llevó a cabo la creación. Creó universos, en los que se manifestaron la materia sólida (o lo que llamamos planetas) y la materia menos sólida (lo que llamamos espacio). Todo esto es Dios en sus diferentes manifestaciones. Dios trazó el plan de que cada una de estas partes del todo conocería a las demás a través de la experiencia. Es por eso que el alma, que es más directamente la chispa de Dios, evolucionó y tuvo oportunidad de tener la experiencia de todos los niveles, capas, planos, reinos de experiencia y de ser. El alma puede habitar cualquier forma que desee. Su trabajo, su razón de ser, es tener la experiencia de todo lo que pueda, en todos los niveles que le sea posible, de tal suerte que pueda darse mayor cuenta de su naturaleza divina. El alma que haya experimentado todo, será Dios, será una con Dios. La expe-riencia de Dios es incomprensiblemente grande y compleja; el alma, por ende, requiere invertir gran cantidad de tiempo en patrones evolutivos mientras atraviesa los planos de la experiencia y adquiere el conocimiento de su naturaleza divina.

Déjame ilustrarte esta idea, relatándote la historia de un alma que decidió dejar el cielo. Un día que estaba un tanto aburrida se dijo: "Y ahora serás una roca". Y se transformó en una roca. Sin embargo, se metió en un problema, porque se encontró un poco aislada; no había ninguna otra roca a su alrededor y no se podía mover por sí misma. No obstante, se sentía feliz, porque la naturaleza del alma es alegre. La roca era más pesada que cualquier otra cosa a su alrededor y comenzó a hundirse en lugares cada vez más densos, hasta que llegó a un lugar llamado "Tierra". Aterrizó, sacudiéndose un poco, y exclamó: "Ah, realmente soy una roca". Después no sabía qué hacer y dijo: "Creo que aprenderé a tener paciencia". Se quedó allí durante mucho tiempo. Y con el correr de miles de años la erosión la pulverizó. Entonces dijo: "Qué interesante, soy mucho más libre ahora". No era tan libre, porque entonces se percató de que el suelo la había absorbido; y después, un árbol. Era un poco mejor que ser roca; por lo menos podía mecerse al sol y gozar de la brisa, así que se sintió muy bien. Pensó: "¡Qué fabuloso! La verdad es que estoy teniendo una experiencia fabulosa. Creo que he aprendido a tener paciencia siendo una roca. Ahora creo que voy a aprender lo que es el crecimiento gradual". Así que formó parte del árbol durante mucho tiempo, hasta que un día decidió ser una de sus frutas. La fruta maduró; cayó al suelo y se pudrió. Apareció un gusano que se comió lo que quedaba; al poco tiempo el gusano desarrolló alas y descubrió que podía volar. Y el alma dijo: "¡Qué lindo! He aprendido la paciencia y el crecimiento gradual; ahora sólo tengo que aprender a elevarme".

Así que comenzó a volar, pero mientras volaba apareció un pájaro y se la tragó. El alma dijo: "¡Qué bien!, ahora soy más grande y puedo volar mucho más alto". Al poco tiempo vino un animal y se tragó al pájaro. El animal no podía volar, pero podía correr muy velozmente. Entonces el alma dijo: "Creo que aprenderé a desplazarme sobre la Tierra". Descubrió que el nuevo cuerpo era fuerte y vivió mucho tiempo en él. Eventualmente, el cuerpo dejó la Tierra y el alma descubrió que tenía una nueva forma: la humana. A través de muchas vidas como ser humano descubrió que tenía mayor libertad de acción, aunque ahora no podía volar, en este cuerpo físico. Se dio cuenta de su propia realidad: de que siempre fue un alma y que había tenido múltiples experiencias. Se dio cuenta que había tenido la experiencia de todas esas cosas, pero jamás había llegado a ser una de ellas; en realidad siempre había sido lo que era: un alma, una parte de Dios.

Descubrió que la fuerza del alma es mucho mayor que la fuerza física que tiene una bestia feroz y aprendió que su verdadero yo tenía más majestuosidad que el monarca terrenal más poderoso.

Descubrió que su reino no está, ni es de la Tierra. Después de muchas vidas se dijo: "No pertenezco aquí", y abandonó el cuerpo físico y se movilizó directamente hacia el Reino del Alma, su hogar. Se le dio una bienvenida real; entró con alteza y se sentó en el trono, porque era la reina y soberana de su dominio. Esa es una alegoría acerca de la evolución de un alma.

En realidad, la evolución del alma es más compleja, pero el cuento presenta su esencia. Dentro de nuestro universo existen cinco planos, realidades, reinos o niveles, que se llaman planos inferiores o planos negativos, no en el sentido de maldad, sino negativo como el polo de una batería, que tiene un polo negativo y otro positivo; juntos crean la descarga energética. En forma similar, los planos de existencia tienen polos positivos y negativos.

Los negativos son los siguientes:


El plano etéreo-relacionado con el nivel inconsciente del ser humano

El plano mental-relacionado con la mente del ser humano

El plano causal-relacionado con el nivel emocional del ser humano

El nivel astral-relacionado con la imaginación del ser humano

El plano físico-relacionado con la sustancia material de la experiencia del ser humano.


El plano físico es el más denso de todos. El alma, expresándose a través de varias formas, puede encarnar en cualquiera de esos planos, en cualquier punto de su jornada.

La experiencia del alma en cualquiera de los planos negativos (a excepción del plano físico) es más restringida, pues sólo se limita al plano particular en que se encuentre en ese momento. A través de la forma humana en el plano físico la toma de conciencia del alma es multidimensional y tiene la oportunidad muy especial de tener la experiencia de todos los planos negativos simultáneamente.

A través de la forma humana el alma no sólo puede tener la experiencia de todos los planos negativos, puede además tener la experiencia directa de los planos positivos que existen más allá de los negativos. El plano del alma es el primero de los planos positivos. Este es el primer nivel en el cual el alma es consciente de su verdadera naturaleza, de su yo en un estado de pureza total, de su unidad con Dios. Hay también muchos otros planos superiores de espíritu puro más arriba del plano del alma. Todos están involucrados en la mayor y más consciente realización del alma y del Espíritu y de Dios, hasta que el alma, eventualmente, disuelve su individualidad dentro de una mayor unidad con el Dios supremo de todas las cosas. Estos planos de espíritu puro realmente desafían toda explicación con el vocabulario físico. Es necesario tener la experiencia de los mismos para poder comprenderlos. No existen palabras: sólo puede decirse que sí existen y que todos tienen el potencial y todos tienen la herencia de conocerlos algún día directamente y tener una experiencia directa y consciente de los mismos.

El alma tiene su hogar en el plano del alma. De ese plano proviene. En muchos sentidos el alma es una extraña en los planos inferiores. Dentro de ella existen siempre la intención y el impulso de volver a su hogar, de retornar al plano positivo del espíritu. El alma se encarna en los planos inferiores o negativos para obtener la experiencia de las otras partes de Dios. En su viaje descendente hacia los planos inferiores adquiere la forma o "cuerpo" de cada plano, etéreo, mental, causal y físico. Cada cuerpo es más pesado y más denso que el anterior. El cuerpo físico es el último cuerpo que se adquiere, y es el más denso. La forma física brinda varios ámbitos de conciencia: un inconsciente (donde se acumula la memoria, donde los sueños pueden originarse, donde muchos patrones de conducta se transforman en hábitos automáticos); una mente (usada para grabar eventos y traer a relucir información); emociones (donde se genera y se almacena energía para usarse según se instruya) e imaginación (expresiones que pueden ser positivas o negativas, que pueden enaltecer u obstaculizar nuestras experiencias). Al adquirir estos distintos aspectos, que son reflejos de los planos negativos, el alma se mantiene como el único aspecto positivo entre todos los negativos (de nuevo no de maldad, sino negativo). El alma se transforma en la parte más débil del cuerpo físico, porque su trabajo es tener la experiencia de los planos inferiores a través de la forma física.

El cuerpo físico cuenta también con un yo consciente (el que se levanta en la mañana, conduce el automóvil para ir a trabajar, lee el periódico, estudia reportes financieros, habla con amigos, etc.); el yo básico (que controla las funciones del cuerpo y lo dirige mediante hábitos bien aprendidos, y que es muy parecido a un niño o niña de cuatro o cinco años, que impone sus deseos sobre el yo consciente); y el yo superior (que hace las veces de guardián) que dirige al yo consciente hacia aquellas experiencias que serán para su bien mayor puesto que tiene conocimineto del destino de la vida de la forma físca y trata de cumplirlo.

El yo consciente es el capitán del barco y puede ignorar o dejar de lado lo que el yo básico y el yo superior digan. El yo superior actúa en el interés del progreso del alma y su evolución dirige la conciencia humana hacia esas experiencias que necesita para su educación. El yo básico actúa principalmente para preservar el cuerpo. Resiste cualquier cosa que pueda dañarlo, lastimarlo o destruirlo. El yo consciente es la parte más susceptible a quedar atrapada en las ilusiones de la imaginación, la mente, las emociones y el glamur del mundo físico, al crear situaciones que demoren la evolución del alma.

Si una conciencia humana se impone a otra (causando daño, dolor o lastima a través de actos físicos, patrones de pensamientos, expresión verbal, deshonestidad, fraude financiero, manipulación emocional o cualquier otra forma) se le hará responsable por ello, y se le dará oportunidad de aclarar su acto y lograr de nuevo el equilibrio.

Nadie tiene derecho de lastimar o dañar a otra persona o cosa de ninguna manera. Si esto sucede, el acto debe equilibrarse; es la ley de causa y efecto. Si causas desequilibrio, el efecto será que el desequilibrio retornará a ti. Al ser el creador, tienes que corregir la situación. Esto, en esencia, es el proceso del karma.

Es una acción justa y honesta. Y la creación de situaciones kármicas instituye la reencarnación.

Como ser humano, el alma comienza por encarnar sobre el plano físico, dentro de la forma física. Si esa forma pudiera pasarse la vida en perfecto equilibrio con todo, creando sólo paz, amor y armonía, podría completar su proceso y liberarse de estos planos, y ganarse la oportunidad de continuar su evolución sobre los planos superiores. Pero cuando el alma encarna dentro de la forma física no tiene mucha experiencia sobre lo que es este mundo. La conciencia ve todo lo aparente — las ilusiones, las atracciones del mundo, los placeres — y con seguridad se distraerá. Todo es parte del aprendizaje. El alma, entonces, atraviesa su plan de vida, seguramente creando desequilibrios. Cuando llega el momento en el que el cuerpo muere habrán muchas situaciones kármicas que no han sido resueltas, que nunca se equilibraron. El alma, en otro tiempo, se reincorporará de nuevo sobre el plano físico para poder pagar sus deudas, corregir los errores y lograr balance y armonía. Pero si la conciencia queda atrapada de nuevo en las ilusiones, terminará por crear más situaciones kármicas, por lo que tendrá que volver a reincorporarce para volver a intentar lograr el equilibrio, y así sucesivamente.

En algún momento la conciencia tendrá la comprensión de este proceso; aprenderá a ser una creadora responsable y aprenderá a poner valor e interés sobre las cosas que, por naturaleza, son positivas y espirituales, en lugar de sobre el aspecto material de este mundo. De esta manera la conciencia empieza a evolucionar hacia Dios, completando el karma del pasado y teniendo la libertad de no acumular más, liberándose así de este mundo. Es la herencia de todos: conocer la naturaleza divina, tener la experiencia de la perfección del alma en toda su libertad y alegría.

El alma es, de por sí, positiva y negativa al mismo tiempo; sus patrones energéticos están completos, tal como lo está su creador. Pero cuando decide venir al mundo físico tiende más hacia una de dos polaridades: masculina y femenina. Puede decir: "Esta vez entraré al mundo como un hombre". El yo superior en nosotros, que trabaja con el alma, irá al almacén de seres básicos y tomará uno que podrá atraer un cuerpo que tenga la forma correcta. El yo básico empezará a crear un cuerpo masculino. El alma entrará al cuerpo al momento de nacer como varón, y sus ciclos energéticos continuarán dentro de sí misma, completos, porque el alma es perfecta y completa.

Pero la polaridad del cuerpo podrá tener necesidad de equilibrarse con la polaridad opuesta, y entonces buscará pareja, un compañero o compañera, alguien con quien intercambiar energía y sentirse completo. El sexo masculino expresa principalmente la polaridad positiva; el femenino expresa la negativa. Cuando el hombre y la mujer tienen relaciones sexuales la energía se intercambia; en esencia se carga la batería. La gente que trabaja con energías espirituales altas reconoce que el alma es completa, y ese reconocimiento es su "alma gemela".

Cuando reconoces que el alma es perfecta y completa, has encontrado a tu alma gemela. El alma no busca un compañero: ya es perfecta. Los niveles inferiores de conciencia son los que buscan un compañero; buscan completarse de alguna forma.

Cuando reconoces que estás completo no necesitarás los límites de este mundo. Y eso es lo que a menudo se conoce como autorealización. ¡Es la libertad!

Todas las almas fueron creadas al mismo tiempo. En el tiempo de Dios han existido siempre, pero eligieron diferentes ocasiones para encarnar sobre el planeta y adquirir sus experiencias. Por eso no todas las almas son iguales en su progresión y desarrollo, aunque todas son iguales en la más elevada realidad. Los lapsos de tiempo entre encarnaciones (o reincorporaciones, ya que se encarna en el planeta sólo una vez; tus siguientas vidas en este planeta son reincorporaciones), también pueden variar. No existe un tiempo promedio entre encarnaciones. Aunque todas las almas fueron creadas simultáneamente, una puede haber tenido más experiencias físicas que otra. Una persona puede estar viviendo su vida número quince, mientras que otra ya va en la número ciento noventa y cinco.

Esto implica una diferencia considerable en la conciencia del espíritu de cada quien y en la expresión individual.

Durante los millones de años de este planeta han habido muchas razas humanas. Cada raza implica una experiencia diferente, una conciencia diferente. Todo es una "unidad" espiritualmente, pero hay una conciencia específica dentro de cada raza. No puedes adquirir la experiencia de conocer todo lo que es Dios en todo su dominio si no encarnas en todas las razas. Puede que en una vida encarnes como un indio y aprendas bien y no necesites regresar a esa conciencia. Puede que regreses en otra vida, seas negro o marrón o blanco o amarillo, y aprendas todo y nunca tengas que volver a esas conciencias. Sería muy raro que se pudieran completar todas las experiencias en una sola vida.

Cuando vuelves a este planeta para cumplir todos los niveles del karma, se hace difícil cumplir todos los requisitos en una sola vida.

Antes de encarnar sobre este planeta te encuentras conscientemente sobre otro plano; estás viviendo otra existencia. Y por la razón que tú gustes, llega el momento de que encarnes sobre el plano físico. Toma en cuenta que la naturaleza del alma es tener la experiencia de todos los niveles y condiciones de Dios. Por lo tanto, la experiencia en la Tierra es parte de la evolución del alma dentro de la gran conciencia de Dios. Antes de reincorporarte físicamente te reúnes con los consejeros o maestros Kármicos, también llamado el consejo kármico, para planear tu vida sobre el planeta dentro de amplios grados de posibilidad y probabilidad. En el momento de llevar a cabo el plan eliges tus padres, tus talentos y habilidades y todas las cosas que, tanto tú como el consejo kármico deciden que estimularán tu desarrollo espiritual. También eliges las situaciones que te acercarán a las personas que te darán oportunidad de completar deudas kármicas de existencias pasadas.

La naturaleza del alma es encarnar dentro de los planos físicos y tener experiencias; pero la operación del karma — la creación y el desprendimiento del mismo — es lo que perpetúa la reincorporación física. Muchas personas han vivido cientos de vidas sobre la Tierra, y todavía están tratando de comprender qué es el karma, para poder liberarse de él y de la rueda de la reencarnación; darse cuenta de que su el alma es libre; trascender este plano o reino y conocer los planos superiores.

Antes de la encarnación/reincorporación tienes libre albedrío y puedes ejercerlo; después de encarnar tienes libertad de elección. Antes de encarnar estableces muchas posibilidades; después de encarnar eliges qué posibilidades deseas adoptar. Es muy complicado establecer todas las variables que puedes elegir y usar en la vida; tan complicado que una computadora sería insuficiente para emular lo que hacen los maestros del consejo kármico, que saben hasta el más mínimo detalle de lo que te ha pasado en todas tus existencias. Se sientan contigo, con el alma de tus padres y familiares en potencia y así los patrones de existencia se bosquejan a lo largo de muchas generaciones.


(Continues...)

Excerpted from El Camino de un Alma by John-Roger, Paul Kaye. Copyright © 2002 Peace Theological Seminary And College of Philosophy. Excerpted by permission of Mandeville Press.
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Table of Contents

Contents

Capítulo I Comienza el Viaje,
Capítulo II Las Reglas durante el Trayecto,
Capítulo III Aprender las lecciones y regresar al hogar,
Capítulo IV Lograr que sea un viaje placentero,
Capítulo V Planeando viajes Futuros,
Capítulo VI Conocer tus responsabilidades,

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