Estudio Bíblico Deportivo: FUERTE ePub

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Overview

El Estudio Bíblico Deportivo cuenta con más de 200 páginas de estudios bíblicos exclusivos, especialmente enfocados para atletas, en relación al tema 2018 de la FCA: FUERTE. Este libro viene repleto de herramientas de estudio con el objetivo de motivar, capacitar y preparar a atletas de cualquier disciplina a estudiar la Palabra de Dios.
 
Sus páginas servirán de estímulo y ánimo para los competidores de todas las categorías y niveles. Las secciones «Precalentamiento», «Entrenamiento» y «Más que ganar» aportan recursos valiosos y completos para atletas individuales, entrenadores y equipos.
 
El objetivo de la Fraternidad Cristiana de Atletas (FCA), desde 1954, es desafiar a entrenadores y atletas para que el mundo sea transformado por Jesucristo. La FCA cultiva valores cristianos en las comunidades locales de todo el mundo por medio de la motivación, capacitación y preparación de personas que quieren ser ejemplo de vida y obtener resultados para Jesucristo. Gracias a la pasión común por el deporte y la fe, la FCA tiene el potencial de transformar vidas en el presente y en las generaciones futuras.
 

Product Details

ISBN-13: 9781535914185
Publisher: B&H Publishing Group
Publication date: 08/01/2018
Series: FCA
Sold by: Barnes & Noble
Format: NOOK Book
Pages: 228
Sales rank: 500,820
File size: 52 MB
Note: This product may take a few minutes to download.
Age Range: 3 Months to 18 Years

Read an Excerpt

CHAPTER 1

TABLA DE CONTENIDO

Reuniones de la FCA: Días 1-4
TEMA ANUAL DE LA FCA/FUERTE

He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. 2 Timoteo 4:7

A los atletas se los condiciona a ser fuertes, tanto física como mentalmente. Las marcas de los grandes atletas muestran cuánto más rápidos, fuertes e inteligentes son que sus oponentes. Pero, como competidores cristianos, tenemos la ventaja revolucionaria de ser espiritualmente fuertes.

Servimos a un Dios fuerte y somos llamados a ser como Él en cada área de nuestras vidas. Dios nos llama a mantenernos firmes en nuestra fe, a pelear la buena batalla con perseverancia y a rodearnos de un sistema de apoyo sólido para permanecer fuertes. Con Jesucristo y Su Palabra que nos transforma cada día, ¡podemos ser fuertes las 24 horas del día!

CUATRO ESTUDIOS PARA AYUDARTE A SER FUERTE

Reunión 1: Fuertes en la fe

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Romanos 10:9

Reunión 2: Fuertes en la pelea

Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes. Hagan todo con amor. 1 Corintios 16:13-14

Reunión 3: Fuertes en la familia

Formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. Romanos 12:5b

Reunión 4: Fuertes hasta el final

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

CÓMO USAR EL MATERIAL SI TIENES MENOS DE CUATRO REUNIONES

Estos cuatro temas fueron diseñados para complementarse y proporcionar un mensaje completo. Recomendamos que no pases por alto ninguno. Si necesitas cubrir los contenidos en menos de cuatro reuniones, considera estas opciones:

Según el énfasis y la estructura de tu grupo, puedes decidir concentrarte un poco más en uno o dos temas, mientras mencionas los puntos destacados de los demás.

Si cubres dos temas en una reunión, elige solamente una sección de «precalentamiento».

> BIENVENIDA

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Romanos 10:9

Fuerte.

No hay una definición para esta palabra que les vaya bien a todos. Pero, no importa qué deporte practique, todo atleta debe ser fuerte en lo físico, lo mental y lo emocional para alcanzar el éxito y sostenerlo.

En el ámbito físico, los deportistas deben entrenar duro y superar la tentación de darse por vencidos cuando se cansan o se lesionan. En lo mental, deben sortear las distracciones que pueden llevarlos a perder la concentración competitiva. En cuanto a lo emocional, tienen que abrirse paso a través de los altibajos que vienen al ganar y perder.

¿De dónde proviene esa fuerza? ¿Cómo se aplica a tu persona, a lo que haces y al lugar donde te diriges? En nuestras próximas cuatro reuniones, hablaremos sobre ser fuertes en las áreas de la fe, la pelea, la familia y la línea final.

P: ¿Qué implica ser un deportista fuerte en tu deporte?

P: ¿Qué características tiene un equipo fuerte en tu deporte?

> PRECALENTAMIENTO

La fe significa distintas cosas para diferentes personas. Para algunos, se trata de la confianza. Para otros, está directamente relacionada a un sistema de creencias: la creencia en un poder superior, en la humanidad, en la habilidad personal. Sin embargo, entender la verdadera definición de la fe puede marcar una diferencia significativa en tu manera de competir como atleta y, lo más importante, en tu manera de vivir.

Sencillamente, la fe es confianza en acción. Tener fe es creer que algo sucederá, incluso antes de que lo veas con tus propios ojos. Como afirma la Biblia: «La fe es la garantía de lo que se espera» (Heb. 11:1a).

Sin embargo, descubrir el significado de la fe lleva a dos preguntas más importantes: ¿de dónde proviene la fe, y dónde puedes poner tu fe?

Campo minado

Para este juego, necesitamos dos voluntarios. Uno tendrá los ojos vendados. El otro será sus ojos. Habrá varios objetos desparramados al azar por el suelo (piedras, zapatos, etc.). El objetivo es conducir a la persona con los ojos vendados desde un extremo del camino de obstáculos hasta el otro, sin pisar ninguno de los objetos. Si el tiempo lo permite, les pediremos a otros volun-tarios que atraviesen el «campo minado».

P: Para aquellos que tuvieron los ojos vendados: en una escala del 1 al 10 (donde 1 es «nada de confianza» y 10 es «confianza absoluta»), ¿cómo calificarías el nivel de fe que tenías en la persona que te ayudó a atravesar el campo minado? Explícalo.

P: ¿Qué te lleva a confiar en alguien o en algo?

P: ¿Qué te lleva a desconfiar de alguien o de algo?

> ENTRENAMIENTO

La fe de un centurión

Mientras Jesús estaba en la tierra, era una época inestable y el Imperio romano gobernaba gran parte de lo que ahora conocemos como Europa y el Medio Oriente. Los romanos eran sinónimo de poder y fuerza. Sin embargo, el pueblo judío tenía fe en que un día llegaría un salvador y los rescataría del sistema injusto de gobierno bajo el cual estaban.

En esa época, también era común trabajar como siervo por un sueldo bajo, o como esclavo para pagar deudas. Este era el caso en Lucas 7:1-10, donde leemos sobre un centurión romano que era amigo del pueblo judío, en una ciudad llamada Capernaúm. Uno de sus siervos estaba al borde de la muerte. Cuando el centurión se enteró de que Jesús estaba cerca, envió a algunos de sus amigos con un mensaje urgente.

Señor, no te tomes tanta molestia, pues no merezco que entres bajo mi techo. Por eso ni siquiera me atreví a presentarme ante ti. Pero, con una sola palabra que digas, quedará sano mi siervo. Lucas 7:6b-7

Jesús «se asombró» (v. 9a) de la fe del romano y le dijo a la multitud de personas que lo había estado siguiendo:

Les digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande. Lucas 7:9b

Cuando los hombres regresaron a la casa del centurión, se encontraron con que su siervo estaba sano y ya no estaba al borde de la muerte. La confianza del romano en la capacidad de Jesús de hacer milagros ejemplificó la definición bíblica de la palabra «fe». Confianza en acción.

Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Hebreos 11:1

P: ¿Recuerdas alguna vez en tu carrera deportiva cuando hayas tenido fe en un compañero de equipo o un entrenador? ¿De dónde provenían esa confianza y esa seguridad?

P: ¿Por qué crees que el centurión romano tenía tanta fe en que Jesús podía sanar a su siervo?

P: ¿Crees que habrías tenido esa misma fe si hubieras estado en la situación del centurión romano? Explica por qué.

Fe verdadera

A menudo, hablamos de cómo tenemos fe en una persona o en nosotros mismos. Por desgracia, las personas no son perfectas y, a veces, nos defraudan. Y, por más que queremos lo mejor para nosotros, tampoco somos perfectos, y también solemos defraudarnos.

Gracias a Dios, podemos tener la garantía de que hay alguien que nunca nos defraudará. Incluso cuando parezca que estamos solos, Jesús es fiel para estar a nuestro lado cuando más lo necesitamos, en los buenos y en los malos momentos. Podemos poner nuestra fe en Jesús.

Aquí tienes tres cosas importantes para recordar cuando hablamos de la fe verdadera.

1. No siempre se puede confiar en las personas. Incluso los más cercanos a noso- tros pueden fallarnos a veces.

Así dice el Señor: «¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del Señor!». Jeremías 17:5.

2. Siempre se puede confiar en Jesús. Él nunca te fallará, y desea que tengas plena confianza en Él.

Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. Proverbios 3:5-6

3. La fe en Jesús te fortalecerá. En los deportes y en la vida, te encontrarás con toda clase de problemas, pero puedes estar seguro al saber que Jesús está de tu lado. Cuando confías activamente en Jesús cada día, no hay adversidad que te impida alcanzar el destino que Dios tiene para ti.

¡Dios es mi salvación! Confiaré en él y no temeré. El Señor es mi fuerza, el Señor es mi canción; ¡él es mi salvación! Isaías 12:2

P: ¿Puedes describir alguna vez cuando alguien te falló? ¿Qué impacto tuvieron esas circunstancias en tu capacidad de confiar en los demás?

P: ¿Puedes describir alguna vez en que te hayas fallado a ti mismo?

MI FE

Ahora que identificamos lo que significa verdaderamente la palabra «fe», dedica un momento para anotar tres cosas en las que tengas fe y tres cosas en las que no tengas fe.

P: ¿En qué cosas tienes fe? Explica por qué tienes fe en ellas.

P: ¿En qué cosas no tienes fe? Explica por qué no tienes fe en ellas.

> CONCLUSIÓN

Fuertes en la fe

Fe es confiarle nuestra vida a Dios y tener una relación con Él a través de Su Hijo Jesús. Si quieres transformarlo en el Señor de tu vida, ve a la página 197 y repasa «Más que ganar».

Para empezar esta travesía de fe, primero debes creer que lo que Jesús afirmó sobre sí mismo en los Evangelios del Nuevo Testamento es verdad:

Yo soy el camino, la verdad y la vida — le contestó Jesús —. Nadie llega al Padre sino por mí. Juan 14:6

Después, hace falta que tengas fe para aceptar la salvación que Él compró para ti al sacrificarse y morir en la cruz:

Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. Efesios 2:8-9

Si ya asumiste ese compromiso, pídele a Dios que fortalezca tu fe en Él, para que puedas confiar activamente en Él, mientras lo sigues y buscas Sus propósitos.

He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. 2 Timoteo 4:7

Antes de la próxima reunión:

Vuelve a mirar la lista titulada «Mi fe». Dedica tiempo a evaluar en qué cosas has puesto tu fe y en cuáles no tienes fe. Pídele a Dios que te ayude a identificar si has puesto tu fe en aquellas cosas en las que deberías tener fe. Si te cuesta con-fiarle a Dios algunas áreas de tu vida, ora pidiendo fortaleza para tomar decisiones sabias y pídele consejo a un líder del campamento.

Si le entregaste tu corazón a Cristo por primera vez o si volviste a comprometerte con Él, asegúrate de hablar con tu líder de grupo o algún otro miembro del personal para contarle esta decisión emocionante.

> BIENVENIDA

Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes. Hagan todo con amor. 1 Corintios 16:13-14

Pelea. Es una palabra que invoca muchas imágenes. En lo primero que pensa-mos es en la connotación negativa de una pelea. Por ejemplo, a veces, se genera una pelea cuando un lanzador de béisbol arroja una bola quebrada contra el bateador, o cuando un defensor hace un bloqueo difícil en la cancha de baloncesto, o cuando las provocaciones se van de las manos en un partido.

Pero «pelea» también puede ser una palabra fuerte y positiva que exprese determinación en un atleta durante un juego difícil, después de una gran pérdida, mientras se atraviesa una lesión dolorosa o al defender lo correcto.

Algo es seguro: en los deportes y en la vida, llegarán los momentos en que enfrentes circunstancias difíciles. La pregunta es: ¿cómo pelearás?

> PRECALENTAMIENTO

Bien fuerte

Las peleas en los patios escolares suelen terminar de una manera sencilla: el niño más fuerte gana. Lo mismo sucede con las peleas entre deportistas en el campo. ¿Quién será el más fuerte y ganará la pelea?

Sin embargo, las peleas son más que un altercado físico. Pelear se trata de lidiar con la adversidad y superar los obstáculos en la vida. El que tiene más valor, trabaja más, y persevera y gana.

Ninja

Reúne a los campistas en un círculo amplio, de frente unos con otros. Para empezar el juego, todos los campistas se inclinan como ninjas en un saludo hacia el otro. Después, que todos salten hacia atrás y hagan una pose al estilo ninja. Selecciona a una persona para empezar el juego. El campista seleccionado intenta pegarle a otro solo en las manos. El otro puede moverse, pero debe permanecer en esa posición hasta que alguien intente pegarle. Si a un jugador le pegan en la mano, debe poner la mano atacada detrás de la espalda, y ya no puede usar esa mano para atacar. Si a un jugador le pegan en las dos manos y tiene que ponerlas detrás de la espalda, queda descalificado. Después, la próxima persona del círculo puede atacar. Sigan jugando hasta que solo queden dos personas. El último campista en pie gana.

P: ¿Cuál te parece que es la mejor estrategia para ganar una pelea ninja?

P: ¿Cuál es la primera imagen que te viene a la mente al escuchar la palabra «pelea»?

P: ¿Qué crees que significa ser «bien fuerte» para ganar una pelea?

P: Describe alguna época en que hayas tenido que «pelear» durante tu carrera atlética.

> ENTRENAMIENTO

Una pelea en el huerto

En el Nuevo Testamento, hay una historia que ocurre los últimos días antes de que a Jesús lo crucificaran (Mateo 26:14-56). Se desató una serie de eventos cuando Judas, uno de los doce discípulos de Jesús, aceptó dinero de los líderes religiosos para traicionar al Señor y revelar Su ubicación a los romanos (vv. 14-16).

Una vez que Jesús y los discípulos compartieron una comida pascual, donde Jesús desenmascaró a Judas como el traidor, Él y los once que quedaron fueron al Monte de los Olivos y luego a un huerto, en un lugar llamado Getsemaní (vv. 17-35).

Era tarde por la noche, y los discípulos se fueron cansando. Aunque sabían que algo malo estaba por suceder, no tenían suficiente fuerza como para orar con Jesús, y se quedaron dormidos. Pero, aunque Jesús era completamente Dios, también era completamente humano. En ese momento, tuvo que pelear con un dolor emocional intolerable, al entender la muerte que estaba por enfrentar.

Entonces, ¿cómo peleó Jesús? Oró.

Por segunda vez se retiró y oró: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo, hágase tu voluntad». Mateo 26:42

Cuando estaba por amanecer, Judas llegó con los sacerdotes y una multitud enfurecida. Mientras se llevaban a Jesús, Pedro sacó su espada y le cortó la oreja al siervo del sumo sacerdote (Juan 18:10). Su instinto natural fue participar de una pelea física para proteger a Jesús. Pero, en lugar de unirse a la pelea, Jesús tomó la oreja y, milagrosamente, volvió a colocarla en la cabeza del herido.

«Guarda tu espada — le dijo Jesús [a Pedro] —, porque los que a hierro matan, a hierro mueren». Mateo 26:52

P: ¿De qué maneras puedes identificarte con la idea de Pedro de lo que significa pelear? ¿Alguna vez respondiste de esa forma? Si así fue, ¿cómo terminaron las cosas?

P: ¿Te parece fácil o difícil pelear contra la adversidad como lo hizo Jesús en esta historia? Explica por qué.

Dos maneras de pelear

Esa historia presenta dos perspectivas bien distintas. Pedro nos mostró la visión del mundo de lo que es pelear. A él, le pareció que la respuesta apropiada era proteger a Jesús con violencia física. No entendía que la voluntad de Dios para Su Hijo era que lo arrestaran y lo sentenciaran a muerte.

Además, Pedro y los discípulos mostraron otro aspecto mundano de las peleas. Cuando se hizo evidente que ellos también estaban en peligro, huyeron y abandonaron a Jesús.

El Señor, por otro lado, tenía un enfoque distinto sobre las peleas. Entendía que la adversidad que enfrentaba era parte de un plan mucho más grande. Para que ese plan se cumpliera, debía rendirse a estas tres verdades bíblicas sobre pelear:

1. Nuestra pelea no es contra los demás. Como deportistas, a menudo, pensamos que estamos peleando contra un oponente. Como personas, solemos pensar que estamos peleando contra miembros de la familia o enemigos personales. Sin embargo, Jesús nos enseña que, en toda situación, nuestra lucha es contra un enemigo invisible que quiere destruirnos.

Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. Efesios 6:12

2. Nuestra pelea tiene un propósito: No importa dónde enfrentemos luchas, hay una razón detrás de ellas. La adversidad tiene el propósito de fortalecernos en la fe y acercarnos a Jesús.

El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele. 1 Pedro 1:7

Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Santiago 1:2-3

3. Nuestra pelea no es nuestra. No tenemos por qué pelear solos. Jesús siempre está en medio de toda batalla, y nos dará la fuerza para perseverar, siempre y cuando nos apoyemos en Él.

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33

(Continues…)


Excerpted from "Estudio Bíblico Deportivo"
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