Pitirre No Quiere Hablar Inglés

Pitirre No Quiere Hablar Inglés

by Frank Alvarado Madrigal

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Overview

Pitirre No Quiere Hablar Inglés by Frank Alvarado Madrigal

La originalidad que se manifiesta en su obra de teatro, "Pitirre no quiere hablar inglés" es un drama controversial vivido por Pitirre, querido símbolo puertorriqueño, en que a través de un lenguaje regional, descripción de paisajes y destellos de letras de canciones netamente boricuas, el autor nos presenta una clara visión sobre el sentir nacionalista de un creciente sector del pueblo puertorriqueño.

Product Details

ISBN-13: 9781426924958
Publisher: Trafford Publishing
Publication date: 07/08/2010
Pages: 152
Product dimensions: 5.50(w) x 8.50(h) x 0.33(d)

First Chapter

Pitirre no quiere hablar inglés


By Frank Alvarado Madrigal

Trafford Publishing

Copyright © 2010 Frank Alvarado Madrigal
All right reserved.

ISBN: 978-1-4269-2495-8


Chapter One

Escena 1

Se escucha La Borinqueña como música de fondo.

Pitirre madre: Levántate ya, recontrayado muchacho, saliste igual de lento que tu pai, le tienes que pedir permiso a una pata pa' mover la otra.

Pitirre hijo: (Bostezando) Ya voy mami. (Entredientes)-Mal rayo parta la escuela, no sé pa'qué la inventaron.

Pitirre madre: Habla más alto que no te escuché.

Pitirre padre: Ave María nena, que mucho tú jorobas. Deja ese nene tranquilo. No ves que lo vas a traumar.

Pitirre madre: Al que voy a traumar es a ti si no vienes rapidito a desayunar, después te estás quejando de que está frío. Y no me digas nena, que yo no soy ninguna nena. Y tú, nene, avanza que se está enfriando también tu desayuno.

Pitirre hijo: Papi. No hagas enojar a mami.

Pitirre padre: (Sonriéndole a su esposa) Mira pa'llá si tú te has lucido esta mañana. Ven a comer nene que tu mai hizo tremendo desayuno hoy.

Pitirre madre: (Mirando a su esposo) Tú tienes la culpa de que este nene llegue todos los días tarde a la escuela.

Pitirre padre: (Sorprendido) ?Y yo por qué?

Pitirre madre: ?Y todavía preguntas? Ese hijo tuyo necesita que tú lo cojas por el cuello; a mí ya no me hace caso. Bajó todas las calificaciones en la escuela y tú no le has dicho nada.

Pitirre padre: Pero si nada más va mal en inglés, chica; en todas las otras va bien.

Pitirre madre: Oye chico. ?Cómo es que tú no te abochornas de que tu hijo lleve una "F" en inglés y "D" en todas las demás?

Pitirre hijo: (Saludando a su papá) Bendición papi.

Pitirre padre: Qué Dios te bendiga, hijo!

Pitirre hijo: (Saludando a su mamá) Bendición, mami.

Pitirre madre: Como siempre, tu pai primero. Qué Dios te bendiga, hijo!

Pitirre hijo: Oye mami, este desayuno está frío.

Pitirre padre: El mío también y además soso.

Pitirre madre: Se los dije. A ti nene, se te enfrió por levantarte tarde y a ti (Mirando a su esposo) por estar discutiendo tanto.

Pitirre padre: Eso es verdad mujer. Ten cuidado y no te quemes la lengua con tu desayuno que debe estar hirviendo.

Pitirre hijo: (Sorprendido) ?Por qué a mami nunca se le enfría la comida?

Pitirre padre: (En voz baja) Se le enfría, lo que pasa es que no se da cuenta porque siempre tiene la lengua caliente de tanto que habla.

Pitirre hijo: No entiendo, aclárame eso, papi.

Pitirre padre: Shhh. Luego te explico, que ahí viene tu mai y nos podría oír, y ya tú sabes, después no hay quien le pare la lengua.

Pitirre madre: Mira pa'llá, si no comieron nada. De nada vale levantarme temprano y hacer un buen desayuno. Siempre me hacen lo mismo.

Pitirre padre: Bendito, mujer, nos serviste mucho.

Pitirre madre: Déjate de embustes y vete ya a dejar a ese nene a la escuela que va a llegar tarde; luego las maestras me van a estar llamando para darme las quejas y como no eres tú quien va a dar la cara y a oír todos los problemas.

Pitirre hijo: (Despidiéndose) Bendición, mami.

Pitirre madre: Qué Dios te bendiga hijo y pórtate bien!

Pitirre padre: Hijo, espero que no se te haya quedado nada olvidado. ?Está todo en tu mochila?

Pitirre hijo: Sí, papi. No te preocupes. Mi mamita siempre pone en la mochila, un día antes, todas las cosas que voy a necesitar en la escuela.

Pitirre padre: Oye que mucho tapón hay hoy. Hay tapones por dondequiera.

Pitirre hijo: Oye papi, acuérdate que es lunes y los lunes siempre son así.

Pitirre padre: (Regañando a alguien que va delante de él) Avanza. Avanza.

Pitirre hijo: Bendito, papi. No ves que es un ancianito y ya casi ni se puede mover.

Pitirre padre: No me había dado cuenta. Lo siento.

Chapter Two

Escena 2

Se oye Lamento Borincano como música de fondo.

Escuela Elemental Rubén Berríos, salón de primer grado, Villalba, Puerto Rico. Salones de clase sin aire acondicionado, por supuesto.

Miss Águila: Good morning class. Oh, my God! It's so hot! Anyways, today's class will be about singular and plural nouns ...

Pitirre hijo: (Preguntándole al Guaraguao, su compañero de clase) ?Qué dijo la maestra?

Guaraguao: Nos saludó y dijo que la clase de hoy será sobre el singular y plural de los sustantivos, ah, y que está muy caliente.

Pitirre hijo: Otra vez.

Guaraguao: Sí, ya debería casarse.

Pitirre hijo: Yo no me refería a eso que tú pensaste.

Miss Águila: (Dirigiéndose a Pitirre hijo y al Guaraguao) No he empezado con la clase y ustedes dos ya están discutiendo. Por eso es que no pueden aprender a hablar inglés. Mañana quiero que las madres de ustedes dos me vengan a ver.

Guaraguao: (En voz bajita) Como si fuera tan bonita.

Miss Águila: ?Quién dijo eso?

Guaraguao: Fue Pitirre.

Miss Águila: Te me vas directamente para donde la Principal y me esperas ahí.

Pitirre hijo: (En voz baja) Y cómo quiere ella que yo aprenda inglés si siempre estoy en la oficina de la Principal por culpa de ese Guaraguao. Total, a mí no me gusta el inglés. Aquí estamos en Puerto Rico y lo que hablamos es un idioma que fue impuesto a la mala por una de las potencias de aquella época.

Misis Cotorra: (Dentro de su oficina y hablando por teléfono con otra cotorra, muy amiga suya) Espérate un momento. Pasa Pitirre y ahora cuál es tu problema. Ya sé, no me digas. Otra vez estabas discutiendo con Guaraguao y como casi siempre, no fue culpa tuya. Miss Águila te mandó para mi oficina por estar interrumpiéndole su clase. Hasta cuándo vas a entender que a la escuela vienes a aprender y no a conversar con tus compañeros de clase y menos a discutir. Ya es hora de que vayas comprendiendo. Tendré que llamar a tu mamá para que venga a hablar conmigo y así ver qué podemos hacer en tu caso aunque yo ya no le veo ninguna inmediata solución ...

Pitirre hijo: (En voz baja y llorando) No es justo; ya no quiero volver a la escuela. Yo quiero estar volando con mi papá. Total, él tampoco sabe inglés y nadie lo regaña.

Misis Cotorra: (Soltando el teléfono) ?Decías algo, Pitirre?

Pitirre hijo: (Aún llorando) No, señora.

Misis Cotorra: (Bien, mi' ja, ya te voy a dejar, te llamaré dentro de un rato) Déjame atender esta situación. Mira nene, vete al comedor que ya es la hora de lonche y luego te vienes pa'ca. Si no he llegado, me esperas.

Misis Cotorra sale de la oficina y se va para una cafetería cercana. Luego del lonche, Pitirre espera en la oficina de la Principal. Parece que la cantidad de arroz blanco y habichuelas coloradas que comió, sumados al gran calor, le provocaron demasiado sueño. Mira a su alrededor, ve el cómodo sillón de la Principal, se sienta en éste y se queda dormido. Dos horas más tarde, Misis Cotorra entra a su oficina, mira a Pitirre hijo durmiendo en su sillón y lo despierta sutilmente.

Pitirre hijo: Yo no quiero hablar inglés, yo no quiero hablar inglés. Yo no quiero hablar inglés.

Misis Cotorra: Despierta ya mi' jo. Parece que la clase de inglés te está volviendo loco. Vamos a ver ?Por qué no quieres hablar inglés? Explícame eso.

Pitirre hijo: Porque yo soy puertorriqueño.

Misis Cotorra: Ay virgen! ?Y eso qué? Yo soy boricua igual que tú pero aprendí inglés. Gracias a eso he tenido mejores oportunidades de trabajo aquí y fuera de Puerto Rico.

Pitirre hijo: Eso está bien para usted pero no para muchos boricuas como yo. Algunos no pensamos salir de nuestra islita porque aquí somos felices y porque ...

Yo soy feliz mirando mis playas de arenas blancas con perlas y escuchar a las olas cantando canciones muy dulces y bellas. En el atardecer del celaje me hace feliz su paisaje: el sol y la luna extasiados con ojos de enamorados. Yo soy feliz de noche mirando un techo de cielo estrellado y debajo de este manto observar, de la tierra, el más bello lugar.

Misis Cotorra, con humedad en sus ojos, mira a Pitirre hijo, le da una suave palmadita en su hombro y con voz quebrada lo manda para su próxima clase.

Misis Cotorra (Hablando para sí misma) Pitirre tiene toda la razón. Ahora me doy cuenta todo lo que me perdí durante veinte años fuera de mi islita. (Una lágrima suya cae humedeciendo los blancos papeles sobre su escritorio.)

Pitirre entra a su última clase del día. Esta es su clase preferida, no solo porque está su pequeño gran amigo Coquí sino también porque es la clase de música y entre su canto y el canto del Coquí; se siente en realidad que estás en Puerto Rico.

Mister Múcaro: Pasen mis queridos hijos. Pasen. Bienvenidos al mundo de la alegría espiritual, en donde todas las penas se olvidan y nadie lo pasa mal. Bien, hoy estaremos practicando algunas canciones patrióticas porque vamos a invitar a sus padres a una magnífica e inolvidable obra de teatro. En esta ustedes serán los actores y contarán con la gran oportunidad de alegrarlos con sus refinadas y dulces voces.

Coro de estudiantes: (Se oyen alumnos en voz alta alegremente cantando) Preciosa serás sin banderas, sin lauros ni glorias ...

Los estudiantes continúan felizmente cantando todas las canciones que Mister Múcaro, el maestro de música, les toca en su piano. Todos están muy contentos, inclusive el Guaraguao.

Mister Múcaro: Perfecto jóvenes, perfecto. Ustedes son geniales. No cabe duda de que tengo las voces más lindas y mejores de toda la isla.

Guaraguao: Mister. ?Por qué tú tienes el salón decorado de verde y blanco? El escritorio, el piano, y hasta la ancha corbata que llevas puesta es verde y blanco.

Pitirre hijo: No seas tan averiguado. El salón es del mister y él lo puede decorar como a él le plazca; además, se ve muy bonito con esos colores. Son mis colores favoritos.

Coquí: Y los míos.

Coro de estudiantes: (Al mismo tiempo) Y los míos también.

Mister Múcaro: Cálmense jovencitos. No creo que Guaraguao haya tenido intención de molestar con su pregunta. (Suena el timbre de la escuela para anunciar el final de las clases) En la próxima clase les explicaré por qué me gustan tanto los colores verde y blanco. Váyanse por la sombra.

Chapter Three

Escena 3

Se oye la canción, "En mi viejo San Juan", como música de fondo.

Miembros de la familia Pitirre reunidos en la sala mirando un juego de pelota por el televisor.

Pitirre padre: Mira pa'llá. Ese bambalán no le pega a la pelota ni con una guitarra.

Pitirre madre: Por eso estamos como estamos. Tan pronto descubren uno que le pega bien, se lo llevan a jugar a los Estados Unidos.

Pitirre hijo: Mira. ?Por qué el que está detrás del bateador casi todo el tiempo está añangotado?

Pitirre padre: Porque así se agarran más fácil las pelotas, sobretodo, cuando son tiradas muy bajitas. Acuérdate que son lanzadas a gran velocidad.

Pitirre madre: Ese pai tuyo, nene, era todo un gran experto jugador en sus tiempos. Jugaba de lo más chévere. Eso fue lo que me atrajo de él al principio. No se le escapaba ninguna pelota. Qué tiempos aquellos! Tiempos que no volverán. No sé que me sucede pero cuando pienso en esas temporadas; me da muchísima nostalgia. Estábamos tan jovencitos! Qué guapo eras en aquel entonces!

Pitirre padre: Mira. La nostalgia te da por ofender. ?Cómo que en mis tiempos? Prepárate, nene, que el domingo vamos a ir a practicar al parque. Ahí tú vas a ver que tu pai no está viejo. Oye, hijo, tú no me has dicho cómo te fue en la escuela hoy.

Pitirre madre: Dile nene. Dile que la maestra me mandó a llamar otra vez. Ya van tres veces en lo que va de la semana.

Pitirre hijo: Papi lo que pasó fue que el Guaraguao ofendió a la maestra y me echó la culpa a mí.

Pitirre padre: Otra vez ese Guaraguao. Mi'jo. Dile a tu maestra que te siente en otro lado; lejos del Guaraguao.

Pitirre hijo: Papi. La maestra lo ha hecho sin que yo se lo pida pero cuando vengo a ver, ya está otra vez sentado a mi lado molestándome.

Pitirre padre: Yo voy a tener que hablar con el pai de ese Guaraguao.

Pitirre madre: No. Esto déjamelo a mí que yo lo resuelvo. El pai de ese Guaraguao es un gruñón y yo sé como poner en su sitio a los gruñones.

Pitirre padre: Eso es verdad. Herencia de familia.

Pitirre madre: ?Qué estás tratando de insinuar?

Pitirre padre: Yo! Nada.

Pitirre madre: Más te vale. Tengo una trastera! Ven vamos a la cocina a fregar. Por lo menos para que le saques el pegado a las ollas y a los sartenes.

Pitirre padre: Ve tú primero. Este juego acabará en un par de minutos. (Media hora después) Ya estoy aquí. ?Dónde están las ollas y sartenes que hay que fregar? Yo aquí no veo ninguna trastera o será que me estoy volviendo ciego.

Pitirre madre: Oye, déjame decirte que la verdad es que tú tienes pantalones. Tú eres un caso perdido.

Pitirre hijo: (Cantando mientras se baña) Qué bonita bandera. Qué bonita bandera. Qué bonita bandera es la bandera puertorriqueña. Más bonita se viera. Más bonita se viera. Más bonita se viera si los ...

Pitirre madre: Ea rayos! Nene, salte ya del baño.

Pitirre padre: ?Y de dónde ese jovencito está aprendiendo todas esas canciones?

Pitirre madre: De Mister Múcaro, el maestro de música que daba clases en Lares. Todos los nenes andan loquitos cantando esas canciones.

Pitirre padre: Por fin llegó un patriota. Qué cara! Al nene parece que se le enfrió la comida.

Pitirre madre: No empieces. No empieces. Estaba caliente mientras cantaba en el baño.

Pitirre hijo: Mami. Ayer la maestra de inglés dijo que nos iba a enseñar a cantar una canción muy bonita.

Pitirre padre: Tu punto débil mi' jo. Por fin dio en el clavo. No pegaba ni una contigo esa maestra.

Pitirre madre: Hablando de todo un poco. En las noticias dijeron que mañana va a estar lloviendo todo el día.

Pitirre padre: Se salvó el nene. Mañana no irá a la escuela.

Pitirre madre: Oye chico. ?Cómo tú dices eso? No me le inculques malas costumbres al nene.

Pitirre padre: Ay Virgen! Ya uno no puede decir nada en esta casa.

Pitirre madre: Déjense de tanta charlatanería que ya es tarde. Vámonos a dormir que le prometí a la maestra que el nene no llegará tarde nuevamente.

Pitirre hijo: Bendición, mami.

Pitirre madre: Qué Dios te bendiga, hijo! Sueña conmigo.

Pitirre padre: Mira! Tú quieres que el nene tenga pesadillas toda la noche.

Pitirre madre: (Mirando a su esposo) Esta noche vas a dormir solo en tu cuarto para ver quién es el que va a tener pesadillas.

Pitirre padre: Retiro lo dicho.

Pitirre madre: Más te vale.

Pitirre padre: Mañana tan pronto deje al nene en la escuela me regresaré para la casa. No saldría para nada sino fuera porque lo tengo que llevar.

Pitirre madre: Ya lo sé. No me lo tienes que decir y recordar. Nunca te ha gustado salir cuando llueve.

Pitirre padre: Pero no te enojes.

Pitirre madre: No. No estoy enojada. Lo que pasa es que me desespera ver tanta tranquilidad en ti.

Pitirre padre: Eso no es malo. Todo lo contrario. Yo creo que es bueno. Así no me agito por nada y no me da un patatús como a muchos que andan de prisa y desesperados en la vida. ?No crees?

Pitirre madre: Si tú lo dices.

Pitirre padre: Vamos a dejarlo ahí. No discutamos por eso.

Mientras en su alcoba, Pitirre hijo soñaba y compartía agradables momentos con algunos de sus más íntimos amigos, entre ellos Coquí, Sol de Borinquen, Mar de Borinquen, y Luna Plateada.

Pitirre: Así es que a ustedes les gustó el poema que yo compuse el otro día cuando estaba en la oficina de la Principal.

Sol de Borinquen: (Mirando a Luna Plateada con ojos de enamorado) Sí. Nos encantó Pitirre.

Luna Plateada: Pero dinos. ?Cómo es que siendo tan joven puedes componer poemas tan bellos?

Pitirre: No lo sé. Quizás yo lo heredé de mi padre. Creo que todo es cuestión de observación y mucha sensibilidad.

Luna Plateada: O sea que tú has observado la forma tan bonita en que nos llevamos el Sol de Borinquen y yo. ?No es así?

Pitirre: Sí. No solo la forma tan bonita en que se llevan ustedes dos sino también la forma tan linda en que se miran el uno al otro.

Todos miran al Sol de Borinquen sonrojarse, color que le puede durar varias horas debido a su gran tamaño. Pitirre continúa soñando y compartiendo.

Chapter Four

Escena 4

Se escucha música de fondo (Mulato, busca tu trigueña pa'que bailes bomba, bomba puertorriqueña ...)

Pitirre madre: Diantre, nene, vienes todo ensopao. Ve cámbiate de ropa, sécate esa cabeza y luego ven para darte un asopao bien calientito.

Pitirre hijo: Mami, ya me sequé la cabeza pero tengo mucho frío.

(Continues...)



Excerpted from Pitirre no quiere hablar inglés by Frank Alvarado Madrigal Copyright © 2010 by Frank Alvarado Madrigal. Excerpted by permission.
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