Revolución de las letras rojas: Y si Jesús realmente quiso decir lo que dijo?

Revolución de las letras rojas: Y si Jesús realmente quiso decir lo que dijo?

by Shane Claiborne, Tony Campolo

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Product Details

ISBN-13: 9780718023782
Publisher: Grupo Nelson
Publication date: 08/12/2014
Sold by: HarperCollins Publishing
Format: NOOK Book
Pages: 288
File size: 1 MB

About the Author

Shane obtuvo su título de la Universidad de Eastern, y cursó estudios de postgrado en el Seminario de Princeton. Su experiencia ministerial es variada, pasando por una misión de diez semanas junto a la Madre Teresa de Calcuta, y a un año dedicado al servicio de la acaudalada mega iglesia Willow Creek Community Church ubicada en las afueras de Chicago. También ayudo a fundar El Camino Simple (The Simple Way), una comunidad de fe en áreas urbanas marginales de la ciudad de Filadelfia que ha logrado crear y unir a comunidades de fe radical por todo el mundo. Shane escribe y viaja extensamente para hablar sobre la reconciliación, la justicia social, y sobre Jesús. Él es uno de los personajes que aparecen en la serie de DVD «Otro Mundo Es Posible» y es autor de varios libros entre los que figuran Revolución irresistible y Jesús para presidente. Shane participa en más de 100 charlas anuales en unos doce países y en casi todos los estados de los Estados Unidos.
Dr. Tony Campolo es profesor emeritus de Sociología en el Eastern College de St. Davids, estado de Pennsylvania. Es También fundador y presidente de la Evangelical Association for the Promotion of Education, una organización educativa que ayuda a niños y adolescentes "en situación de riesgo", en las ciudades de Estados Unidos de América y en otros países en desarrollo. El Dr. Campolo tiene escritos más de 20 libros y es un orador popular tanto a nivel nacional como internacional. Él y su esposa, Margaret, residen en Pennsylvania.

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La Revolucion De Las Letras Rojas

Qué Tal Si Jesús Realmente Hubiera Querido Decir Lo Que Dijo?


By Shane Claiborne, Tony Campolo

Grupo Nelson

Copyright © 2014 Grupo Nelson
All rights reserved.
ISBN: 978-0-7180-2378-2



CHAPTER 1

Diálogo sobre la historia

Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre.

JUAN 14.12


SHANE: Tony, ¿por qué piensas que necesitamos una nueva expresión como Cristianismo de las Letras Rojas? ¿Qué ha sucedido con los términos fundamentalista y evangélico?

TONY: Los cristianos que sustentan creencias ortodoxas han adoptado un par de nombres diferentes durante el siglo pasado y el anterior, para distinguirse de aquellos que consideran que se han alejado de las enseñanzas históricas de la iglesia.

Hacia finales de 1800, algunos eruditos alemanes originaron una crítica bíblica que realmente despedazó las creencias tradicionales de la Biblia. Plantearon preguntas con respecto a quiénes eran los autores de las Escrituras y sugirieron que gran parte de la Biblia era solo una nueva versión de algunos antiguos mitos y códigos morales babilónicos. Además de eso, salieron de Alemania ciertas teologías del tipo de las de Friedrich Schleiermacher, Albrecht Ritschl, Ernst Troeltsch y otros, que hacían surgir serias dudas con respecto a algunas doctrinas esenciales, tales como la divinidad de Cristo y su resurrección de los muertos.

Se produjo una reacción a todo este «modernismo» (nombre dado a esta remodelación de las enseñanzas cristianas que constituía un intento de volverlas relevantes para una época racional y científica), y una cantidad de eruditos de Estados Unidos e Inglaterra se unieron y publicaron una serie de doce libros denominados Fundamentos de la fe cristiana. Esos libros conformaban una defensa inteligente de las doctrinas tradicionales que encontramos bosquejadas en el Credo de los apóstoles.

Reaccionando a estos libros, Harry Emerson Fosdick, un prominente predicador liberal de la ciudad de Nueva York, dio un sermón titulado «¿Ganarán los fundamentalistas?», que luego se imprimió y circuló por todo el país. Así nació el término fundamentalismo.

La etiqueta fundamentalismo nos sirvió bien hasta 1928 o 1929. A partir de esa fecha, y en especial después del famoso caso Scopes en el que William Jennings Bryan argumentó en contra de la teoría de la evolución de Darwin, el fundamentalismo comenzó a ser considerado por muchos como anti intelectual e ingenuo. Añadida a esta imagen de anti intelectualismo, hizo su aparición una insidiosa tendencia al enjuiciamiento entre los fundamentalistas, por la que no solo condenaban a aquellos que se habían desviado de la doctrina cristiana ortodoxa, sino también a todos los que no adhirieran a su estilo de vida legalista, marcado por la condena a cosas tales como bailar, fumar y consumir alcohol.

Ya en la década del cincuenta, la palabra fundamentalista arrastraba todo un bagaje negativo, y muchos se preguntaban si es que se podría seguir usando la palabra con un sentido positivo. Alrededor de ese tiempo, Billy Graham y Carl Henry, el entonces editor de la revista Christianity Today, comenzaron a utilizar un nuevo nombre: evangélico. Otra vez los cristianos ortodoxos tuvimos una palabra que nos servía, y fue así hasta mediados de la década del noventa. Para ese entonces, la palabra evangélico ya había perdido su imagen positiva entre el público en general. A los evangélicos, en gran medida, se los consideraba como casados con la derecha religiosa, y hasta con el ala de derecha del Partido Republicano.

Cuando algunos predicadores como usted o yo vamos a hablar en lugares como Harvard, Duke o Stanford, y se los anuncia como evangélicos, la gente despliega banderas rojas y dice: «¡Ah, ustedes son esos cristianos reaccionarios! Los que están en contra de las mujeres y de los gays; los que están en contra del cuidado del medio ambiente, a favor de la guerra y en contra de la inmigración. Y todos apoyan el uso de las armas». Para defendernos solemos decir: «¡Un momento! ¡Así no somos nosotros!». Creo que el evangelicalismo ha sido también víctima de los medios seculares, ellos son los mayores responsables de crear esa imagen al equiparar al evangelicalismo con la derecha religiosa del partido republicano, como si fueran sinónimos.

Fue dentro de este contexto que un grupo de nosotros, a los que a veces se nos mencionaba como «los evangélicos progresistas», nos reunimos e intentamos resolver la cuestión de encontrar un nuevo nombre que indicara quiénes y cómo éramos. Barajamos varios nombres y finalmente aparecimos con el nombre Cristianos de las Letras Rojas. Queríamos que la gente supiera que nosotros somos los cristianos que declaran la importancia del compromiso a vivir, tanto como nos sea posible, lo que esas letras rojas de la Biblia (las palabras de Jesús) nos indican, tanto en el ser como en el hacer. No estamos metidos en la política partidaria, aunque nos inclinamos hacia políticas que promueven la justicia para los pobres y oprimidos, sin que importe qué partido las patrocinen.

La revista Christianity Today publico un artículo de una página entera criticando nuestro nombre, en el que decía: «Ustedes actúan como si las letras rojas de la Biblia fueran más importantes que las letras negras». A eso respondimos: «¡Exactamente! ¡Y no solo somos nosotros los que decimos que en la Biblia las letras rojas son superiores a las letras negras, sino que Jesús lo señaló también!». Jesús, una y otra vez durante el Sermón del Monte, declaró que algunas de las cosas que Moisés había enseñado sobre cuestiones como el divorcio, el adulterio, el asesinato, la venganza hacia aquellos que nos lastiman, y el uso del dinero debían ser superadas por una moralidad más alta.

Yo creo que cuando Jesús dijo que nos daba nuevos mandamientos, realmente esos fueron nuevos mandamientos. Con certeza iban más allá de la moralidad prescrita en las letras negras que leemos en el Pentateuco. Más aún, no creemos que podamos entender verdaderamente lo que las letras negras de la Biblia nos dicen si no llegamos a conocer primero al Jesús revelado en las letras rojas. Eso de ninguna manera disminuye la importancia de las letras negras; creemos que el Espíritu Santo condujo a los redactores de las Escrituras para que la totalidad de las Escrituras fuera inspirada por Dios.

Shane, yo sé lo que tú crees con respecto a esas letras rojas de la Biblia. Al haberte escuchado durante estos últimos años, he notado que haces un gran énfasis en el hecho de que ha llegado el tiempo en que los cristianos tomen las enseñanzas de Jesús con seriedad, en que tomen al Sermón del Monte con seriedad.


SHANE: Hacemos un embrollo con las palabras de Jesús, tratamos de explicarlas, les damos toques de color y las suavizamos, como si no pudieran sustentarse por ellas mismas. Cierta vez escuché a alguien decir: «Fui a un seminario para aprender lo que Jesús quería decir con las cosas que dijo. Y lo que aprendí en ese seminario fue que Jesús en realidad no quiso decir lo que dijo». ¡Qué lamentable! A veces solo necesitamos entrar al Reino como niños, como lo dijo Jesús, con inocencia y simplicidad.

Como el teólogo Soren Kierkegaard lo dijo en 1800: «La cuestión es simple. La Biblia se comprende muy fácilmente. Pero nosotros, los cristianos, ... fingimos ser incapaces de comprenderla porque sabemos muy bien que en el momento en que la comprendamos estaremos obligados a actuar según ella».

Llega un momento en que regresamos a esa inocencia. Volvemos a leer la Biblia, sin todos los comentarios, y nos preguntamos: ¿y si realmente él quiso decir todo esto? No me preocupo tanto por dilucidar cada ínfima cuestión teológica como por leer las simples palabras de Jesús y tratar de vivir mi vida como si él hubiera querido decir lo que dijo. Si puedo ser hoy un poco más fiel de lo que fui ayer en cuanto a amar a mi prójimo, orar por mis enemigos y vivir como los lirios y los gorriones, voy bien.

Alguien me dijo en cierta ocasión que Los Cristianos de las Letras Rojas éramos «cristocéntricos», en el sentido de enfatizar tanto a Cristo que ya no éramos trinitarios. Debemos saber que eso no es cierto. Por otro lado, me han llamado peores cosas que «cristocéntrico», pero eso no importa aquí.

Creemos que el Dios revelado en Jesús es el Dios de la Biblia hebrea. Junto con todos los antiguos credos, sabemos que el Dios trinitario es uno: Padre, Espíritu, Hijo. Sin embargo, al leer las Escrituras hebreas, nos encontramos con algunas cosas perturbadoras. Tan solo consideremos Jueces 19, donde una concubina de la que no se da el nombre, es cortada en pedazos y enviada a las doce tribus de Israel. Puede ser algo que nos confunda. Por eso Jesús nos resulta tan maravilloso. Jesús vino a mostrarnos cómo es Dios de manera que podamos tocarlo y seguirlo. Jesús es la lente a través de la que podemos observar la Biblia y el mundo; todo ha sido cumplido en Cristo. Hay muchísimas cosas que todavía me resultan desconcertantes, como esta cuestión de la concubina de Jueces 19, pero entonces dirijo mi mirada a Cristo y obtengo una profunda seguridad acerca de que Dios es bueno, y lleno de gracia, y no está lejano.

TONY: Tenemos una percepción totalmente distinta de Dios cuando nos trasladamos de las letras negras del Antiguo Testamento a las letras rojas del Nuevo Testamento. En tanto que los Cristianos de las Letras Rojas creemos que el Antiguo Testamento también es la Palabra inspirada de Dios, resulta difícil ignorar que existe un contraste entre la imagen de Dios que la gente obtiene a partir de lo que lee en el Antiguo Testamento y la que encuentra en las enseñanzas de Jesús. Algunos cristianos primitivos hasta pensaron que estaban tratando con dos dioses diferentes. Por supuesto, no era así. Pero resulta fácil entender por qué algunos cristianos de ese entonces pensaban de esa manera.

SHANE: Precisamente esto es lo más hermoso de la encarnación: Jesús se muestra cómo un Dios que tiene piel, de manera que podemos verlo, tocarlo, sentirlo y seguirlo. Mis amigos latinos me han enseñado que la palabra encarnación tiene la misma raíz que en carne o con carne. Podemos ver a Dios en otros lugares y obrando a través de la historia, pero el clímax de toda la historia es Jesús, revelado en esas letras rojas.

TONY: Digo otra vez: esto no significa que las letras negras de las Escrituras no sean divinamente inspiradas. ¡Lo son! El teólogo G. Ernest Wright dijo que lo que sabemos acerca de Dios nos llega a través de lo que discernimos en las poderosas acciones de Dios en la historia. En su pequeña monografía titulada El Dios que actúa, (1952), él dice que a diferencia de lo que señalan el Corán y el Libro del Mormón, nuestro Dios no desciende para dictar palabra por palabra lo que contiene la Biblia. En lugar de eso, nuestro Dios se revela a través de lo que hace, y la Biblia es el registro infalible de esas poderosas acciones. Aquellas letras negras que componen las palabras del Antiguo Testamento son el registro de esas acciones poderosas en las que vemos a Dios revelado.

Los antiguos griegos utilizaban términos como omnipotente, omnisciente, y omnipresente para describir a Dios, pero esas palabras simplemente no aparecen en el Antiguo Testamento. Los antiguos judíos nunca hubieran hablado de Dios en términos abstractos. Si les hubiéramos pedido a los antiguos judíos que describieran a Dios, ellos hubieran dicho: «Nuestro Dios es el Dios que creó el mundo, que escuchó nuestro clamor cuando fuimos esclavizados y que nos sacó de la tierra de Egipto y nos introdujo a la tierra prometida. Nuestro Dios es el que venció a los ejércitos de Senaquerib. El Dios al que adoramos nos permitió levantarnos por encima de los temibles poderes del mundo que podrían habernos destruido. Adoramos al Dios que obró en la vida de Abraham, de Moisés y de Jacob». Lo que los antiguos judíos conocían de Dios les había llegado a través de las cosas que Dios había hecho. Fueron las poderosas acciones de Dios en la historia lo que les permitió comenzar a comprender cómo era Dios.

En el Nuevo Testamento leemos que Dios, que en tiempos pasados se había revelado de diversas maneras y en distintos lugares, en estos últimos días se había revelado completamente en Jesucristo (Hebreos 11.1–2). La Biblia es el relato de aquellos acontecimientos de la historia a través de los que vamos obteniendo una perspectiva progresiva de la naturaleza de Dios; pero al final, es en Jesús que logramos obtener la historia completa.

Los evangelios constituyen una declaración sobre cómo vivir siendo gente del Reino que trabaja para traer el reino de Dios a este mundo. En las letras rojas de los evangelios, Jesús nos brinda las directivas específicas referidas a la manera en que sus seguidores deben relacionarse con otros y el sacrificio que se requiere de ellos si aspiran a ser ciudadanos de su reino.

SHANE: En las últimas décadas, nuestro cristianismo vive obsesionado por Lo que Los cristianos creen y no por Lo que Los cristinos viven. Hablamos mucho sobre la doctrina y poco acerca de la práctica. Pero en Jesús no vemos una persona, que solo hace una presentación de la doctrina, sino que extiende una invitación a unirse a un movimiento que tiene que ver con demostrar la bondad de Dios al mundo.

Este tipo de pensamiento doctrinal contamina nuestro lenguaje cuando nos lleva a decir cosas como: «¿Eres creyente?». Resulta interesante que Jesús no nos haya enviado al mundo a hacer creyentes, sino a hacer discípulos. Podemos adorar a Jesús sin hacer las cosas que él nos dice que hagamos. Podemos creer en él y sin embargo no seguirlo. De hecho, hay un pasaje en Corintios que dice: «Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso» (1 Corintios 13.1-3). A veces, nuestro fervor evangélico se desarrolla a costas de nuestra formación espiritual. Por esta razón podemos acabar teniendo una iglesia llena de creyentes, pero en la que sea difícil encontrar seguidores de Jesús.

TONY: Los evangelios nos presentan una propuesta en cuanto al estilo de vida del Reino, y los otros libros del Nuevo Testamento nos proveen una teología sólida. Los Cristianos de las Letras Rojas necesitan ambas cosas. No deseamos minimizar la teología de la justificación por fe. Declaramos que somos salvos por gracia, a través de la fe y no por obras, para que nadie se jacte (Efesios 2.8–9) Le rendimos nuestra vida a Cristo y no confiamos en nuestra propia justicia y buenas obras para lograr la salvación. Confiamos en lo que Cristo ha hecho por nosotros en la cruz como el fundamento de la salvación. Pero al mismo tiempo declaramos que Cristo nos ha llamado a un estilo de vida específicamente definido en letras rojas para nosotros en el Sermón del Monte y en otros pasajes de las Escrituras.

Y así como necesitamos declarar las doctrinas de fe, tal como el apóstol Pablo las ha articulado con toda claridad en sus epístolas, también resulta preciso vivir el estilo de vida ejemplificado por Jesús en los evangelios.


(Continues...)

Excerpted from La Revolucion De Las Letras Rojas by Shane Claiborne, Tony Campolo. Copyright © 2014 Grupo Nelson. Excerpted by permission of Grupo Nelson.
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Table of Contents

Contents

Introducción: ¿Por qué este libro?, xi,
PARTE I: LA TEOLOGÍA DE LAS LETRAS ROJAS,
1. En La historia, 3,
2. En La comunidad, 13,
3. En la iglesia, 21,
4. En la liturgia, 30,
5. En los santos, 41,
6. En el infierno, 48,
7. En el islam, 55,
8. En la economía, 65,
PARTE II: EL MODO DE VIDA DE LAS LETRAS ROJAS,
9. En la familia, 77,
10. En ser alguien pro-vida, 85,
11. En Lo referido a las cuestiones del medio ambiente, 96,
12. En Lo referido a las mujeres, 107,
13. En Lo referido al racismo, 117,
14. En Lo referido a La homosexualidad, 127,
15. En Lo referido a La inmigración, 137,
16. En Lo referido a La desobediencia civil, 148,
17. En Lo que se refiere a dar, 159,
PARTE Mi: EL MUNDO DE LAS LETRAS ROJAS,
18. Con referencia a Los imperios, 171,
19. Con referencia a La política, 183,
20. Con referencia a la guerra y a la violencia, 190,
21. Con referencia a las deudas públicas, 198,
22. En relación con el Oriente Medio, 205,
23. En relación con la iglesia global, 218,
24. En Lo referido a la reconciliación, 231,
25. En Lo referido a las misiones, 240,
26. En Lo referido a la resurrección, 248,
Conclusión: Un futuro de Letras rojas, 256,
Reconocimientos, 259,
Notas, 261,
Acerca de los autores, 272,

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