Tu momento es ahora: 3 pasos para que el éxito te suceda a ti

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Product Details

ISBN-13: 9780718089467
Publisher: Grupo Nelson
Publication date: 07/25/2017
Pages: 240
Sales rank: 358,711
Product dimensions: 6.00(w) x 8.90(h) x 0.70(d)

About the Author

Victor Hugo Manzanilla es director de mercadeo con más de quince años de experiencia en la creación de marcas multimillonarias en empresas Fortune 500 y en el desarrollo de equipos de alto desempeño. Su pasión por el liderazgo, gerencia, emprendimiento y desarrollo personal lo llevaron a fundar LiderazgoHoy.com, un blog y podcast visitado por más de un millón de personas cada año. Victor Hugo se ha posicionado como uno de los mayores líderes del pensamiento y es internacionalmente reconocido como uno de los oradores más inspiradores de la actualidad. Es autor del libro Despierta tu héroe interior. Vive con su familia en Florida, Estados Unidos.

Read an Excerpt

CHAPTER 1

CONQUISTA LA MENTE

ELLIOTT ERA UN PROMINENTE HOMBRE DE NEGOCIOS. SU ÉXITO NO SOLO SE LIMITABA a sus proyectos y empresas, sino que también era un padre y esposo modelo. Sin embargo, de un momento a otro, todo se había venido abajo: había destruido su matrimonio y decimado sus negocios. Su vida estaba en caída libre y no se entendía el porqué.

En el punto de inflexión de la vida de Elliott, había ocurrido una operación quirúrgica en su cerebro. Debido a un tumor que había crecido en la parte frontal de su cerebro, tuvo que ser sometido a una operación para removerlo. En ese proceso, Elliott sufrió un daño del lóbulo frontal.

Luego de la operación se le hicieron todos los exámenes pertinentes y se determinó que la operación había sido todo un éxito: Elliott reaccionaba bien, respondía a las preguntas correctamente, no había perdido memoria de manera significativa e inclusive su coeficiente intelectual se había mantenido muy cerca del nivel en que estaba antes de la operación.

Sin embargo, al poco tiempo comenzaron a notar en él una baja motivación y una inexistente expresión emocional. Aunque los exámenes habían dado resultados positivos, las personas cercanas a Elliott sabían que no era el mismo de antes.

El doctor Antonio Damásio, un prominente profesor y médico neurólogo comenzó a tratar a Elliott. En su libro El Error de Descartes: La emoción, la razón y el cerebro humano comenta cómo Elliott jamás dio ni una muestra de dolor (aunque estaba viendo su vida destruirse en frente de él). Siempre estaba controlado. A pesar de las muchas horas de conversación nunca mostró frustración, impaciencia o tristeza.

Con el tiempo se dieron cuenta de que la parte que había sido afectada en el cerebro de Elliott era el área donde se cree residen las emociones. Se había convertido en un hombre sin emociones.

Elliott era el hombre más racional sobre la tierra.

Qué excelente oportunidad se le había presentado al doctor Damásio para estudiar a Elliott. Podría por fin aislar la lógica de las emociones y estudiar las consecuencias de un cerebro solo dominado por la razón. ¿Podría Elliott continuar su vida solamente tomando las decisiones correctas? ¿Cómo podría vivir un ser humano sin emociones?

Sin embargo, inmediatamente empezó a notar un problema.

Elliott tenía una capacidad «pura» para racionalizar y analizar su vida, pero era incapaz de tomar decisiones.

Cualquier decisión, así fuera pequeña, le tomaba horas a Elliott. Su manera de pensar lo llevaba a debates internos interminables. Hacer una cita le podía tomar treinta minutos. Escoger dónde comer le tomaba toda una mañana. Inclusive escoger el color del bolígrafo que iba a utilizar era una pesadilla.

Cuenta el doctor António que si le preguntabas a dónde le gustaría comer, Elliott comenzaba un debate de preguntas y respuestas facilitado y respondido por él mismo sin muestras de resolución.

— Podemos ir al restaurante X — decía. Luego él mismo se afirmaba —. Pero ese restaurante no está muy lleno, lo cual puede ser indicativo de que la comida no es tan buena — a lo cual se volvía a responder — pero a lo mejor sí es buena, y como no hay tanta gente, nos atienden rápido.

Y así continuaba:

— Aunque cerca hay un restaurante que está más lleno que este, ese debe ser definitivamente el mejor — para entrar en el mismo ciclo interminable —. Pero si esperamos mucho para que nos atiendan, estaremos cansados y con hambre, y no disfrutaremos la comida.

Estos ciclos de preguntas y respuestas, de monodebates interminables, mantenían a Elliott en un estado que no le permitía tomar decisiones. La consecuencia de su falta de emoción, unida con su incapacidad de tomar decisiones cotidianas, había llevado la vida de Elliott a la ruina.

De este estudio, junto con otras experiencias similares, el doctor António Damásio concluyó que las emociones son la pieza fundamental para la toma de decisiones.

Los seres humanos somos seres emocionales, no racionales.

Aunque muchos crean que son personas lógicas, y que las emociones no controlan sus decisiones en la vida, la realidad es que la razón por la cual toman dichas decisiones es por una emoción de certeza, seguridad o control.

Por ejemplo, una persona puede decidir no comprar un auto de lujo porque «racionalmente» no es el momento, o no tiene el dinero necesario, o tiene planes de ahorro para el futuro; sin embargo, el hecho de no comprar el auto de lujo y en consecuencia tener más holgura financiera, le genera una emoción de estabilidad y control sobre su futuro.

Al final, la diferencia entre tener un dólar en el banco, tener mil o tener cien mil, es totalmente emocional. Aunque el tener o no el dinero es real, el hecho de tenerlo nos genera una emoción de seguridad: una paz y tranquilidad si tenemos cien mil, o una angustia y estrés si tenemos el saldo en rojo.

Por eso es que puedes colocar a dos personas, exactamente en la misma situación: ambas pueden tener una gran deuda, una enfermedad o inclusive acabar de recibir una gran noticia, y ambas tendrán estados emocionales totalmente diferentes. Una persona puede estar totalmente feliz a pesar de no saber que va a comer mañana mientras otra persona, que lo tiene todo y más, está llena de ansiedad porque no sabe si podrá mantener su estilo de vida en el futuro.

Otro ejemplo es cuando negamos un placer temporal por el bien en el largo plazo. Aunque parezca una decisión racional, ha sido tomada emocionalmente, simplemente el individuo es capaz de darle más peso a la emoción del bien para el futuro frente al placer temporal. La emoción que puedo sentir de seguridad y certeza por tener buena salud en mi vejez supera la emoción temporal que puedo sentir al pasar con hambre cerca de un restaurante de comida rápida.

Comprender que somos seres emocionales es el primer paso en el camino al éxito y la felicidad. Invertimos años aprendiendo la lógica y desarrollando nuestro pensamiento racional, y descuidamos el epicentro de la felicidad y la plenitud del ser humano: las emociones.

Por eso, lo cual discutiremos a fondo más adelante, la diferencia no está entre individuos emocionales y racionales, sino más bien entre individuos que buscan emociones de variedad contra individuos que buscan la emoción de certeza y seguridad. Sé que estoy etiquetando y estereotipando un poco, pero esa no es mi intención, sino simplemente explicar que existen los extremos de variedad y certeza, y que a las personas que se identifican más con la variedad las etiquetamos como «emocionales», mientras que a las que se identifican más con la certeza las etiquetamos como «racionales». Pero ambos tipos de personas buscan una emoción.

De la misma manera que Elliott estaba imposibilitado para tomar decisiones por la falta de la sección del cerebro que controla las emociones, también es cierto que nuestras emociones manejan las decisiones que tomamos día a día.

¿Alguna vez renunciaste a un proyecto, relación o negocio y quizás hoy te arrepientes? ¿No fue una emoción en el momento que te llevó a tomar la decisión de renunciar? O por el contrario, una serie de situaciones te llevaron a tener una emoción de frustración o inclusive rabia que te llevó a tomar la decisión de comenzar un negocio, o terminar una relación que no tenía futuro o cambiar la dirección de tu vida para siempre.

Si reflexionas un poco te darás cuenta de que los puntos de inflexión en tu vida — ¡comenzamos ya!, ¡se acabó!, ¡renuncio!, ¿te casas conmigo?, ¡sí!, ¡no!, ¡hasta aquí!, etc. — fueron momentos profundamente emocionales. Esas emociones te llevaron a tomar decisiones.

Hace más de diez años que conocí a Raúl y Alberto (estos no son sus nombres reales). Ambos tenían grandes sueños para su vida y vieron en trabajar conmigo una oportunidad de que juntos, los tres, alcanzáramos nuestros objetivos.

Tanto Raúl como Alberto estaban llenos de entusiasmo con el proyecto y estaban dispuestos a trabajar duro, al menos eso me dijeron.

Cuatro semanas más tarde Raúl había renunciado y dejado la sociedad, sin ningún plan alterno que lo llevara a sus sueños. Simplemente se fue.

Alberto, por el otro lado, seguía en la calle, recibiendo golpes, portazos y muchos «no» cada vez que trataba de vender nuestro producto y el plan de negocios.

Las mismas situaciones, sueños similares, ambos habían recibido un nivel de rechazo similar,- pero uno había renunciado y el otro seguía de pie.

Una vez escuché a alguien decir: «No es el tamaño de la persona lo que importa en la pelea, sino el tamaño de la pelea en la persona, lo que importa». Frases como esta nos inspiran para seguir adelante en los momentos duros. Todos las necesitamos de vez en cuando. Sin embargo, en mi opinión, si entendemos la raíz del problema podemos solucionarlo de raíz. Si logramos entender por qué Raúl renunció y por qué Alberto no lo hizo, podemos dejar de depender de frases motivadoras constantemente para construir un ser humano que se sostenga a sí mismo desde adentro hacia afuera, y que, entendiendo que allá afuera hay valles, montañas, dragones y tormentas, sea capaz de alcanzar todo para lo que fue creado.

La diferencia entre Raúl y Alberto fueron sus emociones. Mientras Raúl fue dominado por las emociones de frustración, tristeza e impaciencia; Alberto, enfrentando las mismas situaciones, estaba en un estado emocional de plenitud, pasión y energía. Sus emociones hicieron la gran diferencia.

Porque al final, tus emociones controlan tus decisiones.

Mientras escribía estas líneas me preguntaba: ¿Cómo pasó todo esto? Cuatro años atrás estaba manejando a mi casa un día como cualquiera y cuatro años más tarde estaba escribiendo mi segundo libro, con una plataforma que toca a más de un millón de personas al año, viajando por Latinoamérica, viviendo mi sueño y siendo entrevistado en CNN, Univisión, Telemundo y Fox, entre otros.

Ese día, cuatro años atrás, estaba profundamente frustrado (emoción) con mi visión de vida y mi caminar. Tal y como lo cuento en mi libro Despierta tu héroe interior, estaba viviendo una vida aburrida (emoción). Había logrado lo que el «mundo» define como éxito: una casa grande, coches, viajes, etc. Pero dentro de mí me sentía vacío. A mi vida le faltaba aventura, riesgo y victoria. Necesitaba volver a vivir.

Y ese día tomé una decisión.

Y luego otra decisión, y luego otra, y luego otra, y luego otra.

Lo que me llevó de allá hasta acá fue eso: decisiones. Nada más, nada menos.

Hubo largas noches en las que prefería irme a acostar que sentarme a escribir en mi blog, pero escribí, de todas maneras,- o mientras mis compañeros de trabajo estaban disfrutando sus fines de semana en la playa, yo estaba escribiendo, o grabando, o leyendo, o pensando, decidí escribir, o grabar, o leer, o pensar, de todas maneras. Recuerdo noches cuando el estrés me llenaba mientras veía el reloj y no había terminado, para luego ver en mi ventana el sol saliendo y tener que ir a trabajar sin haber dormido. Pero decidí hacerlo, de todas maneras.

A mediados de 2016 tomé un avión a las doce de la madrugada para ir a Medellín, dar una conferencia y tomar de vuelta el avión de las doce de la madrugada, otra vez. Al aterrizar el avión a las cinco de la mañana, tomé mi vehículo y tuve que ir a la oficina para seguir trabajando. Pero decidí hacerlo, de todas maneras.

Cuando veo mi vida hacia atrás, tanto mis éxitos como mis fracasos, puedo detectar una serie de decisiones, buenas o malas, correctas o incorrectas, pero decisiones al fin, que me llevaron a donde estoy hoy.

Tú eres el producto de tus decisiones.

Tony Robbins, el coach #1 en la actualidad y autor de varios libros best-seller, dice que es en los momentos de decisión cuando tu destino es formado. Estoy totalmente de acuerdo.

Y el destino es lo que el ser humano siempre ha deseado controlar.

Aunque no soy de los que cree que el ser humano pueda controlar su destino de una manera absoluta (no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que existe tanto que está fuera de nuestra área de influencia), en lo que sí estoy de acuerdo, y es mi objetivo principal para comunicar en este libro, es que nosotros podemos controlar nuestro destino emocional, y controlar nuestro destino emocional, como lo discutiremos a fondo más adelante, maximizará las posibilidades de convertirlo en nuestro destino real.

¿Qué quieres tú de la vida? ¿Cuál es tu sueño?

Si reflexionas un poco en estas preguntas, te darás cuenta de que estás buscando un destino emocional, más que inclusive un destino real.

Por ejemplo, cuando las personas me dicen que quieren «ser millonarias», normalmente lo que están buscando es una emoción de seguridad (financiera) o de significancia (quieren sentirse importantes frente a ellas mismas o los demás). Cuando una persona me dice que quiere ser «libre financieramente», realmente está buscando sentir las emociones de certeza y control sobre su vida y cree que lo que le está impidiendo en ese momento sentirse en control, es la falta de dinero.

Si luego que definas tu sueño te preguntas ¿por qué? Y a esa respuesta le preguntas ¿por qué? Y así sucesivamente, te darás cuenta de que estás buscando una emoción: significancia, certeza, amor, conexión o variedad.

El dinero generalmente te da certeza y significancia,- casarte y tener hijos te da conexión y amor, viajar por el mundo te da variedad, etc.

Entonces imagina que la máxima expresión de controlar tu destino emocional es poder sentir las emociones de felicidad, plenitud, certeza, variedad, conexión y amor, entre muchas, sin importar tu realidad externa.

Independientemente de si vas a ser millonario o no, ¿no quisieras ser feliz y pleno igualmente? O si la vida te juega una mala pasada con una enfermedad o un divorcio, ¿no quisieras ser capaz de sentir paz y optimismo durante el proceso? ¿Imaginas cómo sería tu vida si pudieras erradicar la ansiedad, la depresión, el odio, la falta de perdón, la rabia, la frustración, etc. de tu vida y vivir cada día lleno de amor, plenitud, optimismo y paz?

Es posible.

¿Qué son las emociones?

Son reacciones químicas que suceden en tu cuerpo y generan una sensación que percibes como un sentimiento.

Las personas tristes, depresivas o con ansiedad usualmente tienen una baja en un neurotransmisor llamado serotonina. Por el contrario, cuando el cerebro genera serotonina nos genera emociones asociadas con paz y optimismo. La dopamina es otro neurotransmisor asociado con sentirse feliz y realizado. ¿Alguna vez te has sentido feliz luego de hacer una sesión fuerte de ejercicio? Endorfinas. ¿Te sientes enamorado? La responsable es una hormona llamada oxitosina.

¿Cómo funcionan los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés)? Simplemente maximizan el tiempo en que la segregación de serotonina se mantiene en el cerebro. Más serotonina = menos depresión. (Agregando una gran cantidad de efectos secundarios negativos por supuesto).

El objetivo no es tener una serie de pastillas (serotonina, dopamina, etc.) que tomemos diariamente para vivir una vida feliz, aunque creo que la ciencia un día llegará a crear eso, sino más bien entender cuáles son los procesos mentales que están disparando o inhibiendo la segregación de neurotransmisores y hormonas que producen las emociones correctas que nos permitirán tomar las decisiones correctas.

Este es el proceso de conquistar la mente.

La mente genera las emociones, que generan las decisiones, que definen nuestro destino.

Mente - Emociones - Decisiones - Destino

Todo comienza en la mente.

Una de mis pasiones siempre fue la bicicleta de montaña. Por horas me sumergía en las montañas del área donde crecí en Venezuela. Recuerdo que había un tramo específico que era sumamente difícil. Era una subida de tierra, bastante inclinada, que hacía prácticamente imposible subirla montado en la bicicleta (al menos para un novato miedoso como yo).

Cuando atacas una subida en la bicicleta de montaña necesitas levantarte del asiento y sostenerte en los pedales. El objetivo es mover tu centro de gravedad lo más adelante posible (es decir, pegarte lo más posible al manubrio de la bicicleta) mientras pedaleas con fuerza en la subida.

El problema está en que en la medida que mueves tu centro de gravedad hacia adelante, quitas peso de la rueda trasera y pierdes tracción. La clave está en conseguir ese balance exacto en el que mueves tu centro de gravedad lo máximo posible pero sin perder la tracción de la rueda trasera. Por eso es tan difícil.

(Continues…)



Excerpted from "Tu Momento Es Ahora"
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Copyright © 2017 Victor Hugo Manzanilla.
Excerpted by permission of Grupo Nelson.
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Table of Contents

Prólogo, vii,
Introducción, ix,
PRIMERA PARTE,
PASO I. Conquistando lo interno,
1. Conquista la mente, 3,
2. Conquista tu cuerpo, 31,
3. El espíritu, 47,
4. Las cuatro necesidades de todo ser humano, 55,
5. De la felicidad a la plenitud, 71,
6. Cerrando el paso I, 92,
SEGUNDA PARTE,
PASO II. Conectando lo interno con lo externo,
7. Definiendo tu propósito (o vocación), 97,
8. Construyendo tu marca personal, 109,
9. Metas, 121,
10. Creando hábitos de éxito (y destruyendo hábitos tóxicos para siempre), 134,
11. Las siete áreas del desarrollo humano (y uniendo todo lo anterior), 151,
12. Las tres herramientas de la productividad, 156,
13. No tienes que ir a las reuniones, 175,
14. Últimas palabras de la productividad, 179,
TERCERA PARTE,
PASO III. Conquistando lo externo,
15. Las cuatro etapas del crecimiento, 187,
16. El poder de la conexión, 196,
17. Cuatro cualidades que necesitas desarrollar hoy mismo, 207,
18. La felicidad y el dinero, 213,
Palabras finales, 219,
Notas, 221,
Bibliografía, 225,

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