Una confrontacion divina

Una confrontacion divina

by Graham Cooke

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Overview

Una confrontacion divina by Graham Cooke

The Church is in a season of profound change. The birth pangs of transition are changing the order of  "what is" into a Church that can do the will of God in the midst of a difficult enviornment.

By nature, labor produces a violent change from the old to the new, and it has left some churches broken and bewildered.

We must discern between the work of the enemy and the work of the Holy Spirit. In essence, transition forms the rite of passage from one dimension of the Spirit to another. This book details the elements of that changing process.

Product Details

ISBN-13: 9789875572713
Publisher: Peniel
Publication date: 12/01/2010
Pages: 384
Product dimensions: 5.90(w) x 8.90(h) x 0.90(d)
Age Range: 18 Years

About the Author

Graham Cooke has been involved in prophetic ministry ince 1974. He founded and directs the School of Prophecy. A popular conference speaker, Graham has established a wide range of training programsthat are renowned for their practical application, teaching content, and prophetic impartation. Graham is a member of Community Church in Southampton, England, and is part of the c.net (Cornerstone) team. He is married to Heather, and they have three children, Ben, Seth, and Sophie.

Read an Excerpt

UNA CONFRONTACIÓN DIVINA

Los dolores de parto de una nueva iglesia
By GRAHAM COOKE

Zondervan

Copyright © 2010 Editorial Peniel
All right reserved.

ISBN: 978-987-557-271-3


Chapter One

Dios está haciendo algo nuevo

En estos días, más que nunca, necesitamos orar por una compresión profunda en cuanto a los propósitos de Dios. Necesitamos que el Espíritu de Dios quite las telarañas que tenemos en la mente. La Iglesia debe ser realineada con el propósito actual de Dios y escapar de las cosas que nos hicieron irrelevantes en la actualidad. Nos guste o no, ahora estamos en transición. De hecho, ¡estamos en un proceso de cambio, queramos o no evitarlo!

Todo cambio comienza en el corazón de Dios y hace que sintamos su presencia en nuestras vidas con la mano de Él. Hay momentos y épocas en los que Dios interviene soberanamente en la humanidad para hacer que una cosa termine y que otra comience.

Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; ¡las anuncio antes que sucedan!

—Isaías 42:9

Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.

—Isaías 43:18-19

Una de las características de un gran líder, es saber cuándo el cambio es inminente para conocer las proclamaciones y las declaraciones del Espíritu en cuanto a los tiempos nuevos y las temporadas frescas. ¡feliz es la iglesia que tiene tal conocimiento de las maneras del Señor!

Dios tiene un sueño para la Iglesia y Jesús sembró ese sueño en el corazón de los hombres. Las personas bajo la influencia del Espíritu Santo escribieron acerca del sueño en todas sus diferentes formas. El Espíritu Santo nos es ofrecido como tutor, y llega a nosotros como un amigo para impartir el sueño y hacer que viva dentro de nosotros.

¿Cuál es este sueño? Que Dios tendrá una morada dentro de nosotros ... que las personas, que conforman la Iglesia, se vean a sí mismas como piedras vivientes y se permitan beneficiarse para ser adaptadas y enmarcadas juntas en sus relaciones y en el ministerio ... que Dios habitará en nuestras amistades a tal punto que su presencia irrumpirá entre todos los grupos de personas del mundo.

En lugar de eso, observamos una iglesia corpulenta de verdades, pero poco práctica para revelarlas. Vemos una organización que exige una estructura bíblica, pero manifiesta una jerarquía mundana de gobernación. Los líderes están empecinados en los títulos, el estatus y las posiciones; ignoran lo que es prestar servicio, el sacrificio, el ejemplo y la mayordomía. Tenemos iglesias donde disfrutamos de la alabanza, pero no aprendimos cómo ministrar colectivamente al Señor ... asambleas donde exaltamos el poder de Dios, pero hacemos poco por atraer su presencia. A todo nuestro alrededor tenemos campamentos donde reverenciamos lo que dijo Dios, pero no tenemos idea de lo que está diciendo hoy. Dios solía hablar pero, desde que escribió un libro, perdió su voz. Con el fin de recibir todo lo que necesitan, algunas personas han transformado la fe en un objeto de deseo en sí mismo.

Dios tiene un sueño sobre la Iglesia

Para algunos, la guerra espiritual es un mito, una obra de ficción. Para otros, el foco de lo demoníaco y el poder de satanás relegaron la majestuosidad de Jesús a un lugar de inconsecuencia aparente. Por supuesto que la otra cara de esta moneda es bastante diferente. Millones de personas se mantuvieron firmes contra la oposición oscura. Cientos de miles renacen semanalmente alrededor del mundo. Una cantidad incontable de iglesias han sido renovadas a un nuevo despertar del amor, la misericordia y la alegría de Dios. En todas las naciones hay profundas señales del deseo de Dios de irrumpir en un nuevo camino a todas las personas.

Aquí tenemos la paradoja de la Iglesia moderna de hoy. (Una paradoja es la tensión entre dos extremos). La Iglesia es una contradicción que ya no puede ser tolerada por Dios Todopoderoso. Estamos siendo atrapados en una nueva dimensión de actividad del Reino que nos sacudirá fuera de nuestra autocomplacencia.

La Iglesia universal está en un estado de cambio profundo. Hay una sacudida mientras Dios se mueve a través de su Cuerpo. Nuevas alineaciones se llevan a cabo, nuevas relaciones están formándose y las amistades actuales están reformándose a una dimensión y a un propósito espiritual más elevados. Aquí hay un continuo sacudón táctico, mientras que la estrategia nueva de Dios para la cosecha mundial sale de la pizarra y se introduce en nuestros corazones para estos últimos días. Está claro que el Señor está haciendo algo nuevo: está presentándoles más odres nuevos a la Iglesia. La vanguardia de la Iglesia se ha adelantado a una dimensión nueva, donde hasta las iglesias más progresistas y de criterio avanzado necesitarán reconsiderar sus estrategias para esta nueva temporada de actividades del Espíritu Santo.

Cualquier cosa que creemos saber, entender y haber experimentado acerca de la Iglesia, probablemente no nos haya preparado para todo lo que Dios estará haciendo en esta fase siguiente. ¡Él está haciendo algo nuevo!

Por eso debemos posicionarnos donde podamos oír y sobrellevar todo lo que el Señor quiere comunicar. Incluso, Jesús les dijo en un momento a sus discípulos: "Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar" (Juan 16:12).

La revelación no se centra solo en nuestra habilidad para escuchar correctamente al Señor y recibir la verdad gradualmente. También es acerca de nuestra capacidad para llevar esa verdad y formar parte de lo nuevo que el Señor está creando.

La revelación desafía nuestra capacidad de convertirnos en lo que Dios está creando. Tiene que ver con soportar el peso de responsabilidades nuevas, unciones frescas y cambios significativos. Una iglesia prototipo debe soportar el peso de una revelación nueva, de expectativas nuevas y de oposiciones nuevas, si quiere convertirse en el modelo profético para cumplir el propósito final de Dios.

Para crear este modelo, Dios debe hablarle al "abismo" de nuestro espíritu. Esto tiene que ver solo con recibir algo de información táctica o de perspectivas proféticas, para la fase siguiente del crecimiento de la Iglesia o del ministerio. Tiene que ver más con ser que con hacer. No tiene que ver con el trabajo del ministerio; tiene que ver con la imagen de Cristo. Hemos llegado lo más lejos posible respecto de la revelación acerca del trabajo de la Iglesia, las estrategias para alcanzar la cosecha y el desarrollo de los dones y el personal. Hemos llegado al límite de la perspectiva profética, y no podemos atravesarlo sin un cambio radical en nuestros corazones.

El peso de la revelación y de la formación del Espíritu Santo para esta fase siguiente, solo caerá en los corazones humildes que tengan pasión por Jesucristo mismo. Estamos preparados para adentrarnos en una nueva dimensión espiritual, un clima tan denso con la presencia de Dios que afectará nuestra habilidad para pararnos y caminar. Debemos llevar una nueva impronta de la imagen de Cristo. Jesús ha venido a darle un rostro a Dios. Dijo: "El que me ha viso a mí, ha visto al Padre" (Juan 14:9). La Iglesia está aquí para darle un rostro a Cristo. La renovación le ha dado a la Iglesia algo así como un cambio de apariencia a nuestra personalidad espiritual. Dios está empeñado en darnos una cirugía estética facial para cambiar nuestra imagen.

En tiempos recientes hemos evaluado nuestro éxito en la Iglesia basándonos en números, aumentos de presupuesto, miembros del personal, misiones en el exterior, y en el tamaño y el alcance de nuestra variedad de proyectos. La única medida de evaluación que será aceptada en el próximo tiempo es cuánta de la gloria de Dios contienen nuestras reuniones. Dios está restaurando su presencia manifiesta entre nosotros.

Cuando el Señor dice "nuevo", quiere decir exactamente eso: ¡nuevo! Cuando declara el fin de algo y el comienzo de una nueva ordenanza, lo dice en serio. Para reforzar el concepto, le ordena a su pueblo que no se preocupe, que ni siquiera piense en lo viejo otra vez, ¡porque quiere que estén atentos a lo próximo que hará! "¡Voy a hacer algo nuevo! (...) ¿No se dan cuenta?", (vea Isaías 43:19). Aquí tenemos una proclamación y una pregunta juntas, demostrando intención. "Estoy haciendo esto, ¿quieren ver?" La insinuación es que, para ver lo nuevo, debemos olvidarnos de lo viejo. Debe haber una transformación en nuestra manera de pensar.

El Señor ha dibujado una línea en el cielo. De un lado, están las cosas viejas: las estrategias, los programas, las ideas y las estructuras que alguna vez funcionaron, pero que ahora son descartadas. Es posible que sigan siendo efectivas, pero ahora no son requeridas. ¡El mayor peligro para un nuevo movimiento de Dios es el último movimiento que todavía está en funcionamiento!

Dios quiere hacer una cosa nueva. Por el otro lado de la línea, llegará una revelación, una designación y un nuevo ímpetu de La Palabra y el Espíritu. Sus planes apuntan a una nueva dimensión de actividad dentro del cielo. Él tiene un propósito nuevo. Su mano nos ofrece cosas nuevas.

En ese momento preciso, Dios obedece su propia Palabra. Le da la espalda a las cosas viejas y comienza a mirar y a hablar acerca de las cosas nuevas. Los tres grupos más criticados en la iglesia —las personas proféticas, los intercesores y los adoradores— cruzarán esa línea inmediatamente para encontrarse bajo la sonrisa de Dios. Tienen que estar donde Dios está mirando y hablando. Mueven sus pies obedeciendo el corazón de Dios.

La revelación constante es posicional. Debemos movernos obedeciendo La Palabra de Dios. Al movernos nos dirigimos a un lugar donde podemos escuchar y comprender la próxima cosa que Dios está comunicando. Si no nos movemos, minimizamos nuestra capacidad de comprender qué está diciendo y haciendo Dios. Si nos quedamos del lado de la línea en el que se encuentran las cosas "viejas", nos encontraremos en desventaja para recibir las cosas nuevas que Dios nos ofrece.

Cuando nos quedamos del lado de las cosas viejas, las palabras que nos llegan del lado nuevo, muchas veces no entran en ecuación con nuestro pensamiento. Podemos estar de acuerdo con que, conceptualmente, ese cambio es necesario e incluso deseado. Sin embargo, si fracasamos al reposicionarnos ante el Señor, minimizaremos el desafío de la palabra nueva, para hacerla compatible con lo que hemos recibido en el pasado. Le tendremos más lealtad a las cosas viejas que compromiso al nuevo proceso de Dios.

Necesitamos que nuestra predisposición para movernos en obediencia y nuestro deseo de estar ante la presencia de Dios, sean más grandes que nuestra necesidad de seguridad personal o colectiva.

Como sabemos, la mayoría de los problemas de las iglesias suceden porque las personas no se mueven, no porque se mueven. Las personas que cruzan la línea llegan a la revelación y a un nivel nuevo de unción para implementar la verdad. Las personas que se quedaron en su lugar —que ahora es el lado contrario al de Dios— no pueden entender lo nuevo. Es como cuando tus amigos te cuentan una historia cómica acerca de algo que sucedió, pero que, para que tenga gracia, ¡tendrías que haber estado allí!

Lo mismo sucede con la verdad progresiva. Para entenderlo, tienes que estar en el lugar en el que encaja, donde puede ser solucionado. Cuando la renovación golpeó a varias iglesias, no encajó con lo que estaban haciendo. Muchos líderes no entendían cómo responder. "¿Dónde encaja con lo que ya tenemos?", era su pregunta.

No encajaba. No se suponía que encajara. Se les dio para reestructurar la iglesia en un lugar nuevo en Dios. La mera idea de que Dios debería hacer solo lo que encaja con lo que ya hizo, es ridícula. Rara vez ha obrado de esa manera. Gran parte del mensaje de Jesús fue precedido por: "Lo han escuchado, pero ahora yo se los digo ...". Sus palabras dieron un cambio de perspectiva a las personas en cuanto a Dios y a su forma de obrar.

En Lucas 5:36-39, les advirtió a las personas que el vino nuevo necesita de un odre nuevo. Parece bastante asombroso que el vino nuevo de la renovación deba ser rechazado, porque no se mezcla bien con la forma de reuniones antiguas a la que estábamos acostumbrados. Por supuesto que significaba cambio. Dios no encajará con nosotros. Nos ayuda a que nos ajustemos a Él.

¿La Iglesia es para las personas o para Dios? Por supuesto que es para ambos, pero ¿quién tiene la prioridad? ¿Las reuniones se centran demasiado en los hombres, giran alrededor de ministrar a las personas? ¿Sabemos siquiera cómo ministrar colectivamente al Señor? ¿Nuestra Iglesia se habrá alejado tanto de la presencia de Dios que su gloria nunca llega? Lamentablemente, nuestra experiencia actual de Dios parece estar más centrada en su omnipresencia que en su presencia manifiesta.

¿Renovación radical o negocios como de costumbre?

Lo que ha pasado desde los comienzos del movimiento carismático continúa en la actualidad en muchos lugares. Por ese entonces, como ahora, debían formarse nuevos odres, muchos de las cuales lo hacían por medio de varios tipos de divisiones.

No se puede coser un trozo nuevo de tela a una prenda vieja sin que la estire y le cause rasgaduras. Los movimientos nuevos hacen desastres con los viejos, a menos que cambiemos lo que tenemos por lo que Dios quiere darnos. La transición tiene que ver con cambiar la Iglesia vieja por la nueva.

Muchos líderes no cruzan la línea para estar donde Dios mira y habla; por eso, su revelación se vuelve de segunda mano. Las personas que están de un lado de la línea muchas veces critican lo nuevo. Siempre criticamos lo que no entendemos. Lo rechazan, lo niegan, lo malinterpretan y lo critican —hasta que ven que funciona—.

Luego se aferran a una forma híbrida; es decir, se aferran a algo que es una versión adaptada que encajará en su modelo actual y lo adosan a lo que ya tienen. Los grupos en hogares, los equipamientos electrónicos de música, la liberación, lo profético, la adoración contemporánea, el ministerio en equipos, la iglesia para jóvenes son solo algunos. Todos comenzaron a vivir en el criticismo y las advertencias nefastas. Adosamos lo nuevo a nuestra estructura existente de la iglesia, pero el modelo básico permanece igual.

Nuestras reuniones siguen teniendo el mismo estilo, solo que ahora son, quizá, un poco más extensas. Siguen siendo igual de aburridas y poco originales, con la participación de las mismas personas. Muchos buscan una expresión radical de la iglesia como un antídoto a sus reuniones actuales. Se esfuerzan por conseguir una demostración radical, pero no logran nada porque la raíz de su clamor no está basada en la dependencia profunda de Dios.

La búsqueda de la relevancia cultural y de maneras modernas de exhibir el Evangelio, serán igual de impotentes consumidoras de personas que cualquier otra metodología. Queremos la plenitud de Dios. Solo su presencia es relevante para todo. Solo Él puede tocar a las personas y brindarles un cambio radical.

Sí, a través de usted, Dios puede curar a los enfermos, renovar la mente de las personas, restaurar la dignidad por medio de la salvación, liberar a las personas de los demonios y presentar la plenitud de su presencia, ¡entonces usted es culturalmente relevante!

Todavía tenemos ese vacío no bíblico entre el clero y el laicado. Cada semana, muchos creyentes siguen siendo tratados como pastura de bancos de iglesia. Los alimentan con ministerios de un solo hombre, sermones irrelevantes y poca expresión, experiencia y expectativa sobrenatural.

¿La iglesia es para las personas o para Dios?

Muchos cristianos no tienen una visión personal para servir a Dios, no son convertidos en discípulos o no se les da poder, y no tienen idea de dónde encajan en la iglesia local y en el gran reino celestial.

Si no movemos nuestros pies, solo podemos adaptarnos a la voluntad de Dios, no ser cambiados por ella. Aun en la tormenta actual del movimiento de Dios, tratamos de mantener los negocios como de costumbre. Hablamos acerca del quebranto, pero pocas veces damos lugar a la presencia de Dios. Ansiamos ser radicales, pero no reconocemos el aguzamiento que nos brinda un movimiento vanguardista de Dios.

¿Renovación radical o negocios como de costumbre? Parecería que estas dos no siempre se conectaran. Si nuestra mentalidad actual no nos permite vivir la voluntad de Dios, entonces es momento de cambiar nuestro pensamiento. ¿Estamos realmente preparados para cambiar nuestras ideas acerca de la Iglesia? ¿En qué se basan y qué les da forma a esas ideas?

(Continues...)



Excerpted from UNA CONFRONTACIÓN DIVINA by GRAHAM COOKE Copyright © 2010 by Editorial Peniel. Excerpted by permission of Zondervan. All rights reserved. No part of this excerpt may be reproduced or reprinted without permission in writing from the publisher.
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Table of Contents

Contents

Prólogo....................5
Capítulo 1 Descubra el catalizador interno....................7
Capítulo 2 Dios está haciendo algo nuevo....................43
Capítulo 3 Condiciones para la renovación....................62
Capítulo 4 Comprendamos a la iglesia....................75
Capítulo 5 Revitalizando tu iglesia....................96
Capítulo 6 Implementar cambio....................144
Capítulo 7 La formación de un prototipo de iglesia....................188
Capítulo 8 El proceso de la transición....................228
Capítulo 9 El proceso de la transición....................263
Capítulo 10 Carácter y transición....................299
Capítulo 11 Carácter y transición....................334

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