Evidencias cristianas para evitar confusión, sobre Dios, la Biblia y la fe.
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Overview
Evidencias cristianas para evitar confusión, sobre Dios, la Biblia y la fe.
Product Details
| ISBN-13: | 9781418582128 |
|---|---|
| Publisher: | Grupo Nelson |
| Publication date: | 12/30/1992 |
| Sold by: | HarperCollins Publishing |
| Format: | eBook |
| Pages: | 208 |
| File size: | 3 MB |
| Language: | Spanish |
About the Author
Josh MacDowell es graduado con honores del Seminario Teológico Talbot y miembro de dos sociedades de honor nacionales. Es autor de cinco libros que son éxitos de librería, incluyendo Evidencia que exige un veredicto y Más que un carpintero. Como miembro del equipo ambulante de Cruzada Estudiantil para Cristo, ha hablado a más de cinco millones de estudiantes y miembros de la facultad en 580 universidades en 57 países. Pertenece a la facultad de la Escuela Internacional de Teología y es instructor residente de «The Julian Center» [El Centro Julián], de Julián, California.
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No Dejes Tu Cerebro En La Puerta
By Josh McDowell, Bob Hostetler
Grupo Nelson
Copyright © 1993 Editorial CaribeAll rights reserved.
ISBN: 978-1-4185-8212-8
CHAPTER 1
El policía cósmico
El mito del aguafiestas
Mucha gente se imagina a Dios como un policía cósmico parado en medio de las galaxias y dirigiendo el tránsito.
«¡Oye tú! Te estás divirtiendo mucho, ¿verdad? ¡Pues ya párale!»
«Y tú. Sí, tú, el del video. ¿Qué clasificación tiene? ¿Es para adultos? Conque sí, ¿eh? ¡Pues está decomisado! Dámelo acá».
«¿Y quiénes son esos dos en la esquina que parecen unos gemelos siameses? ¿Cindy y Roberto? Debí imaginármelo. Ya basta, esto se acabó. Por lo menos mientras yo sea el patrullero».
Dios. El aguafiestas cósmico. Lo único que queremos es divertirnos un poco y Él quiere echarlo todo a perder.
Y, por el contrario, nos imaginamos al diablo como un duendecillo al que le encanta la diversión. El comediante Flip Wilson popularizó la frase: «El diablo me obligó a hacerlo», como si el diablo fuera un «gran chico» que solamente nos quiere ayudar a divertirnos.
Esa es una mentira.
Al diablo no le importa si tú te diviertes o no. Él te odia. Lo único que quiere es acabar contigo. Pedro dice que el diablo siempre está buscando «a quién devorar».
En Tierra Santa un guía de turistas le dijo a su grupo: «Probablemente ustedes están costumbrados a ver a los pastores detrás de los rebaños arreando a las ovejas. Pero en la Palestina las cosas son diferentes, el pastor va al frente del rebaño guiando a las ovejas».
Para sorpresa de los turistas, el primer rebaño de ovejas que vieron pasar no lo guiaba el pastor sino que más bien corría con él. Apenado, el guía le preguntó al pastor: «¿Por qué corres con las ovejas? Yo creía que los pastores orientales guiaban a las ovejas».
«Ah, sí», respondió el hombre, «eso es cierto. El pastor guía a sus ovejas, pero yo no soy el pastor. Yo soy el carnicero».
Satanás es un carnicero. Él no está interesado en proporcionarte placer o felicidad. Sólo está interesado en devorarte.
Jesús puso las cosas en la perspectiva adecuada y expuso este mito cuando dijo: «El ladrón [Satanás] no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10.10).
Al diablo no le importa si tú te diviertes o no, él solamente quiere robar, matar y destruir.
Dios no quiere echarte a perder la diversión. Él quiere que disfrutes de la vida y que la disfrutes plenamente. Dios quiere que tu vida sea plena y que experimentes los placeres eternos de los que habla el salmista:
Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre. (Salmo 16.11)
Ejercicio
Desarrolla tu capacidad para enfrentar el mito del aguafiestas con el siguiente ejercicio:
Lee 1 Pedro 5.8. ¿Cómo describe este verso a Satanás? ¿Por qué?
Lee Job 2.1-8. ¿Qué es lo que el diablo quiere para Job? ¿Por qué?
Lee Zacarías 3-1. ¿Qué es lo que Satanás hace por Josué en este versículo?
Lee Apocalipsis 12.10. Este versículo habla de Satanás. ¿Qué es lo que dice que él hace «día y noche»? De lo que leiste en Job y en Zacarías, ¿puedes determinar a quién se refiere cuando dice «nuestros hermanos»? ¿Te incluye esto a ti?
CHAPTER 2Dios de Luke Skywalker
El mito de la fuerza impersonal
Después de escapar de la gente de arena, Luke Skywalker se encuentra en el planeta de Tatoil con Obi Wan Kenobi. Luke acaba de descubrir que Obi Wan es un caballero Jedi que ha luchado en las Guerras Clone con el padre de Luke. Obi Wan le da una espada láser que perteneció a su padre, y en el transcurso de la conversación menciona «la fuerza».
«¿La fuerza?», dice Luke.
Obi Wan responde: «Bueno, la fuerza es lo que le da al Jedi su poder. Es un campo de energía creado por todas las cosas vivientes. Nos rodea y nos penetra. Mantiene unidas a las galaxias».
Ese concepto de fuerza que vimos en la popular serie de películas de La guerra de las galaxias tiene algo muy conocido. Mucha gente se imagina que Dios es «la fuerza». La imagen que tienen de Dios es la de una fuerza impersonal o alguna forma de energía sin rostro que misteriosamente rodea y guía el Universo.
Pero eso es un mito.
Por supuesto que Dios rodea y guía el Universo. Él es omnipresente. Él es Espíritu. Pero no es una fuerza misteriosa ni una forma de energía que simplemente está ahí afuera en algún lado. No es una «cosa» ni un «algo». Lo sorprendente acerca de Dios es que Él es un Dios personal.
«Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan» (Proverbios 8.17). Nota los pronombres que Dios usa al referirse a sí mismo. «Yo ... me ... me ... me». ¿Acaso suena esto como una «energía cósmica?»
Lejos de ser una fuerza impersonal, la Biblia se refiere a Dios como «el Dios de Abraham, Isaac y Jacob». Él le dijo Su nombre a Moisés; se rebeló a sí mismo a Samuel; le habló a Isaías en el templo. Jeremías supo de Él cuando le dijo: «Antes que te formase en el vientre te conocí» 0eremías 1.5). El apóstol Pablo le llamaba «mi Dios». El rey David lo llamaba el padre de los huérfanos y defensor de las viudas; y todos los cristianos han recibido el «espíritu de adopción» para que clamemos «¡Abba, Padre!» (Romanos 8.15).
Dios, el verdadero Dios, está personalmente interesado en ti. Él te conoce por nombre. Ya Su pueblo le dice: «He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida ...» (Isaías 49.16). «... Él tiene cuidado de vosotros» decía el apóstol Pedro (1 Pedro 5.7). Jesús dijo: «Pues aun vuestros cabellos están todos contados» (Mateo 10.30). Y Dios promete que:« ... me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón» (Jeremías 29.13). Esta es una promesa que tú puedes tomar personalmente.
Ejercicio
Desarrolla tu capacidad para enfrentar el mito de la fuerza impersonal con este ejercicio:
Lee Jeremías 29.12,13. Encierra en un círculo cada pronombre personal (yo, me, tú, etc.) que encuentres en los versículos.
Localiza Jeremías 1.5. Encierra en un círculo los pronombres personales en esa breve referencia.
Lee el encuentro de Moisés con Dios en Éxodo 3.1-15. ¿Cómo se identifica Dios a sí mismo con Moisés en el versículo 6? ¿Cuál es el nombre que Dios utiliza para referirse a sí mismo en el versículo 14? ¿Cuántas veces utiliza Dios el pronombre «yo» en estos versículos? (Cuéntalos y escribe la respuesta aquí___________.)
CHAPTER 3Dios de maquinita
El mito de Santa Claus
«Está bien Dios, te voy a dar una oportunidad para que me pruebes quién eres realmente».
Roberto se arrodilló a un lado de su cama. Tenía 7 años de edad y quería de todo corazón creer en Dios. Así que inclinó el rostro sobre sus manos entrelazadas y continuó:
«Quiero creer en Ti. Así que, si cuando me levante en la mañana encuentro un millón de dólares debajo de mi cama voy a creer en Ti ciegamente y nunca más voy a dudar».
Por supuesto, Roberto no encontró el millón de dólares. Quizás porque el deseo por el dinero era más grande que el deseo de conocer a Dios. O quizás el dinero no estaba ahí en la mañana porque el millón de dólares que pidió no cabía debajo de la cama junto con todos los juegos, rompecabezas, tocadiscos, ropa sucia y las demás cosas que ocupaban tanto espacio.
Sin embargo, es probable que la razón por la que no obtuvo el dinero tenía mucho que ver con una idea errónea acerca de Dios. Roberto se imaginaba a Dios como una maquinita: Uno deposita una oración, oprime el botón correcto y el deseo se hace realidad. Él se imaginaba a Dios como un Santa Claus esperando en la inmensidad del espacio para cumplir su lista de deseos. Si oraba lo suficiente y creía lo suficiente, Dios le daría todo lo que su corazón deseara a los 7 años.
Eso es lógico en un niño, pero desafortunadamente mucha gente arrastra hasta edades adultas esa percepción de Dios de «la divina maquinita vendedora automática». En su comprensión de Dios nunca superan el mito de Santa Claus.
A Dios le encanta responder nuestras oraciones. Él nos dice: «Clama a mí, y yo te responderé ...» (Jeremías 33.3). Aun nos promete: «Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído» (Isaías 65.24).
Pero la oración no es una moneda que se inserta en una maquinita ni tampoco la fe es un botón que se oprime. Dios no se somete a nuestros berrinches y caprichos. No importa cuánto haya orado Roberto por ese millón de dólares, ni cuán fervientemente haya creído. De ninguna forma hubiera encontrado ese millón bajo la cama a la mañana siguiente. No porque Dios no lo ame. No porque Dios no le conteste su oración. Ni siquiera porque no hubiera lugar bajo la cama. El millón de dólares nunca hubiera llegado porque Roberto no estaba orando; estaba deseando.
Contrario al mito de Santa Claus, Dios no es una maquinita celestial para conceder deseos y favores. Él trasciende más allá de nuestros deseos. Él es Dios todopoderoso, el amor hecho carne. Añora que sus hijos gocen del amor que Él les ha dado. Quiere que le amemos a Él, no a las cosas. Quiere que lo busquemos a Él y no que andemos buscando respuestas a oraciones egoístas. Quiere que lo obedezcamos, no porque nos vaya a dar un millón de dólares, sino porque le amamos y queremos agradarle.
Irónicamente, cuando avanzamos en el conocimiento que va más allá de la imagen del Dios de maquinita, Su palabra promete que podemos tener confianza «... en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él» (1 Juan 3.21-22).
Ejercicio
Desarrolla tu capacidad para enfrentar el mito del Santa Claus con este ejercicio:
Cada uno de los siguientes versículos indica una condición para responder una oración que puede ser expresada en una palabra. Escribe esa palabra en la línea que está al lado.
2 Crónicas 7.14 _____________________________________________________
Jeremías 29.13 ______________________________________________________
Marcos 11.24 ________________________________________________________
Santiago 5.16 _______________________________________________________
1 Juan 5.14 _________________________________________________________
CHAPTER 4Jesús el profeta
El mito del buen maestro
—Diablos y superdiablos. ¡Orden! ¡Orden! ... Se convoca a todos los ángeles caídos a una reunión que se celebrará en las cavernas subterráneas.
»El maligno convocó esta sesión para discutir y decidir estrategias que facilitarán que los humanos se alejen del Enemigo. Toscum tiene una sugerencia.
Un repugnante demonio se levantó de la primera fila y, dando media vuelta, se dirigió a la asamblea diabólica.
—Mis despreciables colegas —comenzó Toscum—, propongo que a través de todos los cultos, «ismos» y religiones organizadas expandamos la idea de que el Hijo del Enemigo era un buen «maestro».
—¿Estás loco, Toscum? —gritaron varios de la asamblea molestos ante la absurda sugerencia—. ¡Deberías ser devorado por la asamblea en este instante por sugerir un trato amistoso con el Hijo del Enemigo!
Varios demonios alrededor de Toscum se mojaron los labios con la lengua mostrando una hambrienta y ansiosa anticipación.
—No seas imbécil, no es un trato amistoso el que propongo —contestó Toscum y se enderezó orgullosamente—. Mi sugerencia es verdaderamente diabólica.
Otro demonio se levantó.
—¿Cómo puedes llamar diabólica a tan simple idea? Porque —contestó—, catalogarlo como «buen maestro» lo pondría al mismo nivel de Moisés, Zoroastro, Mahoma ... sería como maldecirlo con una falsa alabanza.
Hubo un gran silencio en la multitud.
—Pero ... ¿no se dan cuenta, cabezas de chorlitos? Si los humanos creen que Él es sólo un «buen maestro», Su Señorío y Su Divinidad disminuirían.
—No —respondió un demonio llamado Vomitel—. ¡No se lo van a tragar! Él les enseñó muy claramente quién es en realidad.
—Vomitel está en lo cierto —dijo otro—. Los humanos tienen el Libro y saben que Él dijo de Sí mismo: «Antes de que Abraham fuera Yo soy». Han leído Su palabra acerca de la Gloria que comparte con el Padre desde antes de la fundación del mundo.
—Si serás tonto —añadió Vomitel—, ellos saben que Él tiene el poder de leer la mente y el corazón del hombre y de perdonar los pecados. Tienen Su palabra: «Yo he venido de los cielos». Saben que Él tiene el poder para levantarse de los muertos y que hubo testigos que confirmaron Su resurrección. No son tan tontos como para creer que un hombre común y corriente, un «buen maestro» podría hacer esas cosas.
—Y ellos reconocerían —afirmó Vomitel con firmeza—, que si esas cosas que Él afirma de sí mismo no fueran verdaderas, entonces no sería un «buen maestro» ... i sino un mentiroso o un lunático!
Un murmullo se propagó por toda la habitación. Algunos demonios alrededor de Toscum se lamieron los labios viéndolo con ojos de hambre, pero aparentemente él estaba confiado.
—Debo recordarles, mis queridos camaradas, la tendencia humana que frecuentemente nos permite tener tanto éxito. Muchas veces los mortales escogen las mentiras aunque sepan la verdad. Como dijo el Hijo del Enemigo en una de sus historias: «Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos».
Toscum se sentó con una gran sonrisa en su cara. Los demonios hambrientos que le rodearon se voltearon con miradas de desacuerdo.
—La propuesta de Toscum cuenta con la aprobación del Consejo Demoníaco. La propagación de «El mito del buen maestro» es ahora una estrategia oficial del infierno.
Ejercicio
Desarrolla tu capacidad para enfrentar el mito del buen maestro con este ejercicio:
Con una raya, une las citas de la columna izquierda con las referencias de lo que Jesús afirmó acerca de Sí mismo en la columna derecha.
(Continues...)
Excerpted from No Dejes Tu Cerebro En La Puerta by Josh McDowell, Bob Hostetler. Copyright © 1993 Editorial Caribe. Excerpted by permission of Grupo Nelson.
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Table of Contents
Contents
Reconocimientos, 7,«Nosotros» vs. «Yo», 9,
Introducción, 11,
Mitos acerca de Dios,
1 El policía cósmico, 15,
2 Dios a la Luke Skywalker, 19,
3 Dios de maquinita, 23,
Mitos acerca de Jesús,
4 Jesús el profeta, 29,
5 Jesús a medias, 33,
6 Jesús el bonachón, 37,
7 Jesús sobre las nubes, 41,
8 Jesús color de rosa, 45,
Mitos acerca de la Biblia,
9 El más grande y único, 53,
10 La Biblia y el queso suizo, 57,
11 La Biblia y el juego del teléfono descompuesto, 61,
12 Hechos por ficción, 67,
13 El Dr. Lucas y el caso del politarca desaparecido, 71,
14 ¿Verdad o coincidencia?, 77,
Mitos acerca de la resurrección,
15 ¿Jugamos al muertito?, 85,
16 ¿Estaban ciegas o qué?, 91,
17 ¿Jugamos al escondite?, 95,
Mitos acerca de la religión y el cristianismo,
18 El techo de un hombre es el piso del otro, 103,
19 Si tú estás bien, yo tengo que estar bien, 107,
20 Cuando allá se pase lista, todo el mundo estará allá, 111,
21 No es lo que conozcas, sino a quién conozcas, 115,
22 Deja tu cerebro en la puerta, 119,
23 Tito y el profesor, 123,
24 Abraham Lincoln y la clase de las diez de la mañana, 127,
25 Tenis y tomates cocidos, 133,
26 Sin lugar a dudas, 139,
27 Las macetas no contestan oraciones, 143,
28 Cómo predicar moral en calzoncillos, 147,
29 La promesa de la serpiente, 151,
30 ¡No es justo, yo no me merezco esto!, 155,
Mitos acerca de la vida y la felicidad,
31 El estilo de vida de los ricos y famosos, 161,
32 «El labio» y el ingenioso Dodger, 165,
33 Un mundo sin filomáticos, brabucones ni sesos huecos, 169,
34 Los hombres siempre serán hombres, 173,
35 El viejito de la esquina, 177,
36 La bella es la bestia, 181,
37 Todo el mundo lo hace, 185,
38 Sexo no es una mala palabra, 189,
39 De zapatos, barcos, conchas, cangrejos y otras cosas, 193,
40 Estrellas en los ojos, 197,
41 Salvación de autoservicio, 201,
42 No hay otro lugar como el hogar, 205,