Con cariño, Amalia (Love, Amalia)

Con cariño, Amalia (Love, Amalia)

by Alma Flor Ada, Gabriel M. Zubizarreta
     
 


Martha, la mejor amiga de Amalia, va a mudarse muy lejos. Y Amalia se siente triste y enojada. Sin embargo, aunque la vida parece injusta, las sabias palabras cariñosas de su abuelita la ayudan a sentirse un poco mejor. Amalia disfruta el tiempo que comparte con su abuela: cocinando, escuchando cuentos y música y aprendiendo de la familia mientras… See more details below

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Overview


Martha, la mejor amiga de Amalia, va a mudarse muy lejos. Y Amalia se siente triste y enojada. Sin embargo, aunque la vida parece injusta, las sabias palabras cariñosas de su abuelita la ayudan a sentirse un poco mejor. Amalia disfruta el tiempo que comparte con su abuela: cocinando, escuchando cuentos y música y aprendiendo de la familia mientras miran las tarjetas que la abuelita atesora en una caja de madera de olivo.

Pero cuando una nueva pérdida sacude la vida de Amalia, nada tiene ya sentido. ¿Podrá descubrir Amalia, a pesar del dolor, que especial es, aun si quienes ama ya no están a su lado?

Editorial Reviews

September 2012 The Bulletin of the Center for Children’s Books
“A touching portrayal of love and loss…. The emotions ring true, with Amalia’s raw pain of loss and resentment respectfully and vividly depicted.”
From the Publisher
“Ada and Zubizarreta (Dancing Home, 2011) reunite to focus on a young Latina girl coping with loss…. The authors tackle issues of love, loss and familial ties with a sympathetic, light hand and blend Spanish words and Latino music and recipes into Amalia’s tale. A charming story, especially for children facing the loss of grandparents.”

Kirkus Reviews, June 1, 2012

“With sensitively drawn characters and a low-key story moving between present and past, the authors construct a portrait of a multigenerational immigrant family. The Latino culture of the family is reflected in the cooking the two do together, the memories Abuelita passes on, and all the letters she has kept from distant loved ones.”

Horn Book Magazine, July/August 2012

“Amalia is upset when her best friend announces that she is moving from Chicago to California. When Martha leaves, Amalia turns to her grandmother for comfort. It is in her kitchen and at her table that the child learns not only about her family and her Mexican heritage, but also about herself…. This story utilizes a special intergenerational relationship to introduce Mexican culture and traditions within the themes of changing family and friendships. Spanish words and phrases are woven into the text…this quiet story may provide a different perspective on the loss of a loved one.”

School Library Journal, August 2012

“Ada and Zubizaretta’s (Dancing Home)…collaboration focuses on the deep bond between Mexican-American sixth-grader Amalia and her grandmother…. The authors successfully depict family love and closeness across generations and distances…. In the final chapters…the book…takes on an authentic emotional poignancy, bringing a closing richness to this story of a girl’s first experience of loss.”

Publishers Weekly, May 28, 2012

“Latina sixth-grader Amalia is so upset by her best friend Martha’s move from their Chicago neighborhood to California that she can’t even say good-bye. When her beloved abuelita passes away suddenly a few days later, she doesn’t even have the chance to say good-bye….Sprinkled with Spanish words and phrases, this quiet story charmingly emphasizes the importance of both friendship and intergenerational relationships. It concludes with simple recipes for making some of Abuelita’s favorite desserts.”

Booklist, August 1, 2012

The Bulletin of the Center for Children’s Books

“A touching portrayal of love and loss…. The emotions ring true, with Amalia’s raw pain of loss and resentment respectfully and vividly depicted.”

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Product Details

ISBN-13:
9781442424050
Publisher:
Atheneum Books for Young Readers
Publication date:
07/10/2012
Edition description:
Spanish-language Edition
Pages:
144
Sales rank:
1,353,754
Product dimensions:
5.50(w) x 8.25(h) x 0.70(d)
Age Range:
8 - 12 Years

Read an Excerpt

1. Melcocha casera

—¿Qué te pasa, Amalia? ¿Qué es lo que te preocupa?

La abuela quitó del fuego la olla en la que había hervido la miel, para que se enfriara un poco. Luego se secó la frente con un pañuelo de papel y miró a su nieta. Por la pequeña ventana sobre el fregadero entraba la luz del atardecer. Los geranios, en varias macetas, añadían una nota de tenue color rosado.

—Estás muy callada, hijita. Dime lo que te preocupa—insistió su abuela—. Se ve que te pasa algo.

—No me pasa nada, abuelita, de verdad, estoy bien. . . .

Amalia trató de usar un tono convincente, pero la abuela continuó:

—¿Es porque Martha no ha venido contigo hoy? ¿Está bien?

Hacía tiempo que Amalia tenía la costumbre de ir a la casa de su abuelita los viernes por la tarde. Durante los dos últimos años, desde que empezaron el cuarto grado, su amiga Martha la acompañaba. A lo largo de la semana Amalia esperaba con ilusión ese momento. Pero hoy era diferente.

Se demoró antes de contestar:

—Ya no va a venir, abuelita. ¡Nunca más!

A pesar de sus esfuerzos, la voz se le quebró y algunas lágrimas se asomaron a sus ojos castaños.

—Pero ¿por qué, hijita? —preguntó su abuela con un tono cálido. La abrazó con cariño y esperó a que su nieta le explicara lo que sucedía.

Amalia sacudió la cabeza con un gesto frecuente en ella cuando estaba cansada. Y el pelo largo le barrió los hombros. Solo entonces respondió:

—Martha se va. Su familia se muda al oeste, a algún sitio en California. ¡Tan lejos de Chicago! Hoy se fue a la casa directamente desde la escuela para empacar. ¡No hay derecho!

—Tiene que ser muy difícil para ti.

Su abuelita había hablado con una voz llena de comprensión, y Amalia suspiró.

Se quedaron en silencio por un momento. La luz del sol, cada vez más tenue, se iba apagando, y la miel, que había hervido por tanto rato, iba enfriándose y convirtiéndose en una masa oscura cuyo aroma llenaba el aire de la cocina.

—¿Qué te parece si estiramos la melcocha? —preguntó la abuela mientras levantaba la vieja olla de bronce y la ponía sobre la mesa de la cocina. Luego echó la pegajosa melcocha en un tazón de porcelana gruesa con un borde amarillo brillante. Amalia había imaginado alguna vez que ese tazón era como un pequeño sol en la cocina. Pero hoy estaba demasiado disgustada y veía apenas una pesada vasija sin asas.

Se lavaron las manos cuidadosamente en el fregadero y se las secaron con un pañito de cocina. Cada paño tenía bordado en punto cruz un día de la semana con un color distinto. Y su abuela siempre elegía el del día correspondiente. En el que estaban usando podía leerse VIERNES en un profundo azul marino.

Con esos paños, la abuelita le había enseñado los días de la semana y el nombre de los colores en español. Con frecuencia Amalia se sorprendía al darse cuenta de todo lo que había aprendido de su abuela.

Cuando se hubieron secado las manos, se las untaron de mantequilla para impedir que la melcocha se les pegara en los dedos o les quemara la piel. Con una cuchara grande de madera, la abuela echó una porción para cada una de la melcocha que se enfriaba en el tazón.

A medida que la estiraban y la amasaban una y otra vez, la melcocha fue aclarándose y volviéndose más ligera. Entonces empezaron a hacer rollitos de color ámbar y los ponían en trozos de papel encerado. ¡Qué cambios podían producirse en los ingredientes al cocinarlos!

Amalia había ayudado a estirar la melcocha muchas veces, pero nunca dejaba de maravillarla cómo cambiaba de color con solo estirarla y amasarla y estirarla de nuevo. Iba de marrón oscuro a un tono rubio, como el color del pelo de Martha.

El recuerdo de Martha la hizo fruncir el ceño. Pero si su abuela lo notó, no hizo ningún comentario. En cambio, le dijo:

—Lávate bien las manos. Vamos a sentarnos un ratito mientras la melcocha se enfría.

Antes de lavarse las manos, Amalia se chupó los dedos. Nada era tan rico como «limpiarse» después de cocinar. La mantequilla mezclada con la melcocha formaba un caramelo que sabía tan bien como la masa que «se limpiaban» con Martha cuando horneaban galletitas en la casa de su amiga.

Una vez que se hubo lavado y secado las manos, Amalia fue con su abuelita a la sala. Se sentaron en un sofá de tapiz floreado que alegraba la habitación como si un trozo del jardín estuviera dentro de la casa. A la abuelita le encantaban los colores de la naturaleza, como podía verse en cada uno de los rincones de su hogar.

—Sé lo difícil que es aceptar que una persona querida se marche . . . Primero uno se enfada, luego se pone triste, y después parece tan imposible que uno desea negarlo. Pero cuando se hace evidente que es verdad, regresan la rabia y la tristeza, a veces más dolorosas todavía que antes. . . . Lo he vivido ya varias veces.

Amalia escuchó con atención, tratando de adivinar a quién se refería su abuela. ¿Estaba pensando en sus dos hijos, que vivían tan lejos?, ¿o en la hija, que siempre prometía venir a Chicago desde la ciudad de México a visitarla y nunca lo hacía?, ¿o se estaba refiriendo a su esposo, que había muerto cuando Amalia era tan pequeña que no se acordaba de él?

—Pero se encuentra el modo de mantenerlos cerca, Amalia.

Sonriendo, como si se le acabara de ocurrir algo, añadió:

—Ven, acompáñame.

Se levantó y le indicó que la siguiera al comedor.

Lo único que Amalia quería era acabar la conversación. Ya era terrible que Martha le hubiera dicho que le tenía una sorpresa, y luego resultara que la sorpresa era que estaba a punto de mudarse lejísimo. La ida de Martha parecía tan definitiva y permanente que Amalia odiaba siquiera imaginarlo. Y hablar de ello solo la hacía sentirse peor. ¡Cómo hubiera querido no tener que esperar a que su padre fuera a buscarla y poder irse a su casa! Quizá entonces podría llamar a Martha y oírla decir que todo había sido un gran error y que, en realidad, no se estaba mudando. Y todo desaparecería como se esfuman las pesadillas al despertar.

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“Ada and Zubizarreta (Dancing Home, 2011) reunite to focus on a young Latina girl coping with loss…. The authors tackle issues of love, loss and familial ties with a sympathetic, light hand and blend Spanish words and Latino music and recipes into Amalia’s tale. A charming story, especially for children facing the loss of grandparents.”

Kirkus Reviews, June 1, 2012

“With sensitively drawn characters and a low-key story moving between present and past, the authors construct a portrait of a multigenerational immigrant family. The Latino culture of the family is reflected in the cooking the two do together, the memories Abuelita passes on, and all the letters she has kept from distant loved ones.”

Horn Book Magazine, July/August 2012

“Ada and Zubizaretta’s (Dancing Home)…collaboration focuses on the deep bond between Mexican-American sixth-grader Amalia and her grandmother…. The authors successfully depict family love and closeness across generations and distances…. In the final chapters…the book…takes on an authentic emotional poignancy, bringing a closing richness to this story of a girl’s first experience of loss.”

Publishers Weekly, May 28, 2012

“Amalia is upset when her best friend announces that she is moving from Chicago to California. When Martha leaves, Amalia turns to her grandmother for comfort. It is in her kitchen and at her table that the child learns not only about her family and her Mexican heritage, but also about herself…. This story utilizes a special intergenerational relationship to introduce Mexican culture and traditions within the themes of changing family and friendships. Spanish words and phrases are woven into the text…this quiet story may provide a different perspective on the loss of a loved one.”

School Library Journal, August 2012

“Latina sixth-grader Amalia is so upset by her best friend Martha’s move from their Chicago neighborhood to California that she can’t even say good-bye. When her beloved abuelita passes away suddenly a few days later, she doesn’t even have the chance to say good-bye….Sprinkled with Spanish words and phrases, this quiet story charmingly emphasizes the importance of both friendship and intergenerational relationships. It concludes with simple recipes for making some of Abuelita’s favorite desserts.”

Booklist, August 1, 2012

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