Una llamada a recuperar el espíritu de entendimiento que hizo posible la democracia.
Estas páginas nacen de una convicción sencilla y exigente: España no pertenece sólo a quienes hoy se la disputan, sino también a aquellos que nos precedieron y a los que vendrán. La concordia no es olvido, ni equidistancia, ni renuncia a la verdad; es la decisión moral y política de no convertir el dolor heredado en una nueva cadena de odio.
En un tiempo marcado por la polarización, la mentira organizada y la...


